Financial Times. El duro análisis que desnuda el fracaso del modelo libertario

El Financial Times publicó un lapidario análisis sobre el fracaso del plan económico de Javier Milei

El relato que Milei banca a puro grito y promesa se acaba de chocar de frente contra la pared. Y esta vez el cachetazo no viene de ningún sector que el Gobierno pueda tildar de “comunista” para zafar. Fue el Financial Times, esa especie de biblia de los inversores globales, el que sacó un diagnóstico lapidario sobre las consecuencias reales del plan libertario.

Bajo el título “Las reformas económicas de Milei están bajo presión“, los británicos expusieron sin filtro las contradicciones de un modelo que empuja a la economía real al abismo. Desde este medio hablan de un “ambiente sombrío” pensando en 2027 y dejan en claro que la motosierra asfixia a las mayorías sin mostrar ninguna luz al final del túnel.

Una economía en coma inducido

Aunque el diario le reconoce al Gobierno la baja de la inflación y el superávit, avisa que la transformación viene siendo “dolorosa“. Ese supuesto orden de la macroeconomía se logró con una receta perversa, que fue apagar el país por completo.

El artículo cita al JP Morgan advirtiendo que Argentina ya está entrando en una recesión técnica. Los números de la calle meten miedo. Los salarios reales siguen un 10% por debajo de los niveles de principios de 2023 y ya se perdieron 300.000 empleos formales desde que asumió este gobierno. La inflación baja simplemente porque aniquilaron el poder de compra y mataron el consumo interno. Para colmo, la inversión total se desplomó un 13% en el último año. Con las importaciones liberadas y la recesión a tope, están fundiendo una parte de la industria local.

Excusas de afuera para el colapso de adentro

Mientras los mercados ven que la ecuación no cierra, la respuesta del presidente es una verdadera tomada de pelo. Tras volver de España con las manos vacías (lo ningunearon el Rey y el presidente Sánchez, limitándose a juntarse con la ultraderechista Isabel Díaz Ayuso), Milei admitió en una entrevista radial que “los indicadores no están evolucionando tan positivamente como esperábamos“.

Pero como nunca se hace cargo de su propio desastre, tiró otra excusa. En vez de asumir que su política económica congeló todo, le echó la culpa al “shock externo” por la suba de la tasa de la Reserva Federal yanqui y las guerras en Ucrania e Irán. Es cierto que, si Estados Unidos sube las tasas, los capitales huyen al norte y nos sube el riesgo país. Pero usar eso para justificar que acá cierren fábricas y la gente no tenga para comer es una burla monumental. El mercado interno no se destruyó por el estrecho de Ormuz, se rompió porque licuaron los sueldos y las jubilaciones a propósito.

Su desconexión con la realidad es tal que el propio Financial Times remarcó su “poca empatía“. En esa misma nota radial, volvió a tratar de “estupidez colosal” la queja de las familias que no llegan a fin de mes y criticó a quienes se endeudan para sobrevivir, diciendo que nadie les puso un arma en la cabeza para pedir un préstamo. Llegó al colmo de burlarse de la miseria preguntando cómo es posible que alguien pase diez días sin comer si se queda sin plata el día veinte. Una demostración asquerosa del desprecio que le tienen a la clase trabajadora.

Fracturas internas y bolsillos vacíos

Semejante descalabro también hace crujir las paredes de la Casa Rosada. La interna arde y Luis Caputo está contra las cuerdas. Nos vendieron que con el ajuste brutal y las leyes hechas a medida de los grandes grupos iba a caer una lluvia de dólares, pero los bolsillos están vacíos.

Milei y Caputo se la pasan viajando y vuelven llenos de fotos protocolares en foros conservadores, pero sin un mango para tapar los agujeros del Estado. El reflejo más claro de esta desconfianza empresarial es el riesgo país, que volvió a dispararse rompiendo la barrera de los 700 puntos.

Ante la sequía de divisas frescas, el oficialismo patea la pelota para adelante. Fuentes del Gobierno citadas por el diario británico prometen que si reeligen en 2027 va a llegar una ola gigante de inversiones atada a los recursos naturales. Pero apostar todo el país a enclaves extractivistas como la minería o Vaca Muerta, que dejan dos pesos en empleo local y fugan casi todas sus ganancias, es condenar a la miseria a millones de trabajadores.

El costo político de este callejón sin salida ya salta a la vista. Las encuestas de Atlas Intel que cita el medio londinense muestran que la aprobación de Milei cayó del 43% en enero al 38% en agosto. Si a esto le sumamos los escándalos de corrupción propios, la mentira del “outsider” que venía a combatir a la casta se cae a pedazos.

La salida está en la calle, no en el 2027

El diagnóstico que hacen desde los centros del poder financiero no hace más que confirmar lo que ya sufrimos todos los días en las calles. El experimento libertario se sostiene a base de un sacrificio social criminal para intentar maquillar la macroeconomía y ni siquiera así logran la confianza que van a mendigar afuera.

Frente a un oficialismo que avisa que no se moverá “ni un milímetro” de su plan de ajuste, y un peronismo que (como bien señala el análisis extranjero) sigue fragmentado y cruzado de brazos especulando recién con el 2027, la salida real no pasa por esperar a las urnas. La tarea urgente es organizar la fuerza de los trabajadores para frenar en las calles este plan de ajuste y entrega que solo busca rematar el país para unos pocos.

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