Pettovello y la motosierra en Capital Humano. Ajuste, despidos y desguace social

El gobierno de Javier Milei avanza con un nuevo recorte sobre el Ministerio de Capital Humano encabezado por Sandra Pettovello. El plan contempla eliminar cerca de cien áreas de gestión, profundizando el vaciamiento de políticas sociales, educativas y alimentarias. Mientras el oficialismo habla de “eficiencia”, el ajuste amenaza programas esenciales y miles de puestos de trabajo.

La motosierra sigue avanzando

El Ministerio de Capital Humano atraviesa una nueva etapa de recortes impulsada por el gobierno libertario. Según trascendió en las últimas horas, Sandra Pettovello prepara una reestructuración que implicaría la eliminación de alrededor de cien áreas internas del ministerio. 

La medida se suma a una larga serie de despidos, cierres de programas y paralización de políticas públicas que vienen golpeando particularmente a los sectores más vulnerables desde el inicio de la gestión de Javier Milei. La poda en términos presupuestarios alcanza los $2.597.505.424,56 anuales, unos usd 200 millones al tipo de cambio actual. 

Detrás del discurso oficial de “modernización” y “achicamiento del Estado”, lo que aparece es un vaciamiento sistemático de áreas vinculadas a asistencia alimentaria, niñez, educación, economía social y políticas de acompañamiento comunitario.

Un ministerio atravesado por el caos

Desde su creación, el mega ministerio de Capital Humano estuvo marcado por conflictos internos, denuncias y una fuerte crisis de gestión. La concentración de áreas sensibles bajo la conducción de Pettovello nunca logró traducirse en un funcionamiento coordinado.

Por el contrario, la gestión libertaria acumuló escándalos vinculados al almacenamiento de alimentos sin distribuir, despidos masivos, paralización de programas sociales y crecientes cuestionamientos judiciales.

Mientras tanto, miles de trabajadores estatales quedaron bajo amenaza permanente de cesantías y precarización laboral.

La nueva “implosión” administrativa no aparece como una reorganización técnica, sino como una profundización del ajuste sobre estructuras que ya funcionaban con fuertes recortes presupuestarios.

Ajuste social en medio de la crisis

La ofensiva sobre Capital Humano ocurre en un contexto de crecimiento de la pobreza, deterioro del consumo y aumento de las necesidades sociales.

Cada área eliminada implica menos capacidad estatal para intervenir sobre problemas concretos: comedores comunitarios, programas alimentarios, asistencia a infancias, apoyo escolar, prevención de violencias y políticas territoriales.

Sin embargo, el gobierno insiste en sostener una lógica donde cualquier política pública es presentada como “gasto innecesario”.

El problema es que detrás de cada recorte no desaparecen las necesidades sociales. Desaparecen las herramientas para atenderlas.

La lógica libertaria

La política de Milei y Pettovello no parece orientada solamente a reducir estructuras burocráticas. El objetivo es mucho más profundo: desmontar el rol social del Estado y transferir cada vez más responsabilidades al mercado o a organizaciones privadas.

La misma lógica atraviesa los recortes en salud, educación, ciencia, jubilaciones y programas de asistencia.

Mientras se ajustan partidas esenciales y se desmantelan organismos públicos, el gobierno garantiza pagos de deuda, beneficios al sector financiero y negocios para grupos económicos concentrados.

La “motosierra” libertaria no elimina privilegios estructurales. Los reorganiza contra las mayorías populares.

Un modelo que profundiza la desigualdad

El vaciamiento de Capital Humano expone otra de las grandes contradicciones del gobierno: mientras el discurso oficial habla de “libertad”, millones dependen cada vez más de redes comunitarias y asistencia social para sobrevivir. En barrios populares, escuelas y comedores, el impacto del ajuste ya se siente todos los días.

La destrucción de áreas estatales no ocurre en un país donde sobran derechos y recursos. Ocurre en una Argentina atravesada por pobreza creciente, salarios deteriorados y precarización laboral.

Y mientras el gobierno celebra cada recorte como una victoria ideológica, las consecuencias reales vuelven a recaer sobre quienes menos tienen.

Otras noticias

Somos un medio de y para los trabajadores
No tenemos pauta ni aportes de empresarios

Si valorás nuestra voz, sumate a bancarla

Colaborá con nosotros