Sumisión total. El Gobierno retrocedería con la ley Malvinas por pedido de los Estados Unidos

"El gobierno de Javier Milei retrocede con la ley Malvinas tras la fuerte presión de los enviados de Estados Unidos

El nivel de injerencia del imperialismo yanqui en nuestro país supera todos los límites y ya ni siquiera intentan guardar las apariencias. Estados Unidos actúa abiertamente como el dueño de casa y el gobierno libertario se arrastra para cumplir sus órdenes.

Hace unos días aterrizó en el país, Christopher Landau, el subsecretario de Estado norteamericano y mano derecha de Marco Rubio, para dejar en claro quién manda. En una conferencia de prensa brindada en el Palacio San Martín, este enviado del gobierno de Donald Trump blanqueó sin ningún tipo de tapujo que miran con extrema preocupación el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. El motivo de esta alarma no es otro que cuidar los bolsillos de las empresas multinacionales estadounidenses que podrían sufrir sanciones por tener vínculos con la explotación petrolera en las aguas de nuestras Islas Malvinas.

El verso soberano para blindar el ajuste

En primer lugar, como una aclaración, esta supuesta ley de soberanía impulsada por el Ejecutivo de Javier Milei tiene muy poco de defensa real de nuestra soberanía.

Salvo ese punto específico que promueve castigos a firmas como la británica Rockhopper o la israelí Navitas por operar ilegalmente en el Mar Argentino, el resto del proyecto está diseñado exclusivamente para endurecer el aparato represivo puertas adentro. Es una herramienta armada para criminalizar la protesta social y blindar el plan de ajuste.

Te pude interesar: Malvinas como excusa La ley de Milei que amplía el aparato represivo

Sin embargo, ni siquiera ese mínimo gesto diplomático les salió bien. Apenas el gendarme del norte levantó la voz para proteger los intereses de sus capitales, toda la pantomima nacionalista del gobierno libertario se desmoronó rápidamente.

De rodillas frente a Washington

Realmente, la secuencia de la sumisión es verdaderamente vergonzosa. Landau tuvo la desfachatez de decir públicamente que ellos respetan nuestro proceso legislativo, pero que al mismo tiempo están velando por los intereses comerciales de sus corporaciones. Y no actúan solos. El embajador yanqui en Argentina, Peter Lamelas, un personaje nefasto que se mueve por los pasillos del poder operando abiertamente sobre lo que debemos o no hacer, fue el encargado de transmitirle a los funcionarios locales la molestia de Washington por la supuesta laxitud de la normativa.

Frente a esta apretada imperial, el canciller Pablo Quirno salió corriendo a calmar a los enviados extranjeros. En un papelón histórico, Quirno adelantó que la ley debe ser modificada y justificó la marcha atrás diciendo que buscan darles a las corporaciones la posibilidad de elegir inversiones legítimas como Vaca Muerta, alejándolas de negocios ilegítimos en el sur. Básicamente, les piden disculpas por haberlos incomodado y les abren la puerta para que sigan facturando en la Patagonia.

El fin de la farsa malvinera

Todo este episodio expone el rotundo fracaso del oportunismo malvinero de la gestión de Milei. Durante meses intentaron usar una causa profundamente sentida por nuestro pueblo para intentar tapar la crisis económica, la recesión y el hambre que generan sus políticas. Se colgaron de forma patética de las palabras del republicano, vendiendo la ilusión de que Trump iba a cambiar la postura “neutral” de Estados Unidos a favor nuestro. Todo resultó ser una mentira monumental. En la última Asamblea General de las Naciones Unidas, el mandatario estadounidense ignoró por completo a Milei y prefirió reunirse a puertas cerradas con el primer ministro británico Andy Burnham.

Y por si quedaban dudas del desprecio yanqui por nuestra soberanía, ahora el propio Landau confirmó el plan de la Casa Blanca para liquidar el Comité de Descolonización de la ONU, el único foro internacional donde Argentina puede sostener su reclamo territorial año tras año. El funcionario estadounidense no dudó un segundo en calificar a ese comité como un espacio que toma posiciones radicales contra los intereses de su país, dejando en claro que están dispuestos a borrarlo del mapa.

Te puede interesar: Malvinas El revés de Trump que hunde el relato de Milei

Ante esta realidad, cobra una vigencia total aquella frase de Marx cuando decía que la historia se repite dos veces, la primera vez como una tragedia y la segunda como una farsa. En la guerra de 1982 vivimos la tragedia cuando el imperialismo yanqui, dejando en evidencia su verdadera esencia y de qué lado siempre estuvo, se encolumnó sin dudarlo con los usurpadores ingleses para servirles en bandeja todo su armamento e inteligencia militar. Hoy, salvando las distancias de aquel horror, asistimos a una farsa de cuarta categoría. El oficialismo armó un relato soberano vacío, pero apenas los emisarios de Trump pisan nuestro país, el gobierno baja la cabeza y promete cambiar las leyes para que los buitres financieros no sientan el rigor de ninguna sanción.

Vía libre para el saqueo extractivista

El nivel de alineamiento es tal que el propio Landau se jactó públicamente de que no existe ningún otro país en todo el mundo tan subordinado a los mandatos de Estados Unidos como la Argentina de hoy. Y el precio de esa subordinación total es el remate de nuestros bienes comunes. La agenda que trajeron estos enviados no solo se limita a retar al gobierno por la cuestión Malvinas, sino que también vinieron a asegurar el terreno para el extractivismo más salvaje. En las reuniones discutieron el avance del corredor Andes-Atlántico, un megaproyecto de infraestructura diseñado a medida de las corporaciones para conectar el noroeste minero y la zona de Vaca Muerta directamente con los puertos de exportación. Quieren vías rápidas para llevarse el litio, el cobre y el petróleo al menor costo posible, consolidando nuestro rol de simple enclave colonial.

Te puede interesar: Landau y Segura Los hombres de Trump para el Corredor Andes-Atlántico

Para terminar de abrochar estos negociados, los enviados de Washington montaron una gira por los principales despachos oficiales. Landau y su comitiva mantuvieron reuniones con el ministro de Economía Luis Caputo, un funcionario que festejó el encuentro prometiendo potenciar inversiones y afianzar esta supuesta alianza estratégica.

Además, los emisarios yanquis tienen en agenda un encuentro cara a cara con el propio Javier Milei en la Casa Rosada. Y para garantizar que nadie interfiera en este esquema de saqueo, también anunciaron el envío de millones de dólares destinados a ciberseguridad y programas contra el narcotráfico. Inyectan fondos con la única finalidad de incrementar la injerencia directa de sus agencias de seguridad sobre nuestro territorio, llegando al extremo de auditar las redes troncales de internet nacional de Arsat.

La soberanía se defiende en las calles

Es una obligación ineludible repudiar la visita de estos nefastos personajes y denunciar la entrega sistemática que el gobierno de Milei hace de nuestra soberanía. Nos tratan como su patio trasero, una simple plataforma donde vienen a acomodarse para dar su disputa geopolítica global contra China y garantizar el flujo de sus ganancias. No podemos tener ni la más mínima expectativa en un gobierno ajustador, entreguista y represor que le pone una alfombra roja a los mismos capitales que financian nuestra miseria.

Los yanquis, los británicos y cualquier corporación extranjera que venga a chupar la sangre de la clase trabajadora tienen que saber que no son bienvenidos en nuestra región. La verdadera recuperación de las Malvinas y la defensa real de nuestro territorio jamás surgirán de la genuflexión ante las potencias imperialistas ni de los pasillos burocráticos de la ONU. La única salida verdadera está en las calles, organizando la bronca popular para barrer con este plan de saqueo y construir un país donde la riqueza esté al servicio de las mayorías trabajadoras.

Otras noticias

Somos un medio de y para los trabajadores
No tenemos pauta ni aportes de empresarios

Si valorás nuestra voz, sumate a bancarla

Colaborá con nosotros