Adorni. Una catarata de inconsistencias

La declaración jurada de Manuel Adorni abrió más interrogantes que respuestas. Entre herencias millonarias, inversiones en criptomonedas y explicaciones difíciles de sostener, el jefe de Gabinete quedó en el centro de un escándalo que desnuda las contradicciones de un gobierno que llegó prometiendo terminar con la “casta” mientras sus funcionarios acumulan privilegios. 

Un escándalo sin fin

Desde marzo que el gobierno defiende a Adorni, como Sísifo cargaba su piedra. El problema es que esta piedra habla y en cada defensa desnuda inconsistencias de un modelo de la nueva casta libertaria.

La historia comenzó con el viaje de su esposa a Nueva York en el avión oficial y la vergonzosa defensa donde el jefe de gobierno sostuvo que era un premio por “deslomarse” por el país y el presidente hizo un análisis sobre el costo marginal de tener un asiento vacío para justificarse.

El escándalo que comenzó allí terminó sacando a la luz una serie de gastos difíciles de explicar para el ex vocero: viajes a Aruba y Punta del Este, casas en Indio Cuá y departamentos en Caballito, etc.

La novela de la pareja feliz en Nueva York se fue convirtiendo, a lo largo de estos meses, en un cuento infantil donde nada es inverosímil; así es como jubiladas te prestan cientos de miles de dólares y en un pendrive podés encontrar una fortuna.

Vergüenza mundial

Con el comienzo del mundial, quizás el gobierno vio oportuno, después de tantas idas y vueltas y de esquivar en reiteradas ocasiones las explicaciones correspondientes, que Adorni presentara su declaración jurada.

Pero el imponente partido de México-Sudáfrica no tapó la entrevista del jefe de gabinete intentando explicar su patrimonio; al contrario, Adorni obnubiló al evento organizado por la FIFA.

En sus explicaciones intenta darle sentido a una historia de suma inconsistencia, donde tenía una herencia en “negro”, en un departamento del cual no pudo pagar su hipoteca, y ese dinero se colocó en Bitcoin multiplicándose. Sí, en tres meses: ese fue el relato que encontraron más convincente.

Radiografía de lo inexplicable

Las explicaciones abundaron, pero no explicaron nada. El periodista Hugo Alconada Mon remarcó punto por punto las inconsistencias de la declaración de Adorni. Mencionaremos aquí algunas de ellas.

En primer lugar, el funcionario no pudo explicar en qué momento comenzó su inversión en Bitcoin. Por momentos menciona “2013-2014”, luego muestra operaciones de 2017-2018. También hay videos donde menciona que en esos años no conocía las operaciones o el uso de esas criptomonedas.

Sin importar cuándo haya comenzado a invertir, no hay documentación respaldatoria firme que respalde sus declaraciones; tampoco menciona si aún posee esa billetera virtual.

Menos explicaciones encontramos sobre cómo ese dinero se traslada al terreno “formal” (o cómo ingresó al sistema cripto): qué plataformas utilizó, a qué precio vendió y otras dudas sin respuesta que surgen de las declaraciones del ex vocero.

La relación entre el “blanco” y el “negro” tampoco queda clara. No está claro si la propiedad en Indio Cuá está al 100% a nombre de Angeletti o si la posesión es compartida. Tampoco queda claro cómo Adorni consume en tarjetas el doble de su sueldo.

Sobre todo, la cronología de los movimientos deja más dudas que respuestas, siendo que la ganancia de Adorni seguía bajo el agua hasta su arribo como funcionario. Esto permite dudar si su historia de las habichuelas y los pendrives mágicos tiene algún contacto con la realidad.

Pilares que se desmoronan

Una de las banderas que había enarbolado La Libertad Avanza para acceder al gobierno era la denuncia a la casta. Milei prometió reiteradas veces que el ajuste lo iba a pagar la casta. Pero al final, ¿quién es la casta?

Pareciera que el concepto de casta transmutó luego de la llegada a la presidencia y entonces quienes están pagando el ajuste son los jubilados, las personas con discapacidad, los trabajadores, las universidades, la ciencia, los sectores populares, etc. Es decir, todos aquellos que realmente hacen funcionar el país.

Mientras tanto, funcionarios como Adorni viven una vida de lujos y reemplazan las puertas como mesa por cascadas en el living. Y para colmo tenemos que escuchar explicaciones que rozan la ciencia ficción.

Sin ninguna vergüenza, reconoció que no declaró ganancias de Bitcoin “porque era como lo hizo el 99% de los argentinos”. ¿Cómo justifica legalmente esa conducta siendo funcionario público?

Lo peor es que el jefe de gabinete no es el único atravesado por estas redes de corrupción, sino que es el punto más visible. Spagnuolo, Vázquez, Frugoni o la misma Karina son exponentes de funcionarios que tienen las manos manchadas por tomar fondos que nos corresponden a todos los argentinos.

Corruptos y evasores ¡AFUERA!

La historia de Alí Baba y los 40 adornis no debería terminar con el funcionario saliéndose con la suya. Debería hacerse responsable por las canalladas que lo llevaron a la vida de lujos que hoy ostenta. Como así también debe hacerse responsable el conjunto del gobierno por sostener a un funcionario que hace aparecer dinero “de la nada”.

Adorni no solo debería ser apartado del cargo, sino que también debería estar detenido por defraudación pública y enriquecimiento ilícito, y su causa debería ser encaminada por una comisión investigadora independiente que no tenga vínculos obscenos con el Poder Judicial de nuestro país, para que dicha comisión pueda llevar la investigación hasta el final y reconocer y juzgar a todos los corruptos de este gobierno.

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