Se cumplen 105 años del natalicio de Astor Piazzolla. En una variedad de artículos que pueden consultar al pie de la nota he abordado diferentes ángulos de análisis de su vida y su obra. Siempre desde una perspectiva dialéctica y siempre orientadas por la Teoría de la metamorfosis[1]: la única teoría semiológica y filosófica sobre la obra del genial bandoneonista.
En este artículo voy a abordar otro aspecto de la obra piazzolliana: su continuidad y perspectivas.
Un siglo adelante

Hace muchos años (no recuerdo exactamente cuantos) le preguntaron a José Angel Trelles[2] en un reportaje televisivo cómo se sintió aquel día de 1977 cuando se subió al escenario del mítico Olympia de París para cantar junto a Astor Piazzolla y su octeto electrónico en un recital memorable. Y él contestó algo así: “Cuando me subí al escenario no podía creer lo que me estaba pasando, la multitud aclamaba a Piazzolla allá mientras en Argentina lo vapuleaban, lo que pasa es que para mí a Piazzolla no lo comprendían porque estaba 50 años adelantado”. Creo que se quedó corto. Porque para mí la música de Astor es una música de vanguardia tan avanzada que podría escribirse hoy en el pentagrama y si él y su obra no hubieran existido aún hoy sonarían sofisticadas. Sin embargo eso no invalida que a lo largo de los casi 34 años de su desaparición el Nuevo Tango creado por Don Astor haya dado sus frutos y su obra se extiende por el mundo cosechando aclamaciones y su arte está evaluado como un arte superior que se inscribe en el mismo plano que los grandes clásicos de la música sinfónica universal. Es decir el nombre de Piazzolla suena hoy como los nombres de Bach, Beethoven, Mozart, Rachmaninoff, Rostropovich, etc, etc. En tal sentido igual que Gershwin, que Villa-Lobos, que Paco de Lucía y otros, elevó una música popular -el tango en este caso- a una categoría de concierto o sinfonía. Pero la obra de Piazzolla: el Nuevo Tango, no puede permanecer intacta por los siglos de los siglos. Piazzolla se quejaría de que no escribieran música para este tiempo, para 2026. Y en ese sentido aunque desde mi humilde opinión nadie aún lo superó existen fenómenos musicales promisorios en el universo del tango contemporáneo en Buenos Aires y en el exterior que mantienen la esperanza de que este nuevo género musical, que nació en 1955, persista, se desarrolle, se multiplique y nos entregue obras de una enorme calidad y vanguardismo. Piazzolla estaba cien años adelante.
¿Hay vida después de Piazzolla?

A lo largo de 50 años de carrera, Piazzolla entregó más de 600 partituras a la humanidad y aunque sus obras son patrimonio de sus herederos estas partituras ya son parte de la cultura, no solo nacional sino mundial.
Estas obras de arte, cual Giocondas pintadas por el genio del bandoneonista, circulan por el mundo en innumerables ediciones y en incontables interpretaciones de artistas nacionales e internacionales, conjuntos musicales, orquestas y ensambles de muy diversos países. Algunos muy alejados de nuestro Buenos Aires.
En el siglo XXI y sobre todo después del centenario de su natalicio la obra piazzolliana cobró un nuevo y poderoso impulso.

Había sido muy confrontada en los años 60 y 70, un poco menos en los 80, respetada aunque no valorada en los 90 luego de su muerte y finalmente un poco olvidada en la primera década de este siglo aunque nunca tanto como para desaparecer y menos en Europa que en nuestro país. En el viejo continente siempre tuvo vigor y frescura. Pero a poco de andar la segunda década del milenio, la discografía de Astor volvió a la palestra y se actualizaron sus cartas de presentación al mundo dando un nuevo y espectacular salto en popularidad internacional ¿Por qué ocurrió esto? Porque ya lo anticipa Michel Bolasell en su libro de 2010 que en Buenos Aires se aprestaba a surgir una nueva “Edad de oro” del tango. Con menos masividad pero con amplia fuerza expresiva y creando un círculo cada vez más amplio de seguidores y fans los nuevos conjuntos de tango de nuestra metrópoli contribuyeron al resurgimiento de Piazzolla como el mayor astro del tango-fusión, como la estrella más brillante del Nuevo Tango. El renacer tanguero de Baires abrió las cortinas y desplegó en escena a un Piazzolla que muchos no conocían. Pero era el Astor de siempre. Y así fue como se comprobó que después de Piazzolla había un mundo.
La línea Piazzolla y el tango contemporáneo

Piazzolla es el fundador indiscutible del Nuevo Tango. Hasta 1955 existía un sólo género atribuible a la palabra tango: el tango clásico surgido del prototango de 1880 y que a lo largo del siglo XX fue pasando de su ascenso magistral en los años 40 hasta su estancamiento en 1955-60 y luego su caída libre en la década del 60 y el 70 del siglo pasado.
Pero así como la caída de la dictadura militar trajo consigo el renacer de la cultura nacional en el plano del teatro, el cine, la literatura, la poesía y en la música en el rock nacional, en el tango hubo una nueva escalada que permitió que surgieran nuevos artistas y orquestas de tango y que el tango fuera visto nuevamente en todo el mundo como una música con potencial hasta que en 2009 fue declarado Patrimonio inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Pero cuando el tango clásico se aprestaba a caer Piazzolla con su Octeto primero (1955) y su Quinteto (1960) después produjo la tan ansiada Revolución. Que salvó al tango de una muerte segura.
Pero no salvó el tango conservando sus estructuras anquilosadas sino subvirtiendolas. La línea Piazzolla se presentó a los ojos del mundo como una una rama evolutiva del tango. Su linaje lleva al tango al plano más alto de la música universal. Su bandoneón recorrió el mundo llevando la revolución por doquier. Y aunque Francia fue el punto más alto de esa gesta también hubo explosiones piazzollianas en EEUU, Londres, Alemania, Bélgica, Italia, Grecia, España, Holanda, Japón, Caracas, Brasil, Uruguay, etc.
Al decir línea evolutiva partimos de la premisa que el tango no es igual a sí mismo. Que el tango se transforma incesantemente. De hecho -mal que le pese a los tradicionalistas- el tango cambió tanto, aun sin Piazzolla, que existen años-luz entre El entrerriano -el tango inaugural de 1890- de Ernesto Ponzio y La Yumba de 1940 de Osvaldo Pugliese. Basta escuchar al maestro Pugliese para ver que la perfección técnica, el profesionalismo, las notas de música clásica y jazz y otras tantas propiedades del tango moderno o Nuevo Tango ya están presentes allí. El tango nació de un tronco común y al igual que las especies vivientes evolucionó diversificándose mediante sucesivos saltos y diferenciaciones. Tal como mencioné en el libro: “Para ver al mismo “verdadero Piazzolla”… uno viviente que sigue evolucionando y que trasciende su límite físico) es necesario partir de su origen, de su nacimiento musical y recorrer con él todo el camino de sucesivas subversiones de sí mismo, mientras fuera de él el tango seguía evolucionando. Porque así como los prehomínidos evolucionaron en distintas especies y una formó el homo sapiens, así el primitivo tango del 900 formó por razones históricas, sociales y culturales determinadas, distintas especies y sin duda Piazzolla fue la más evolucionada de ellas…Piazzolla representa el linaje evolutivo más radical y avanzado. En su estirpe está anticipada una forma muy superior de tango.” (subrayado en el original).
La revolución piazzolliana produce sobre esta evolución magnífica un salto cualitativo que genera una música que ya no puede enfrascarse, no puede estereotipar, no puede asimilarse en un bailongo ¡y ya está! Es música para escuchar aunque en ciertos escenarios hoy se baile. Es música para seguir un camino de transformación y sublimación de la música originaria de un Buenos Aires lejano, como diría Borges: a mi se me hace cuento que empezó Piazzolla.
El futuro ya llegó

El futuro llegó hace rato
Todo un palo, ya lo ves
Veámoslo un poco con tus ojos
El futuro ya llegó
[…]
Estás llamando a un gato con silbidos
El futuro ya llegó
Llegó como vos no lo esperabas
Todo un palo, ya lo ves[3]
Sí, el futuro llegó como no lo esperábamos; no tiene la compleja y sofisticada armonía y potencia que supo darle a la música porteña el Octeto electrónico de 1975 que Astor en su fiebre por conquistar la juventud argentina que había emigrado del tango al rock armó y lanzó al mercado con éxito indiscutible aunque con resistencias tan grandes aun de los propios seguidores del bandoneonista que finalmente abdicó en favor de un nuevo y magnífico quinteto acústico. No tiene la electro versión de quienes llegaron en 2000 a intentar una nueva revolución del tango: los miembros de Gotán Project banda que se sindica como fundadora del electrotango. Tampoco el ritmo cadencioso y atinoamericano aunque con notas de jazz, blues, rhythm & blues, etc. del conjunto de Gustavo Santaolalla llamado Bajofondo. No es la perfección técnica y la alquimia electrónica con sonido tango y pop o rock fusión de Tanghetto. Tampoco la fuerza de un sonido penetrante y compacto como el tango fusión de Astillero, la banda de Julián Peralta.
El futuro llegó complejo, diverso, enrevesado. A veces vuelve al tango clásico sin más pero ya no puede disimular su fuerte y definitiva impronta del siglo XXI. Otras veces llega cargado de feminismo, disidencia sexual, identidades varias, barrios pero del conurbano actual que no tiene farolitos pero sí miseria, desocupación, narcos y otras yerbas. A veces viene revestido de blues, de rock como en Ciudad Baigón. Otras veces viene nutrido de excelencia técnica e instrumental como en la Orquesta Típica Di Pasquale. A veces de murga, otras de candombe. A veces viene confundido con el folklore argentino y sudamericano. Pero a veces viene del exterior y de regiones tan lejanas como Japón donde un personaje musical como Mezame emula en cierto modo la línea piazzolliana.
Hoy es un día para festejar al Maestro, para escuchar sus maravillas musicales pero también para reflexionar porqué Buenos Aires no promueve e impulsa estas músicas diversas. La política siniestra de ajuste a la cultura impulsada por el gobierno de Milei y replicada en CABA por Macri atentan contra la necesaria expansión de esta cultura del tango moderno que se sigue cocinando y amasando en el circuito underground con algunas excepciones.
No obstante, festejemos, Piazzolla estaría muy entusiasmado con los cientos de grupos, conjuntos, bandas y orquestas de Nuevo Tango, de Tango contemporáneo, que la ciudad y el mundo ofrecen al público.
Por último escuchen más Piazzolla

No tengo que decirle a los fans y amantes de la obra de Astor todo lo que pueden escuchar pero los lectores que se acercan a esta música creen -y así lo promueve el “mercado”- que Piazzolla se puede resumir en 4 o 5 grandes temas: Adiós Nonino, Libertango, Las cuatro estaciones, Fuga y misterio y algo más; incluso en 4 o 5 discos ¡entre 192 álbumes publicados!
Dejo aquí un listado de unas 20 o más obras casi desconocidas de Astor que en mi modesta opinión son tan excelsas y quizás aún más que las citadas. Conozcanlas.
Obras: Bando, Nonino (no es Adiós Nonino), Sens Unique, Marrón y azul, Simple, Éxtasis, Revirado, Nuestro tiempo, Canto de octubre, Mar del Plata 70, Retrato de Milton, Revolucionario, Retrato de Alfredo Gobbi, Pulsación I, II, III y V, Jeanne y Paul, Un dia de Paz, Vardarito, Oda para un hippie, El amor, La evasión, Tangata del alba, Allegro Tangabile, La Camorra I, II y III… ¡y hay muchísimo más!
¡FELIZ CUMPLE MAESTRO! 105 AÑOS NO ES NADA.
Artículos sobre Piazzolla en PDI:
- https://periodismodeizquierda.com/4-de-julio-de-1992-la-muerte-del-angel/
- https://periodismodeizquierda.com/nico-sorin-octeto-electronico-la-venganza-de-astor-piazzolla/
- https://periodismodeizquierda.com/astor-piazzolla-104-anos-de-su-nacimiento/
- https://periodismodeizquierda.com/cultura-32-anos-sin-piazzolla/
- https://periodismodeizquierda.com/libertango-50-anos-la-libertad-creativa-como-bandera/
- https://periodismodeizquierda.com/aniversario-treinta-anos-sin-piazzolla/
- https://periodismodeizquierda.com/piazzolla-el-eterno-regreso/
- https://periodismodeizquierda.com/aniversarios-cien-anos-con-piazzolla/
[1] Se refiere a la teoría desarrollada en el libro “Astor Piazzolla, la revolución del tango” de Orlando Restivo. Buenos Aires. 2017. Ed. de autor.
[2] José Angel Trelles
[3] Estrofas de Todo un palo tema de Los redonditos de ricota compuesto por el Indio Solari y Skay Beilinson.


