Por Bian Flores, activista antirracista, afrojujeña y estudiante de Lic. en Historia en la FHyCS UNJu
El diputado nacional por La Libertad Avanza, Manuel Quintar, volvió a volcar en sus redes un mensaje cargado de racismo y odio: “El wokismo radikuka infectó la Fiesta de los estudiantes”.
El ataque no fue casual. Lo lanzó instantes después de la elección de la representante provincial en la Fiesta Nacional de los Estudiantes (FNE): Morella Kiara López perteneciente a un colegio de la localidad de El Carmen.
¿Por qué el ensañamiento con Morella?
Morella, una adolescente de tan solo 15 años, es la primera representante provincial que rompe con el mandato de los rasgos blancos y europeizados que históricamente caracterizaron a estos eventos. Su piel marrón, su cabello con rulos y la reivindicación explícita de su identidad afrodescendiente interpelaron a la sociedad jujeña. Durante días, hubo un acalorado debate en redes sociales y la carmense fue ganando apoyo.
Tras décadas de historia de la FNE, por primera vez se rompe así la hegemonía de la joven blanca, rubia y de ojos claros como único patrón que debía seguir la representante de la provincia.
Faltaba que opinara el patroncito de estancia
En un acto de profunda cobardía, el libertario Manuel Quintar utilizó sus redes sociales para atacar y desplegar un mensaje cargado de odio —aunque evitando mencionar a Morella— y despotricando contra lo que llamó el “wokismo radikuka” que, según él, explicaría el resultado de la elección. Unas horas después, mientras se acumulan repudio, intento redireccionar su mensaje original y publicó otro mensaje igual de cuestionable: “Carrozas ‘sustentables’, ‘Paje 10′, ’embajadoras’, luces ‘led’. Saquen sus contaminadas manos de la fiesta de los chicos”.
Pero ya era tarde. No pudo ocultar su reacción profundamente racista frente al resultado de la elección.
¿Qué nos dice esa publicación?
Detrás de este mensaje hay una operación que busca reproducir el racismo que tanto se ha discutido durante la euforia mundialista de hace un par de meses.
Al ensañarse con el cuerpo y la identidad de una adolescente de 15 años, Quintar no solo expone los prejuicios de clase y raza que histórica y estructuralmente atraviesan a la sociedad jujeña, sino también la constante tutela patriarcal que pretende juzgar y disciplinar a las mujeres jóvenes por no responder a sus estereotipos dominantes.
No se trata de un simple posteo ni de una provocación en redes. Es violencia de género y violencia simbólica ejercida de manera descarada por uno de los hombres que es rostro de una de las familias más ricas de la provincia, ahora funcionario público y en una clara posición de poder contra una menor.
La FNE: la necesidad de cuestionar un dispositivo patriarcal, racista y colonial
El episodio obliga a reabrir un debate de fondo. La Fiesta Nacional de los Estudiantes y sus elecciones de representantes, antes llamadas “elecciones reina”, continúan reproduciendo una lógica patriarcal, racista y colonial.
Poner a competir a jóvenes de entre 15 y 18 años bajo cánones de evaluación física expone la vigencia de un dispositivo que mercantiliza y juzga los cuerpos de las adolescentes. La “competencia de belleza” jerarquiza rasgos, legítima la discriminación y expone a menores de edad a la mirada punitiva o aprobatoria de la sociedad.
La respuesta ante el odio de la extrema derecha no debe ser solo la defensa individual, sino la denuncia de un sistema que utiliza la estética como herramienta de discriminación de clase, raza y género.

