Argentina vuelve a cruzarse con Inglaterra en un Mundial. Será este miércoles, por las semifinales la Copa del Mundo 2026, en un duelo que inevitablemente despierta recuerdos de México ’86, de Diego, de la Mano de Dios y del Gol del Siglo. Pero mucho antes de aquella tarde inmortal en el Azteca, hubo otras argentinas que ya habían escrito una página enorme de esa historia. Una historia casi borrada, pero imposible de olvidar.
Mucho más que un clasico mundialista
Hay partidos que trascienden lo deportivo. Argentina-Inglaterra es uno de ellos. La rivalidad excede los noventa minutos y está atravesada por una historia de colonialismo, por la ocupación británica de las Islas Malvinas y por un sentimiento popular que se expresa desde hace décadas en las tribunas con un canto que atraviesa generaciones: “El que no salta es un inglés”.
Cada vez que las camisetas albicelestes se cruzan con las inglesas, la memoria vuelve inevitablemente a 1986. Sin embargo, esa no fue la primera gran victoria argentina sobre Inglaterra en un Mundial disputado en el Estadio Azteca.

Las pioneras que hicieron historia
Quince años antes de que Diego Maradona deslumbrara al mundo, un grupo de futbolistas argentinas ya había derrotado con autoridad a las inglesas. Lo hicieron en el Mundial femenino de México 1971, un torneo que la FIFA decidió ignorar durante décadas, pero que reunió multitudes y dejó una de las gestas más extraordinarias del deporte argentino.
Aquellas jugadoras viajaron prácticamente sin nada. No tenían entrenador oficial, cuerpo médico ni utileros. Muchas jamás habían usado botines porque jugaban con zapatillas. Reunieron dinero como pudieron, soportaron el desprecio hacia las mujeres que se animaban a jugar al fútbol y llegaron a México con más voluntad que recursos.
Mientras el fútbol masculino ya era un espectáculo profesional, ellas seguían peleando incluso por el derecho a existir dentro de una cancha.
Y entonces llegó Inglaterra. En un Estadio Azteca colmado, ante más de cien mil personas, las argentinas desplegaron un fútbol asociado, de gambeta y pelota al piso frente a un rival físicamente superior. La gran figura fue Elba Selva, autora de los cuatro goles del histórico 4-1 que quedó injustamente fuera de los libros más difundidos del fútbol argentino.
Betty García, la número 9 de aquel equipo, fue otra de las protagonistas de una generación que abrió caminos cuando nadie quería reconocerlas. Décadas después recordaría que jugaron sin miedo, convencidas de que la pelota podía más que cualquier prejuicio.
Pero al regresar al país no hubo recibimientos multitudinarios, homenajes ni portadas. La hazaña quedó enterrada por el machismo de la época y por el desinterés de las dirigencias deportivas. Durante años, esas futbolistas volvieron a sus trabajos y a sus vidas cotidianas como si nada extraordinario hubiera ocurrido.
Recién medio siglo después comenzó la reparación histórica. Desde 2020, cada 21 de agosto se celebra el Día de la Futbolista Argentina en homenaje a aquella victoria sobre Inglaterra y a las mujeres que se animaron a desafiar todas las reglas cuando hacerlo significaba enfrentarse tanto a los rivales como a una sociedad que les negaba el derecho a jugar.

Una historia que vuelve a la cancha
Hoy, mientras la selección de Lionel Scaloni se prepara para disputar una nueva semifinal mundialista frente a Inglaterra, la memoria también merece ponerse la camiseta.
Porque antes de la Mano de Dios, antes del Gol del Siglo y antes de que el mundo entero conociera a Maradona como verdugo de los ingleses, hubo otras argentinas que ya habían hecho historia.
Ellas también defendieron la celeste y blanca. Ellas también demostraron que frente al poder, los prejuicios y los privilegios, siempre hay lugar para la rebeldía.
Cuando este miércoles se vuelvan a encontrar Argentina e Inglaterra , no solo jugará el equipo de Scaloni. También volverán a correr, simbólicamente, aquellas pioneras que con botines prestados, sin reconocimiento y con una enorme convicción escribieron la primera gran victoria argentina sobre Inglaterra en un Mundial. Porque la historia del fútbol argentino no empezó en 1986. La primera victoria a los ingleses fue de ellas.


