El fin del primer cuatrimestre había dejado una postal difícil de ocultar: estudiantes, familias y docentes comenzaron a confluir en una misma pelea contra BA Aprende. Lejos de retroceder, el Gobierno redobló la apuesta. Impuso por resolución el avance de la reforma y, sobre el cierre del receso, modificó por decreto el Estatuto Docente. La masiva asamblea de Ademys mostró que la respuesta no fue el repliegue: la docencia empieza a entrar de lleno en la pelea.
Por Vanesa Gagliardi – secretaria de DDHH de Ademys
Un conflicto que no terminó con el receso
Tal como habíamos señalado antes de entrar en las vacaciones de invierno, el clima en las escuelas se estaba recalentando. Las escuelas están cada vez más desbordadas, con menos recursos para atender a los emergentes, y en peores condiciones. El cierre de cursos y comisiones. Un salario que sigue por debajo de la línea de pobreza en un solo cargo, que nos obliga a trabajar hasta triple cargo para llegar a fin de mes. Todo iba juntando una bronca descomunal por abajo y se expresó con las tomas de escuelas, las acciones de las comunidades educativas y el rechazo creciente a BA Aprende. Y la gota que rebosó el vaso fue que, por Decreto, nuevamente el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires hacía una reforma brutal de nuestro Estatuto. Bajo la consigna de “Ley y Orden”, volvían a atacar nuestras ya precarias condiciones laborales.
Y todo este caldo de cultivo, empezó a estallar. En ese marco, desde Ademys también habíamos advertido que “así no iniciábamos“, denunciando que el Gobierno pretendía avanzar con BA Aprende y con la reforma regresiva del Estatuto sin escuchar a la docencia ni a las comunidades educativas.
La decisión del Gobierno de profundizar el ataque terminó generando el efecto contrario. En lugar de desmovilizar, amplió el malestar y fortaleció la disposición a luchar.
La asamblea de Ademys reflejó el cambio
En esas condiciones, desde Ademys, planteamos realizar una asamblea abierta previo al inicio de clases, para debatir qué acciones teníamos que tomar. Y se demostró que había un cambio importante en la situación.
La asamblea realizada en Parque Rivadavia fue una muestra de ese cambio. Participó una gran cantidad de docentes. Pero también diferentes actores de la comunidad educativa, entre estudiantes y familias de las escuelas en conflicto. Un número muy superior al de las últimas.
Pero lo más importante no fue solamente la cantidad. La asamblea expresó un cambio cualitativo. Participaron docentes de numerosas escuelas en conflicto, estudiantes secundarios, estudiantes de profesorados y familias que vienen protagonizando la pelea contra BA Aprende. Incluso tomó la palabra una estudiante de la Escuela de Teatro Niní Marshall, mostrando que la comunidad educativa empieza a intervenir de manera articulada. Participaron docentes y estudiantes en conflicto como de los IFTs, de las colonias de inviernos (a quienes el gobierno les recortó el 30% del salario), del programa de educación en contexto de encierro, entre otros.
Al momento de la votación, ese cambio de situación quedó expresado. No solo hay voluntad de coordinar y defender la educación y nuestras condiciones. Hay voluntad de salir a dar la pelea. Por eso, definimos de manera unánime, 48hs de paro, para el 3 y el 4, porque en estas condiciones no vamos a empezar. Pero también se resolvió profundizar el plan de lucha, encontrándose con muchos otros sectores que estamos en contra de la Ley de Extranjerización de la tierra, votando también el paro del 6 en una votación ampliamente mayoritaria.

Cuando la asamblea marca el rumbo
La discusión sobre cómo intervenir el 6 de agosto no empezó en la asamblea. Ya había sido un tema de debate en el Consejo Directivo de Ademys. Allí habíamos acordado impulsar 48 horas de paro, los días 3 y 4 de agosto, pero quedaba abierta la discusión sobre cuál debía ser la medida para el 6. ¿Paro? ¿Cese de tareas? ¿Otra modalidad? Y en principio había un acuerdo de dejarlo abierto, para definir en la asamblea del 4, cómo abordar lo del 6.
Pero, a medida que avanzaban las intervenciones, empezaba a quedar claro que una parte importante del activismo presente tenía una comprensión cabal de la importancia que tenía el 6 como aglutinador general de la pelea contra el gobierno y por eso mismo no quería esperar hasta el martes para resolver qué hacer. La preocupación por llegar al 6 de agosto con una medida ya votada aparecía una y otra vez. La propia asamblea estaba mostrando que había condiciones para ir más allá de lo que inicialmente se había discutido en el Consejo Directivo.
Frente a ese cambio, desde Alternativa Docente – MST y desde la 9 de Abril – PTS, entendimos que correspondía modificar la propuesta original, escuchando cómo se estaba desarrollando el debate. Por eso, llegamos a una moción para que, además del paro del 3 y 4 de agosto, la asamblea resolviera desde ese mismo momento convocar también al paro del 6.
En cambio, Lista de Maestros – Izquierda Socialista, Tribuna Docente – PO y la Agrupación Haroldo Conti sostuvieron la propuesta inicial: realizar el paro del 3 y 4 y recién el martes definir cómo continuar.
La votación fue contundente. La moción de profundizar el plan de lucha obtuvo 106 votos (66,67%) frente a unos 53 (33,33%) de la otra propuesta.
Más allá del resultado, la discusión deja una enseñanza importante. Una dirección no puede limitarse a sostener propuestas, incluso si habían sido charladas previamente. Tiene la responsabilidad de leer el desarrollo del proceso y recoger lo que expresa una asamblea. Cuando la realidad cambia, también tiene que cambiar la política. Porque dirigir no es conservar lo ya decidido: es ayudar a que la lucha avance.
Hay que avanzar en la coordinación
Las luchas del Yrurtia, la Niní Marshall, el Lola Mora y tantas otras escuelas mostraron que es posible enfrentar los planes del Gobierno. Ahora el desafío pasa por otro lado: dejar de ser conflictos aislados para transformarse en un movimiento coordinado de toda la comunidad educativa.
La reforma del Estatuto y BA Aprende forman parte de una misma ofensiva. La respuesta también tiene que ser común. Porque no hay calidad educativa con docentes precarizados.
Las familias, les estudiantes y la docencia ya empezaron a encontrarse en las calles y en las asambleas. El paso siguiente es fortalecer esa coordinación para construir un plan de lucha sostenido.
La Celeste de UTE y su funcionalidad a las políticas de ajuste
Mientras crece la disposición a luchar, la conducción Celeste de UTE vuelve a ubicarse por detrás del proceso. Convocó únicamente a un paro de 24 horas, después de que CTERA hubiera convocado, sin abrir instancias democráticas de debate y sin plantear ninguna continuidad.
En lugar de ponerse al frente del rechazo que existe en las escuelas, vuelve a cumplir el mismo papel que desempeñó frente a BA Aprende: dar declaraciones, hacer un flyer, mientras deja pasar las reformas impulsadas por el Gobierno de la Ciudad.
En un contexto donde la docencia quiere salir a pelear, hay que volver a plantearse cómo fortalecer una oposición fuerte, que dé la pelea para superar la pasividad de la dirección de la Celeste.
Es por ello mismo, porque sabemos que lo que hace la dirección no es lo que opinan el conjunto de la docencia, ni tampoco infinidad de honestos militantes de base de esa organización, que llamamos a todes eses compañeres a dar la pelea juntes y actuemos en todos los gremios para pelear por derrotar el nefasto plan de Macri.
Organizar la alternativa
En ese marco, desde Alternativa Docente impulsamos una charla abierta sobre BA Aprende y Secundaria Aprende para seguir compartiendo experiencias, discutir cómo fortalecer la coordinación entre las distintas comunidades educativas y construir una respuesta común frente a la ofensiva del Gobierno. El saldo de la charla fue muy bueno y además se profundizaron debates sobre modelo educativo de país y alternativa política.
Creemos que esa es una tarea imprescindible. Las luchas muestran una enorme disposición a pelear. Ahora hace falta fortalecer los espacios de encuentro, debate y organización para que esa fuerza pueda desarrollarse.
El plan que necesitamos
La pelea contra BA Aprende y la reforma del Estatuto no puede reducirse a frenar las medidas del Gobierno. También necesitamos discutir qué educación queremos construir.
Por eso es necesario impulsar un Congreso Pedagógico, democrático y desde abajo, donde docentes, estudiantes, familias y toda la comunidad educativa podamos debatir el futuro de la educación. No para legitimar reformas ya decididas, sino para elaborar una propuesta propia de una educación pensada para un proyecto de país opuesto, no solo al que quieren imponernos Milei, Macri, sino también al que fueron ahogando presupuestariamente desde los gobiernos autollamados progresistas. Un proyecto de país que construyamos les que todos los días defendemos la educación de nuestres pibes y el futuro.


