Los canales de streaming en el ojo de la tormenta. La burguesía iguala todo

por Agustín Romero y Pedro Pallero

Hace dos días, el canal de streaming OLGA compartió en sus redes sociales un video protagonizado por uno de sus colaboradores, Valen Rizzutti, en el que invitaba a la audiencia a acompañarlo a pasar un día junto al ex presidente Mauricio Macri. Este hecho que sería normal en épocas de campaña electoral en un canal de televisión refleja como experiencias pasadas se reciclan en formatos nuevos.

Los canales más conocidos de streaming vienen atravesando semanas de controversia, producto de que la gallina de los huevos de oro empieza a mostrar sus límites. En Blender despidieron más de 10 trabajadores por reclamar un aumento salarial. En Luzu la situación provocada por la fake news de Flor Peña que refleja prácticas clásicas de la televisión, no chequeo de info, falta de preparación de algunos conductores,etc.

No son hechos aislados. Forma parte de una serie de posicionamientos y controversias que permiten preguntarnos qué intereses expresan realmente estos nuevos medios.

Del entretenimiento a la construcción de sentido

Tras la pandemia, los medios masivos atravesaron una profunda transformación. La televisión y la radio tradicionales perdieron centralidad frente a plataformas digitales, canales de streaming e influencers capaces de construir comunidades propias y comunicarse de forma más directa con millones de personas, dónde la interacción y la espontaneidad son el eje.

Pero que un medio sea más joven o utilice nuevos formatos no significa que sea independiente. Como cualquier empresa de comunicación, estos proyectos están financiados por privados (particularmente OLGA por empresas ligadas al sionismo o en el caso de Blender y Carajo stream dirigidos por Augusto Marini principal accionista y CEO de Cale Group) establecen alianzas y construyen una línea editorial con su propia bajada de línea que, mínimamente, no perjudica sus negocios y en muchos casos los beneficia.

Todo contenido es político. Incluso cuando se presenta únicamente como entretenimiento.

Por eso resulta necesario preguntarse ¿qué implica mostrar a Mauricio Macri desde un lugar simpático, cotidiano y descontracturado como si se tratara de un ciudadano cualquiera, dejando de lado el balance político de su gobierno?

Humanizar a Macri no es inocente

El contexto político tampoco puede separarse de este episodio.

Mientras el gobierno de Javier Milei atraviesa una crisis nunca antes vista luego de la renuncia de adorni, los casos de corrupción, la crisis económica que atravesamos millones y las luchas que están en curso contra sus políticas de ajuste, también los partidos tradicionales están en crisis y buscan reacomodarse de cara al escenario electoral que comienza a perfilarse para 2027.

En ese marco, Mauricio Macri intenta reposicionarse públicamente diferenciándose parcialmente del gobierno, aunque el PRO conforma gobierno con Milei y  haya acompañado todas las leyes impulsadas por La Libertad Avanza, incluyendo las que desfinancian a las universidades públicas, al sistema técnico científico,a la salud, la reforma laboral, la quita de ayuda social, al presupuesto destinado a combatir la violencia machista y LGBTIQ odio,  aumentando si, los fondos del aparato represivo, de inteligencia, brindándoles más impunidad. 

Por eso resulta difícil considerar casual la decisión de mostrar al ex presidente desde un costado amable y despolitizado.

Durante su gestión, Macri impulsó un fuerte ajuste sobre trabajadorxs, jubiladxs, universidades públicas y organizaciones sociales; tomó deuda con el Fondo Monetario Internacional; se opuso a la legalización del aborto; y, junto con Patricia Bullrich, promovió políticas represivas como su protocolo específico contra el colectivo LGBTIQ+ y como si fuera poco, intento liberar genocidas de la última dictadura con el famoso 2×1.

Reducir esa trayectoria política a un almuerzo distendido frente a las cámaras no es neutral: también construye un sentido, que es cómplice.

Recordemos que la humanización de los candidatos es una estrategia clásica de la política comunicaciónal burguesa en estos momentos de dudas y de tratar de generar un mileismo sin Milei, Macri necesita reconstruir su imagen y a ese juego se suma OLGA.

El pinkwashing de siempre

merece una reflexión aparte, en el mismo sentido, el rol de Valen Rizzutti, periodista e integrante del colectivo LGBTIQ+, quien durante toda la entrevista evitó interpelar a Macri sobre los ataques que su gobierno impulsó contra los derechos de mujeres y diversidades sexuales, bien de principio.

Cuando se elige no preguntar, no incomodar y callar, también se toma una posición.

Medios con polémicas

La publicación del video con Macri se suma a otras controversias.

En el caso de OLGA, las declaraciones de integrantes de su staff negando el genocidio que atraviesa el pueblo palestino por parte del sionismo genocida de Israel; comentarios sexistas, como los realizados por Eial Moldavsky sobre la intimidad de Lali Espósito; y los conflictos laborales denunciados por trabajadorxs del propio canal, quienes reclamaron públicamente ante condiciones de precarización e informalidad laboral donde exigian ser incorporados al convenio colectivo correspondiente.

No se trata de episodios aislados, sino de hechos que invitan a debatir qué valores e ideas se reproducen desde espacios que muchas veces son identificados como “progres”.

Por ejemplo, para salir del canal mencionado, la entrevista de Pedro Rosemblat a Gustavo Cordera fue otro ejemplo de lavada de cara por parte de un medio supuestamente progresista a un personaje nefasto.

O en el caso de Blender, medio reivindicado por gran parte del peronismo, que sistemáticamente a humanizado personajes de la ultraderecha y, ante el ascenso de la izquierda en términos de simpatía por parte de la población, su principal cara hasta ahora, Tomas Rebord, comenzó a hablar contra las organizaciones del Frente de Izquierda Unidad.

¿Cómo se construye una conciencia crítica desde el periodismo?

Varios de los programas de Streaming son conducidos por figuras que se han expresado en algunas oportunidades críticando al gobierno nacional de Milel, inclusive también hay quienes simpatizan con sectores del peronismo. Sin embargo, cuestionar ocasionalmente al oficialismo no alcanza para construir una comunicación que se muestre como transgresora y neutral.

La pregunta sigue siendo la misma: ¿cómo se construye una conciencia crítica si se reproducen lógicas, discursos y formas de violencia que históricamente caracterizaron a los medios de comunicación tradicionales? ¿Se puede construir otra comunicación siguiendo la misma lógica económica empresarial?

Pensemos que muchos de los financistas de estos medios son productores históricos, o hijos de los mismos, de la televisión tradicional que vieron en el streaming una nueva forma de encontrar dinero y negocios. Quizá el caso más brutal es la del dueño de Blender y Carajo, que yendo a pérdida y siendo esto conocido por todos, sostuvo el medio para lograr una serie de contratos con el estado en la industria del ferrocarril donde sus empresas hacen pie.

 POR UN PERIODISMO CRÍTICO

En tiempos donde ser tibio te vuelca en complicidad, más que nunca necesitamos fortalecer medios de comunicación verdaderamente independientes, autogestivos y comprometidos con las luchas de lxs trabajadorxs, las mujeres y disidencias, de las luchas socioambientales, de la juventud y todxs lxs que luchan.

Medios capaces de informar, entretener y, al mismo tiempo, poner en discusión las condiciones materiales que atraviesan millones de trabajadorxs, estudiantes, jubiladxs y sectores populares, desde una perspectiva crítica e independiente.

Desde esa perspectiva también ponemos a disposición nuestro medio de comunicación alternativo, construido desde abajo y al servicio de quienes luchan contra todas las políticas de ajuste, las de ayer y las de hoy.

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