¿Últimas horas de Adorni?. Fuego amigo y presión en el Senado

Manuel Adorni

El futuro de Manuel Adorni dentro del gobierno libertario parece caminar hacia un abismo inevitable. Las horas del Jefe de Gabinete estarían contadas y su supervivencia política pende de un hilo extremadamente fino. La oposición en el senado olió sangre y avanza para sacarse de encima al corrupto del ex vocero presidencial. La caradurez que el funcionario ensayó frente a las cámaras de LN+ para intentar explicar el origen de su fortuna no hicieron más que agravar su situación. Esta absurda y obscena defensa mediática terminó logrando que la mayoría del arco político cierre filas en su contra, dejando al Senado en la posición de poder darle la estocada final.

En los pasillos de la Casa Rosada ya tomaron nota de este escenario. Varios de los actores principales del oficialismo entienden que su ministro coordinador perdió todo el respaldo en la Cámara Alta, especialmente por parte de sus aliados estratégicos. La mayoría de los senadores del PRO, de la UCR y aquellos que responden directamente a los gobernadores provinciales (la mayoría de extracción peronista) parecen haber agotado por completo su paciencia frente a la catarata de mentiras que envuelve al funcionario y nadie quiere quedar pegado a esta situación. Al parecer estos legisladores finalmente encontraron sus límites para en materia de apoyo al gobierno de Milei.

La situación escaló a tal punto de tensión que ya circulan fuertes rumores, fogoneados por declaraciones en off de los propios legisladores oficialistas, que indican que la salida de Adorni es inminente. De acuerdo a estas versiones que recorren el Congreso, la renuncia indeclinable del vocero podría concretarse incluso antes de que los pedidos de interpelación se hagan realidad en el recinto.

El cálculo opositor y el rol del PRO

La oposición en el Senado es plenamente consciente de que cuenta con los números necesarios para abrir las puertas del recinto, conseguir el quórum reglamentario y avanzar contra el funcionario. El objetivo de máxima, impulsado mediante los proyectos presentados por el bloque que conduce el senador formoseño José Mayans, es obligar a que Adorni baje a la Cámara Alta para responder a un duro pedido de interpelación. A su vez, la bancada opositora busca que se vote favorablemente la moción de censura, una herramienta constitucional que, en caso de conseguir luz verde en ambas cámaras del Congreso, derivaría automáticamente en la remoción definitiva del Jefe de Gabinete de todas sus funciones.

Los cálculos de este sector para lograr la destitución parecen cerrar por todos lados. La bancada amarilla le viene soltando la mano al funcionario a partir de las contundentes apariciones de Mauricio Macri y de los comunicados donde denuncian frontalmente el accionar de Adorni. Al mismo tiempo, ciertos referentes de este espacio ven con muy buenos ojos la posibilidad de una pronta salida del ministro. Sin embargo, existen versiones cruzadas dentro del PRO que indican que el partido vería con mejores ojos la posibilidad de esperar un poco más y darle tiempo hasta el próximo 2 de julio, fecha en la que Adorni se comprometió formalmente a realizar su informe de gestión. Según esta estrategia, si las explicaciones brindadas en ese informe no logran responder a los innumerables interrogantes sobre sus patrimonios millonarios, la bancada le bajaría finalmente el pulgar de forma irreversible.

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Patricia Bullrich: la llave para la salida de Adorni

Por el lado del bloque oficialista, Patricia Bullrich se perfila como la pieza clave que podría empujar a Adorni hacia el final de su fugaz, pero destructiva, carrera política. Las declaraciones públicas de la titular de la bancada libertaria dejaron sumamente en claro que no tiene ningún tipo de reparo en soltarle la mano al vocero si la situación se vuelve insostenible. Este posicionamiento marca un nuevo capítulo en la ya extensa lista de diferencias y cruces que la ex ministra mantiene con el binomio conformado por Javier y Karina Milei, quienes hasta el momento sostienen a su vocero estrella contra viento y marea.

El primer gran capítulo de diferenciación por parte de Bullrich ocurrió cuando apuró públicamente al ministro coordinador para que presentara de una buena vez su demorada declaración jurada. Esta exigencia buscó frenar el daño colateral que el escándalo le provocaba a la imagen de transparencia que el gobierno libertario intenta vender. Para dejarlo aún más en evidencia, la senadora presentó inmediatamente su propia declaración jurada, marcando una clara línea de separación con las maniobras oscuras del núcleo duro presidencial. A pesar de las fulminantes miradas de Karina Milei, este nivel de confrontación no se detuvo. Durante la última sesión en el Senado, Bullrich resultó una figura fundamental para lograr la aprobación del pliego de la jueza Michelli, un nombramiento al que la hermana del presidente le había bajado el pulgar de forma tajante.

Como corolario de estos desplantes, luego de la insólita entrevista televisiva brindada por el vocero, la camaleónica legisladora salió a aclarar con firmeza que “el ocultamiento de dólares no fue un simple error administrativo, sino una gravísima omisión ética. En su lectura, este tipo de inconductas no tienen cabida en una gestión libertaria donde la moral funciona como política de Estado. Resulta indispensable aclarar que este repentino apego a la transparencia no ubica a Bullrich en ningún pedestal de pureza frente a la corrupción reinante. Sus movimientos responden a una postura oportunista de una histórica dirigente de la vieja política que no tiene el más mínimo problema en traicionar a los suyos con tal de asegurar su propia supervivencia, mientras continúa respondiendo ciegamente a los intereses de los grandes grupos económicos concentrados.

La presión de Villarruel y la crisis total del gobierno

A todas las trabas mencionadas se le suma un nuevo frente de conflicto encarnado en la figura de la vicepresidenta, Victoria Villarruel. A pesar de encontrarse en una situación de ruptura total y absoluto distanciamiento con la presidencia, la titular del Senado no desaprovechó la enorme debilidad del Jefe de Gabinete para salir a marcarle la cancha a Javier Milei. Villarruel castigó duramente al ministro coordinador y exigió formalmente que se adelante su presentación sobre el informe de gestión en la Cámara Alta para fines de junio, desestimando la fecha del 2 de julio que el oficialismo intentaba instalar para ganar tiempo.

Toda esta suma de elementos y aprietes políticos que arrinconan a Manuel Adorni son la muestra más contundente de la profundísima crisis política por la que atraviesa la gestión libertaria. El esfuerzo desmedido por mantenerlo con vida a cualquier costo lo transformó en un verdadero cadáver político. Las impericias cometidas por el propio funcionario a la hora de defenderse y los escasos recursos cognitivos con los que cuenta para justificar el crecimiento meteórico de su fortuna terminaron por dinamitar cualquier puente de confianza posible.

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A pesar de que los días de Adorni estén visiblemente contados y su salida parezca inevitable, la destitución de su cargo resulta una medida completamente insuficiente para reparar semejante nivel de burla. El hasta hoy Jefe de Gabinete debe terminar preso de manera inmediata por este innegable caso de corrupción estructural.

El cinismo con el que pretendió tomarle el pelo a todo el pueblo argentino al justificar su millonario patrimonio con la fantasía de un milagroso pendrive cargado con 500 lucas verdes en criptomonedas no puede quedar impune. Claro que de las instituciones actuales resulta imposible esperar un castigo ejemplar. Los recientes movimientos impulsados desde la llegada del ministro Mahiques demuestran la configuración de una nueva red de magistrados diseñada exclusivamente para blindar a los funcionarios del gobierno. Es totalmente inviable depositar cualquier tipo de confianza en un poder judicial que responde de forma directa a los intereses políticos de turno. Para terminar con toda esta impunidad es fundamental la conformación de una comisión investigadora totalmente independiente de los tres poderes del Estado. Esta herramienta debe llegar al fondo de todos estos expedientes turbios y garantizar que los verdaderos responsables paguen las consecuencias penales de sus actos. Se vuelve necesario frenar esta dinámica perversa donde la nueva casta se llena los bolsillos de forma ilícita mientras ataca a las mayorías populares con un ajuste económico totalmente violento.

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