El presidente emprende su tercera gira a tierras españolas en el año para intervenir en la campaña electoral a favor de Vox y fotografiarse con Díaz Ayuso. Mientras en Buenos Aires el Gobierno busca cerrar filas en la Mesa Política tras salvar (con todos sus cómplices) el DNU 70/23, Milei vuelve a ausentarse del país en la previa de una semana legislativa clave.
Javier Milei no puede con su gen itinerante. Con las valijas casi sin desarmar tras concretar su quinto viaje a los Estados Unidos en lo que va del año, el presidente despegará, en la noche de este lunes, rumbo a Madrid. Se trata de su tercera incursión en territorio español en 2026, una gira relámpago calcada de las anteriores: ausente de la gestión cotidiana, desconectado de la crisis social que se sienten en las calles argentinas y enfocado exclusivamente en inflar su figura como referente de la ultraderecha internacional.
El viaje llega en un momento de altísima ebullición política en el Estado español, atravesado por la convocatoria a elecciones presidenciales anticipadas para el próximo 29 de noviembre y por un clima de profunda movilización social que no cesa desde hace semanas. Irónicamente, el centro de las actividades oficiales del mandatario argentino el próximo miércoles será el Real Casino Gran Círculo, donde disertará en el Nueva Economía Forum. Dicho recinto está ubicado frente a la emblemática Puerta del Sol, lugar que lleva más de un mes ocupado por un acampe masivo de jóvenes que protestan contra la crisis de la vivienda. Un escenario de rebelión popular que desnuda el fracaso de las políticas de mercado y que Milei observará desde la ventana de un salón repleto de empresarios y casta conservadora.
La cruzada contra Sánchez y el guiño a la derecha
La agenda del libertario continuará con un guiño a su núcleo de formación ideológica. Se reunirá con el economista Jesús Huerta de Soto en la Universidad Rey Juan Carlos para inaugurar el Máster en Economía de la Escuela Austríaca. Sin embargo, el plato fuerte de la excursión será estrictamente político y electoral. Milei visitará la Fundación Disenso, el think tank del partido ultra Vox, para dar un espaldarazo explícito a la fuerza que encabeza Santiago Abascal. La jugada busca meter la cuchara directamente en el escenario electoral español.
Para completar la faena, Milei se reunirá con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (del ala más dura del Partido Popular), otra enemiga jurada de la protesta que se viene desarrollando. Del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ni noticias. El sector tradicional de la derecha prefiere mantener cierta distancia de las formas del mandatario argentino.
Un país en crisis, un presidente en el aire
Mientras Milei junta millas para abonar la Internacional Reaccionaria, en Argentina la realidad impone un ritmo feroz que el Gobierno apenas logra emparchar. La gira presidencial vuelve a coincidir con momentos de extrema tensión parlamentaria. Apenas días después de haber “salvado” el DNU 70/23 gracias a una vergonzosa rosca de último momento con los gobernadores y la oposición dialoguista (que dejó al recinto sin quórum por solo 8 diputados), la Casa Rosada prepara la cancha para una nueva sesión este miércoles.
Con Milei volando sobre el Atlántico, la Mesa Política del oficialismo (encabezada por Karina Milei, Diego Santilli y los hermanos Menem) tendrá que reunirse de urgencia en Balcarce 50 para destrabar proyectos sobre propiedad privada, medicamentos de alto riesgo y la prórroga por la emergencia en discapacidad. Frente a este escenario, la dinámica se repite nuevamente. Parece ya una costumbre. Porque cada vez que las papas queman en el Congreso o la calle empieza a hervir por las protestas, Milei arma las valijas y mira la crisis desde el aire.
Turismo ideológico
Este nuevo viaje a España consolida el carácter parasitario de las giras presidenciales. Ninguno de estos periplos responde a un interés o al bienestar de la mayoría trabajadora. Muy por el contrario, las escapadas de Milei son financiadas con la plata del pueblo argentino para sostener una campaña de posicionamiento personal y entrometerse en la política interna de otros países al servicio de las fuerzas más reaccionarias del globo.
Frente a un país complicado por el desempleo, la pérdida del poder adquisitivo, la entrega de nuestros territorios y el intento constante de incrementar la represión interna, la agenda de Milei en Madrid vuelve a mostrar las prioridades del oficialismo: aplaudir el ajuste, sacarse fotos con la ultraderecha global y gobernar de espaldas a las mayorías populares.


