Con el libreto de Trump. Milei lanza un nuevo DNU antimigrantes 

Crédito imagen: Daniella Fernández

El Gobierno utilizó la supuesta existencia de una “campaña antiargentina” para firmar un decreto que endurece la política migratoria. La nueva norma habilita restricciones de ingreso y expulsiones para extranjeros acusados de difundir mensajes considerados de odio contra el país. Se trata de una maniobra que busca instalar una agenda xenófoba al estilo de Donald Trump mientras avanza el ajuste económico.

Del ajuste a la xenofobia 

En medio de la escalada diplomática con Brasil y de las denuncias del propio Javier Milei sobre una presunta “campaña antiargentina” impulsada desde el exterior, el Gobierno publicó un nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia que modifica la política migratoria. La norma establece que podrán rechazarse ingresos o expulsarse extranjeros cuando las autoridades consideren que promovieron “mensajes de odio, discriminación y/o violencia contra el pueblo argentino“, tanto de manera oral como escrita.

El oficialismo sostiene que la medida busca proteger la soberanía nacional frente a campañas de desprestigio internacional. Sin embargo, el decreto aparece apenas días después de que Milei responsabilizara sin pruebas al gobierno brasileño, al Partido Demócrata estadounidense y a distintos actores internacionales de impulsar una ofensiva mediática contra la Argentina tras el Mundial de fútbol.

El libreto de Trump

La decisión vuelve a mostrar el rumbo político del Gobierno. Mientras Milei fortalece sus vínculos con Donald Trump y con referentes de la ultraderecha regional, también importa algunas de sus principales banderas políticas: la utilización de la inmigración como enemigo interno y la apelación permanente a una supuesta amenaza externa para justificar medidas de excepción.

El discurso no es nuevo. Trump construyó buena parte de su carrera política culpando a los inmigrantes de los problemas sociales y económicos de Estados Unidos. Ahora Milei recurre a una estrategia similar, aunque en un país donde la inmigración representa una parte reducida de la población y donde no existen evidencias de que constituya el problema que describe el oficialismo.

Un nuevo chivo expiatorio

El decreto busca mucho más que modificar la Ley de Migraciones. En un contexto de caída del consumo, aumento del desempleo, deterioro salarial y creciente malestar social, el Gobierno intenta cambiar el eje de la discusión. En lugar de responder por las consecuencias del ajuste, instala un nuevo enemigo sobre el cual descargar responsabilidades: los inmigrantes y quienes cuestionan al país desde el exterior.

La apelación a la “campaña antiargentina” funciona como argumento para avanzar sobre derechos y ampliar las facultades del Estado para decidir quién puede permanecer en el país y quién no, con criterios amplios cuya interpretación quedará en manos del propio Poder Ejecutivo.

Nacionalismo para justificar el ajuste

El decreto también exhibe una contradicción del discurso oficial. Mientras Milei impulsa reformas que facilitan la extranjerización de tierras, privatiza empresas públicas, promueve el ingreso irrestricto de capitales especulativos y profundiza la dependencia respecto del FMI, ahora recurre a un discurso nacionalista para endurecer la política migratoria.

El mismo Gobierno que relativiza el reclamo por Malvinas, promueve la venta de activos estratégicos y se alinea con Washington intenta presentarse como defensor de la Nación frente a una supuesta conspiración internacional.

Dividir para gobernar

El nuevo DNU no apunta a resolver ningún problema real vinculado con la migración. Su objetivo es político: construir un nuevo blanco sobre el cual canalizar el descontento social mientras continúan el ajuste, las privatizaciones y la pérdida de derechos.

Frente a esa estrategia, la respuesta pasa por rechazar toda política xenófoba y defender la unidad entre trabajadores argentinos y migrantes. Porque quienes deterioran las condiciones de vida no son quienes llegan al país buscando un futuro mejor, sino un modelo económico que transfiere recursos hacia los grandes grupos empresarios y utiliza el miedo y la división como herramientas para sostenerse en el poder.

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