El Índice de Precios al Consumidor porteño escaló al 2,9% en el mes de julio, rozando la barrera del 3% que no se veía desde el mes de marzo. Este salto inflacionario derrumba el horizonte de calma económica que el gobierno intenta sostener discursivamente y oscurece aún más una semana plagada de derrotas políticas para la Casa Rosada.
Durante el mes de julio, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA)[i] registró un duro incremento del 2,9%. Esto representa una severa aceleración de 1,1 puntos porcentuales en comparación con el 1,8% que se había registrado en junio. Con este nuevo mazazo al bolsillo, la inflación acumulada en los primeros siete meses del año ya trepa al 19,4%, mientras que el camino interanual se clavó en un asfixiante 33,2%.
Este rebote inflacionario cae como una bomba dentro del gobierno libertario, que ve cómo su relato de supuesto éxito económico choca de frente contra la realidad material. Además, el pésimo dato económico se suma a una semana para el olvido en la Casa Rosada: el índice se da a conocer apenas unas horas después de que el oficialismo sufriera una contundente derrota política en el Senado, donde la movilización obligó a mutilar la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Tuvieron que retirar no solo el capítulo de extranjerización de tierras, sino también el capítulo que modificaba la Ley de Manejo del Fuego para lograr avanzar con el resto del proyecto.
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El costo de vida por las nubes: un desglose del ajuste
Al analizar en detalle el informe publicado por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad (Idecba), el panorama se vuelve complicado para las familias trabajadoras. La disparidad entre bienes (que aumentaron 1,4%) y servicios (que saltaron un 3,8%) explica gran parte de este rebote. Los grandes motores de esta aceleración fueron:
- Bienes y servicios estacionales: Tuvieron un brutal salto del 10,9%, impulsados principalmente por el alojamiento en hoteles, paquetes vacacionales, pasajes aéreos y el precio de las verduras.
- Precios regulados: Registraron una suba del 3,0%, arrastrados por los tarifazos y las políticas de desregulación estatal. En este segmento impactaron de lleno las alzas en las cuotas de la medicina prepaga, los aranceles de la educación privada y las tarifas de electricidad.
- Inflación núcleo (Resto IPCBA): Excluyendo los factores estacionales y regulados, la inflación estructural también mostró una aceleración, ubicándose en un 2,2%.
Para la clase trabajadora, que destina la totalidad de sus magros ingresos a la supervivencia diaria, los rubros de primera necesidad sufrieron incrementos letales:
- Alimentos y bebidas no alcohólicas: Este rubro esencial promedió un aumento del 1,9%. Dentro de esta categoría, el mayor golpazo se sintió en verduras, tubérculos y legumbres, que pegaron un salto del 9,0% (acumulando casi un 50% en lo que va del año).
- Vivienda, agua, electricidad y gas: Aumentó un 2,7% mensual, pero acumula un 36,8% interanual. Sostener un techo es cada vez más difícil debido a las subas en alquileres, expensas y, particularmente, en las tarifas residenciales de electricidad, que escalaron un 5,9% en el mes.
- Transporte: Registró una fuerte suba del 3,1%, empujada por los aumentos en el transporte de pasajeros.
El presagio de un modelo agotado
Los números que arrojó la Ciudad de Buenos Aires configuran un preludio sumamente negativo para los planes del ministro Luis Caputo y del presidente Javier Milei. Las principales consultoras privadas que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central habían estimado una inflación de apenas el 2% para julio. El 2,9% porteño rompe con todos esos pronósticos y abre un gigantesco signo de interrogación sobre el dato de inflación nacional que el Indec publicará el próximo jueves 13 de agosto.
Cabe recordar que ese mismo jueves, a la par del IPC nacional, se darán a conocer los nuevos valores de las canastas básicas, las cuales trazan la cruel línea de la pobreza y la indigencia en el país. Las promesas de bonanza económica y luz al final del túnel se desmoronan frente al maltrato constante de un gobierno que ajusta sin piedad a las mayorías populares.
La inflación rebotando en la Capital Federal se da en un contexto asfixiante marcado por un empleo depreciado en condiciones cada vez más precarias, una producción nacional en picada, un consumo completamente congelado y niveles de morosidad que rompen récords históricos. Y como si la realidad económica no fuera suficiente, el gobierno carga con el pesado lastre político de la derrota sufrida en el Senado. El recorte obligado a su ley de entrega demostró que la presión de la movilización popular sigue en aumento y que el descontento social ya se hace sentir en las calles y en los recintos del Congreso.
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De cara a la prematura carrera electoral de 2027 que el oficialismo ya decidió iniciar, la gestión libertaria no logra anotar ni una sola victoria. Prometieron acabar con la inflación y destruir a la casta, pero los únicos que hoy sufren las consecuencias de este experimento son los trabajadores, que ven cómo su salario no alcanza para llegar a fin de mes.
[i] http://estadisticaciudad.gob.ar/eyc/wp-content/uploads/2026/08/ir_2026_2047.pdf



