En el marco de una nueva jornada de movilización por el Ni Una Menos, este 3 de junio cientos de personas marchamos en Río Gallegos para reafirmar una consigna que continúa vigente: vivas y libres nos queremos. Durante esta actividad, nuestra compañera Mara Espinosa, presidenta del Centro de Estudiantes de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, dio lectura de un comunicado, mientras que el documento elaborado por la Mesa Feminista fue presentado por Melisa Narvarte, consejera de la Marea Estudiantil.
A 11 años del primer Ni Una Menos, marchamos nuevamente en defensa de los derechos conquistados y exigiendo justicia por Agostina, Noelia y Dulce, victimas que se suman a una larga lista de un sistema patriarcal apañado por un contexto político nacional brutal que constantemente nos ataca negando la violencia machista y patriarcal a las que nos enfrentamos diariamente, pretendiendo anular la figura del femicidio, una conquista histórica del movimiento de mujeres, y desmantelando los programas de asistencia que permitían a muchas salir de los círculos de violencia.

Desde enero a mayo de 2026, se registraron 99 víctimas de violencia machista, consecuencia de un sistema patriarcal que reproduce relaciones de dominación, poder y desigualdad.
Por eso hoy, no solo exigimos justicia por las víctimas sino que también exigimos presupuesto real para la implementación de programas de asistencia y acompañamiento eficientes en contra la violencia de género, educación sexual integral en todas las escuelas, el acceso al trabajo con salarios dignos y una justicia que actúe desde un primer momento, dejando de proteger a los agresores y de ser un espacio más de violencia estatal e institucional que arrastra prácticas que violentan a las mujeres y diversidades.

Este 3J, levantamos nuestras voces por Agostina, Noelia y Dulce.
Por las que ya no están, por quienes enfrentan situaciones de violencia todos los días, por quienes luchan y resisten, y por las que vendrán.
Porque no aceptamos vivir con miedo y porque si nuestras vidas no valen para este sistema, seguiremos organizándonos para tirarlo.
Porque detrás de cada nombre hay una historia interrumpida, una familia que sufre y una sociedad que exige justicia.
Vivas, libres y con todos nuestros derechos nos queremos. Que nuestra bronca se haga lucha.

