Por cadena nacional.  Milei y un Banco Central para los mercados

Javier Milei anunció por cadena nacional la reforma del BCRA

Luego de tanto preámbulo y de amagues que se estiraron durante semanas, el presidente utilizó este jueves el horario prime time de la televisión para presentar, por cadena nacional, su proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA).

Con las elecciones de 2027 sonando de fondo y en un claro intento de recuperar la iniciativa política a base de supuestos hitos (imaginarios) de gestión, el mandatario leyó durante 14 minutos un texto que entierradefinitivamente sus promesas de campaña de dinamitar la entidad. Ahora, su verdadero plan es blindarla para que su única función sea la de garantizar el pago de la fraudulenta deuda externa.

El anuncio grabado en el Salón Blanco de la Casa Rosada estuvo repleto de cifras rutilantes y furcios de lectura, como cuando intentó calcular la inflación acumulada desde la creación del organismo en 1935 arrojando un número irrisorio de 20dígitos. En el plano estético, la escenografía sirvió para mostrar unidad y apoyo. Acompañando al presidente posaron figuras clave del armado oficialista: Karina Milei, Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Diego Santilli, Patricia Bullrich, Martín Menem, y el mismísimo titular del BCRA, Santiago Bausili, junto a su vicepresidente, Vladimir Werning.

Más allá del decorado, el discurso presidencial dejó en claro un cambio de terminología que no es menor: la “Casta” ya no es el enemigo, ahora el problema es la “alta política“. Parece que, al acomodarse en los sillones del Estado, los libertarios se dieron cuenta de a qué sector siempre pertenecieron y decidieron cambiar el apellido del enemigo para mentir de manera más cómoda.

Los detalles del proyecto: un Banco Central para los mercados

La iniciativa, que ingresará por la Cámara de Diputados en los próximos días, es un paquete de medidas profundamente regresivas que responde directamente a las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI). En concreto, el proyecto busca retrotraer la Carta Orgánica a un esquema similar al de los años 90 (la época de la convertibilidad), eliminando todas las funciones asociadas al fomento del empleo, el crecimiento y el desarrollo económico.

  • Mandato Único: El núcleo duro de la reforma es que “la misión fundamental del Banco Central vuelve a ser la de preservar el valor de la moneda“. Esto implica asfixiar cualquier posibilidad de utilizar la política monetaria para incentivar la producción o asistir a los sectores más vulnerados frente a crisis internas o externas.
  • Fin al financiamiento del Estado: Milei anunció que “se prohíbe de modo taxativo la financiación del Estado”. El proyecto deroga los adelantos transitorios y prohíbe expresamente otorgar préstamos al Tesoro nacional, provincias o municipios. A su vez, tipificará como delito penal (equiparado a la falsificación) el financiamiento del fisco a través de emisión, cerrando la posibilidad de comprar títulos públicos en el mercado primario.
  • Blindaje y perpetuidad: El gobierno promete una supuesta “independencia” del Banco Central al exigir que la remoción de su titular necesite de los dos tercios del Senado y de Diputados. Esto busca perpetuar a Santiago Bausili en el cargo (el gobierno ya analiza pedir su reelección hasta el 2028) y evitar que otro gobierno pueda cambiar la política financiera. Hablar de “independencia” resulta irónico cuando Bausili no toma una sola decisión que no salga de la cabeza del presidente o de su socio, el ministro Luis Caputo.
  • Eliminación de Letras Intransferibles: En un claro guiño a los mercados, Milei catalogó como una “estafa” la emisión de estas letras utilizadas desde 2006 para pagar deuda externa con reservas del Central. Su objetivo es sanear gradualmente el activo del Banco y concentrar todos los dólares excedentes únicamente en el pago a los fondos buitres y organismos internacionales.

El “Grillete Fiscal” y el apagón del Estado

Como si la entrega del Banco Central fuera poco, Milei anunció que este proyecto se complementará con el denominado “grillete fiscal”. Esta medida es un calco del shutdown estadounidense: si el Estado incurre en déficit presupuestario durante un período determinado y el Congreso no ajusta los números, se paralizarán automáticamente las actividades “no esenciales” del Estado.

Se congelarán gastos, contrataciones y transferencias a las provincias, y se suspenderá el pago de sueldos a funcionarios y legisladores (exceptuando áreas de seguridad, salud y jubilaciones). En la práctica, es un esquema de ajuste automático donde cualquier descalabro en las cuentas públicas será pagado inmediatamente con la paralización de las políticas públicas y la precarización de los trabajadores estatales.

Una banca al servicio de los trabajadores

Observando el contenido del proyecto y los actores que lo impulsan, todo apunta a una entrega directa de nuestra soberanía económica. Al cortarle el financiamiento del Banco Central al Estado, el gobierno libertario se asegura de que la única variable de ajuste siga siendo el pueblo trabajador.

En absoluto esto quiere decir que el andamiaje financiero y económico existente hasta hoy haya saldado los problemas de las mayorías, pero lo que busca Milei es profundizar la asfixia. La tan pregonada “independencia” del Banco Central no es más que la sumisión total de la entidad a las corporaciones financieras del exterior y los mercados locales. Es un cerrojo diseñado para que la política monetaria deje de depender del debate público y quede en manos de los dictados del FMI, asegurando que los dólares excedentes vayan directo al pago de la deuda usurera, sin importar las urgencias populares.

Frente a este escenario de sumisión al capital financiero, la verdadera salida requiere nacionalizar el sistema financiero y el Banco Central para ponerlos bajo el control y la gestión directa de los trabajadores. Solo con una banca estatal única al servicio de las necesidades sociales (financiando obras públicas, créditos blandos para viviendas y planes productivos que generen empleo genuino), y no orientada a la usura y la especulación financiera, podremos terminar definitivamente con este ciclo interminable de endeudamiento, ajuste y miseria planificada

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