Foto. Ariel Esposito
El oficialismo se prepara para jugar una carta desesperada en el Congreso con la intención de recuperar la iniciativa política en medio de un escenario de descontrol absoluto.
La Libertad Avanza motorizó una maniobra parlamentaria urgente para bloquear los pedidos de interpelación en el Congreso y fingir una normalidad institucional que hace tiempo no existe en la Casa Rosada. El objetivo central de esta jugada es proteger a Manuel Adorni de tener que dar respuestas públicas. El jefe de Gabinete se transformó en el mayor problema del oficialismo al acumular graves denuncias por enriquecimiento ilícito y sostener un silencio cómplice para dilatar la presentación de su declaración jurada. Esta táctica de encubrimiento es el síntoma de una parálisis legislativa mayor que choca contra las propias contradicciones del presidente. Este estancamiento y la evidente incapacidad gubernamental para avanzar con leyes propias nacen de combinar un modelo económico que asfixia a los trabajadores con una ola de corrupción que dinamita la credibilidad del núcleo duro libertario.
Todo este tembladeral político viene destapando fisuras irreparables en el núcleo duro del poder. La figura de Patricia Bullrich avanza marcándole el ritmo a las decisiones del presidente y al esquema armado por el karinismo. Al mismo tiempo, las desinteligencias en el manejo de las redes sociales desataron una guerra donde el asesor. Santiago Caputo, cruzó fuertemente a Martín Menem.
Con este clima de ruptura interna y desconfianza mutua, los estrategas libertarios buscan cambiar el eje de la discusión pública. Para lograr ese objetivo convocaron a una sesión especial en Diputados para el próximo miércoles a las 10 de la mañana, intentando simular un triunfo político que calme las aguas de una administración turbulenta.
Una maniobra para salvar a Adorni
La elección de ese horario esconde una movida legislativa diseñada exclusivamente para anular el temario opositor. Los bloques opositores al gobierno habían agendado un encuentro en el recinto para las 11 de la mañana con el propósito central de forzar la interpelación de Adorni. El plan de Martín Menem consiste en conseguir el quórum temprano para iniciar el debate de los proyectos libertarios y hacer caer automáticamente la segunda convocatoria. La rosca de pasillo indica que el oficialismo lograría sentar a los 129 legisladores necesarios gracias al apoyo indispensable del PRO, la Unión Cívica Radical y el Movimiento de Integración y Desarrollo. De concretarse este bloqueo, el gobierno se ahorraría el costo político de ver a su hombre de confianza dando explicaciones sobre su abultado patrimonio personal acumulado a lo largo de estos dos años de gestión.
El temario de la sesión que La Libertad Avanza busca trabar incluye una serie de demandas urgentes que buscan sostener la vida de los sectores más castigados por las políticas de este gobierno. Además del pedido de interpelación por los evidentes casos de corrupción, la lista abarca proyectos vinculados a las moras de los créditos que tomaron miles de personas ahogadas por la recesión. También figuran pedidos de informes verbales a los ministros Sandra Pettovello y Luis Caputo sobre el incumplimiento sistemático de la ley de Financiamiento Universitario. A esos puntos fundamentales se le suman debates sobre licencias maternales y paternales, el restablecimiento de prestaciones para los jubilados, la creación por ley del programa Remediar y la garantía de gratuidad para los medicamentos oncológicos a través del PAMI.
El ataque económico detrás de la agenda oficial
Para tapar los negociados propios, el oficialismo propone avanzar con leyes que representan un nuevo golpe directo al bolsillo de las familias y a la soberanía nacional. Uno de los proyectos centrales es la modificación del régimen de Zona Fría impulsado por el Ministerio de Economía. La iniciativa recorta de manera brutal los subsidios a las tarifas de gas en pleno invierno, afectando a noventa municipios de la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Mientras les quita este beneficio vital a los usuarios, el texto esconde una compensación cruzada para condonarles deudas millonarias a grandes empresas distribuidoras de energía como Edenor y Edesur.
La otra gran apuesta del gobierno en la Cámara baja lleva el nombre de Ley Hojarasca. El proyecto redactado por Federico Sturzenegger se presenta como una simple limpieza de normativas antiguas, cuando en realidad opera como un mecanismo encubierto para garantizar los negociosa los capitales extranjeros. Entre sus artículos más peligrosos deroga la ley que restringe la venta de empresas de comunicación nacionales a capitales extranjeros. Esta modificación deja el camino libre para que fondos internacionales se queden con firmas estratégicas del Estado y pone en riesgo el futuro de empresas tecnológicas como Arsat. El avance destructivo también incluye la eliminación de la norma que declara de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos, entregando la salud del pueblo a la voracidad absoluta de los laboratorios privados.
Un gobierno atrapado en su propio laberinto
Esta ofensiva en la Cámara de Diputados tiene un correlato igual de escandaloso en el Senado. Durante esta misma semana, el oficialismo intenta avanzar en las comisiones de la Cámara alta con un dictamen para autorizar el pago de 171 millones de dólares a dos fondos buitres internacionales. La urgencia del gobierno por cumplir con la usura financiera de Bainbridge Ltd y el grupo Attestor Value Master Fund choca de forma violenta con el recorte aplicado sobre los jubilados, los estudiantes y los trabajadores de todo el país.
La insistencia por retomar el control de la agenda legislativa demuestra el estado de desesperación de una gestión acorralada por sus propias mentiras. El gobierno de Javier Milei intenta mostrarse activo en el Congreso para disimular una crisis política y económica muy importante.
Las disputas internas por el reparto del poder se profundizan ante la mirada de un clima social que tolera cada vez menos las consecuencias de un ajuste asfixiante. Las falsas promesas de combatir a la casta política quedaron pulverizadas bajo el peso de la corrupción de funcionarios intocables. Por todo esto es que se vuelve fundamental salir a enfrentar y denunciar esta nueva embestida parlamentaria, dado que las leyes propuestas buscan legalizar el saqueo de los recursos nacionales y hundir todavía más las condiciones de vida de la clase trabajadora con el único objetivo de salvar a un gobierno en franca decadencia.

