El Rodrigazo. Las jornadas donde echamos al brujo

En 1975 centenares de miles de trabajadores industriales protagonizaron una movilización de un mes que terminó en una huelga general de 48 horas con la derrota de un plan económico antiobrero que diseñó el gobierno de Isabel Perón. Las movilizaciones fueron organizadas por un organismo de base, las coordinadoras , que desbordó a la burocracia con un funcionamiento de asambleas de base , tomas de fábricas y lucha callejera.

Contexto histórico

El general Onganía soñaba con gobernar veinte años pero en 1969 estallan las movilizaciones obreras y estudiantiles multitudinarias en Tucumán, Rosario y la más importante en Córdoba. El 29 de mayo de 1969 con los obreros de SMATA y Luz y Fuerza a la cabeza y miles de estudiantes acompañando derrotan en las calles a la policía y ponen a la dictadura militar a la defensiva.

La burguesía y el imperialismo toman la decisión de convocar al único político que podía parar estas luchas y después de 18 años de proscripción el general Lanusse convoca  a Perón y a Balbín para dar una salida electoral. Los dos partidos más importantes de la argentina ponen en marcha esta política con el nombre de Gran Acuerdo Nacional.

En 1972 un congreso de nuestra corriente caracteriza que la dictadura estaba en retirada y en ese marco el llamado a elecciones nos permitiría participar en ellas y llegar con una propuesta a miles de obreros y estudiantes que estaban participando en las luchas. El partido contaba con 490 militantes.

Anotamos al partido con el nombre de Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y le propusimos a la clase obrera organizar un polo obrero y socialista. Invitamos a Tosco, el más importante dirigente del Cordobazo a que fuera el candidato a presidente y nos volcamos a los cordones industriales con esta propuesta.

El resto de los partidos de izquierda tenían una caracterización opuesta: que la dictadura podía reprimir más y que las elecciones eran una trampa burguesa (cosa que coincidíamos), pero de ello sacaban equivocadamente la conclusión de que había que abstenerse de participar. “Ni golpe ni elección: revolución” era su consigna. El PC, el ERP, los partidos maoístas y PO coincidieron en el abstencionismo y los dirigentes obreros que habían ganado (como el SMATA en Córdoba) rechazaron nuestra propuesta.

La asunción de Cámpora produjo la incorporación del conjunto del movimiento obrero industrial a la movilización. Se producen decenas de tomas de fábricas incluso con rehenes y un proceso político cualitativo: una vanguardia que comienza a desplazar a la burocracia de las fábricas.

Por ejemplo en la zona norte la burocracia de la UOM el más numeroso en afiliados tiene que prohibir la lista de oposición y asesinar dirigentes obreros frente al peligro real de perder la seccional.

Villa Constitución y el debate por las coordinadoras

El cordón metalúrgico de Santa Fe derrota a la burocracia  en Villa y se transforma en un bastión del clasismo que se suma a los sindicatos cordobeses y el ingenio Ledesma con quince mil obreros en Jujuy que dirige un compañero del PST. En Villa se organiza a fines de 1974 un plenario nacional con la presencia de centenares de delegados y activistas y los principales dirigentes del clasismo.

Están presentes Tosco, Salamanca (Smata Córdoba), Pichinini por la UOM de Villa y Melitón Vazques del Ledesma. Nuestra propuesta era votar la construcción de una Coordinadora Nacional para organizar la lucha contra el gobierno y la burocracia, impulsar la solidaridad con cada huelga y movilización.

Frente a nuestra propuesta, la base de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) dirigida por los montos y todo el maoísmo nos gritan: “¡dejen de romper las bolas con la coordinadora!” Y salvo Melitón, ninguno de los dirigentes de peso defiende esta propuesta.

Quien esto escribe fue el último de los oradores que tuvo la palabra en aquel plenario para defender nuestra propuesta. Plantee que ya existía una coordinadora muy poderosa que se estaba planeando aplastar las luchas obreras y antiburocráticas. Una coordinadora encabezada por el gobierno de Isabel, su ministerio de trabajo, la burocracia de la CGT y la patronal.

Lamentablemente, solo se propone apoyar a los trabajadores de VIlla. Pagaremos muy caro esta negativa a fortalecer  e institucionalizar la organización del clasismo. Pocos meses después en un operativo militar atacan Villa constitución, detienen a sus dirigentes sindicales, asesinan activistas y derrotan al bastión clasista más importante.

Cómo surgen las coordinadoras

Las coordinadoras son la cristalización organizativa de tres procesos. El poderoso ascenso de las luchas en los trabajadores industriales, una numerosa vanguardia dispuesta a erradicar a la burocracia sindical de las organizaciones de base apoyada en la democracia obrera y la solidaridad con cada lucha en la zona donde compartían establecimientos fabriles.

El proceso de coordinación comienza a prosperar en Buenos Aires, La Plata y Córdoba. Empujada por la vanguardia obrera que tiene en el PST y la JTP y del peronismo de base a sus principales organizadores.

De la lucha atomizada se pasa a coordinar por ramas industriales, después por zonas geográficas. Con asambleas democráticas de base donde se discuten y se votan las medidas y se eligen representantes

La realidad demuestra que esta organización era la que necesitaba la clase para pelear  y en junio de 1975 estas coordinadoras derrotaran los planes del gobierno de Isabel.

El relato peronista no nos habla de la primera huelga nacional que la clase obrera mayoritariamente peronista le hace a un gobierno peronista y lo derrota.

El Rodrigazo

Cuando asume en 1973 el peronismo propone un PACTO SOCIAL con un aumento del veinte por ciento y congelamiento de sueldos y tarifas por dos años. Por supuesto lo único que se congelan son los salarios por que la patronal sube los productos sin problema.

El gobierno de Isabel decide dar un golpe de timón y nombra al economista Celestino Rodrigo muy ligado a López Rega . El 4 de junio Rodrigo anuncia su plan económico que consiste en un brutal ataque a los trabajadores y el pueblo.

Una devaluación de más del cien por ciento, aumentó de todos los servicios un ochenta por ciento y un aumento del ciento setenta y cinco por ciento en los combustibles. Los aumentos en alimentos (el pan sube un doscientos por ciento), alquileres y medicamentos son terribles. Además, hay falta de alimentos básicos en los comercios.

En relación a los salarios proponen aumentos muy por debajo de la devaluación para trasladar millones de la plusvalía a los bolsillos de la burguesía. El 27 de junio el gobierno anunció que se suspendieron las paritarias.

La reacción obrera no se hace esperar. Empieza con paros por gremio y manifestaciones. Desde el 12 de junio comienza a articularse desde las bases por regiones, y durante julio se pega el salto a la huelga general junto a la movilización de centenares de miles en las calles.

En la plata con los astilleros a la cabeza, petroquímica Mosconi , YPF, hilandería Olmos son la vanguardia y las coordinadoras se extienden a la zona Sur. Rogolo, Alpargatas la combativa Saiar.

Quilmes, Berazategui, Varela. Donde van a ser los choferes de UTA los principales organizadores.

En Córdoba salen a la calle las automotrices y el 12 de junio hay un paro provincial. En Santa Fe sale Fiat. Veinte mil obreros  marchan en La Plata hasta la CGT a exigir la huelga general. Cada  día se suman más fábricas. Se calcula que solo en el gran Buenos Aires estaban organizadas 120 fábricas.

Doscientos cincuenta mil obreros se van turnando en Plaza de Mayo y en la CGT para exigir la huelga general. La burocracia no tiene margen. En La Plata se esconden en el edificio de la CGT local con matones armados en la terraza, en Santa Fe los metalúrgicos piden echar a sus dirigentes. El 3 de julio se suman los bancarios. De hecho el país ya está paralizado. La CGT llama a la huelga para el 7 y 8 de julio. Isabel Martínez de Perón tiene que ceder a todas las demandas, renuncia Rodrigo y también López Rega, el organizador de la Triple A.

El rodrigazo fue derrotado pero los ataques a la vanguardia obrera a través de la Triple A recrudecieron. Centenares de militantes sindicales y de izquierda son asesinados y las coordinadoras tienen que funcionar casi clandestinamente. Al mismo tiempo las organizaciones armadas sacan de las fábricas a sus cuadros obreros más prestigiados para que se incorporen a la lucha armada debilitando a los cuerpos de delegados y comisiones internas. Desde comienzos de 1974 hasta el golpe fueron asesinados cerca de 1800 compañeros. La burguesía y el imperialismo sacaron sus conclusiones de estas jornadas: en primer lugar que el peronismo en el gobierno había fracasado en derrotar el ascenso que inició el Cordobazo y que la dinámica de la lucha planteaba un salto en la conciencia obrera que se plasmara en organización política de independencia de clase.

Algunas conclusiones

Los socialistas revolucionarios reivindicamos a esa extraordinaria vanguardia que impuso la democracia obrera para la organización sindical con la asamblea como institución para debatir la lucha y cambiar la dirección burocrática de la CGT. Pero, lamentablemente, no logró llevar esa lucha al plano político.

En el año 1974 en una reunión sindical en el local central del PST, Pichinini –el dirigente de la UOM de Villa Constitución- nos dijo que él no necesitaba un partido porque tenía un sindicato. Tosco y Salamanca grandes luchadores se negaron en las elecciones de 1973 a ser candidatos de un partido obrero. El límite del clasismo fue su incomprensión de que todo hecho de la lucha de clases es político y que podemos hacer extraordinarias movilizaciones y conseguir triunfos pero que la burguesía volverá a atacar y como lo sufrimos hoy cada vez con más saña.

Si en 1975 el gobierno peronista se puso a la vanguardia de la represión a los trabajadores para defender el régimen burgués hoy siguen poniendo al servicio del capital sus burócratas sindicales y sus diputados y gobernadores para que Milei pueda llevar adelante sus planes.

La crisis del peronismo abre la posibilidad cierta de proponer el programa de la izquierda y prepararnos para las movilizaciones que se vienen. Con paciencia y perseverancia tenemos que volver a ser parte importante de las luchas obreras y estar a la vanguardia de la organización para terminar con la burocracia de nuestros cuerpos de delegados y comisiones internas. Explicar pacientemente que hay que apoyar todas las luchas y que tenemos la democracia obrera, las asambleas para debatir y resolver cómo luchar.

Hoy más que nunca el papel del partido revolucionario es decisivo. Ganar para la militancia socialista a los mejores activistas que están surgiendo nos permite, en primer lugar, tener voz para proponerle a la vanguardia un programa político real para solucionar los problemas de los trabajadores y el pueblo basado en la independencia de los partidos patronales, en segundo lugar porque nuestros militantes estarán en primera línea para organizar los organismos de lucha que se den con la política ¡Que la base decida! Y por último que solo instalando un gobierno de los trabajadores  y el pueblo estaremos en condiciones de garantizar la soberanía del país y los derechos sociales.

Para derrotar a este gobierno y su plan necesitamos poderosas movilizaciones que cuenten con la clase obrera al frente, pero para que no se repita la historia y logremos una verdadera salida de la crisis a favor de la clase trabajadora es clave tener un partido revolucionario con peso de masas.

Otras noticias

Somos un medio de y para los trabajadores
No tenemos pauta ni aportes de empresarios

Si valorás nuestra voz, sumate a bancarla

Colaborá con nosotros