Egipto. El DT que llevó la kufiya al banco de suplentes

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Mientras la FIFA insiste en presentar al Mundial como un espectáculo ajeno a la política, la previa del duelo entre Argentina y Egipto encuentra una historia imposible de separar del presente. Hossam Hassan, entrenador del seleccionado africano y una de las máximas leyendas del fútbol egipcio, convirtió su respaldo al pueblo palestino en una definición pública, desafiando el silencio que suele imponerse sobre el genocidio que Israel lleva adelante en Gaza con el respaldo de las potencias occidentales.

Un símbolo del fútbol egipcio

Hablar de Hossam Hassan es hablar de una institución del fútbol africano. Máximo goleador histórico de la selección egipcia y uno de los jugadores con más presencias de la historia del fútbol internacional, construyó una carrera que lo transformó en un referente popular mucho antes de convertirse en entrenador.

Con cuatro Copas Africanas disputadas, pasos por el fútbol europeo y una trayectoria de décadas en Al Ahly y Zamalek, Hassan representa una figura que trasciende lo deportivo dentro de Egipto.

Hoy conduce a una selección que vuelve a ser protagonista en el plano internacional y que llega al Mundial con la expectativa de competir frente a las principales potencias.

La kufiya en el banco de suplentes

Pero en los últimos meses Hossam Hassan fue noticia por algo mucho más importante que una cuestión táctica. Mientras numerosos dirigentes deportivos evitaban pronunciarse sobre el genocidio en Gaza para no enfrentarse con la FIFA o con los grandes patrocinadores, el entrenador egipcio decidió expresar públicamente su solidaridad con Palestina.

En distintas presentaciones apareció utilizando la tradicional kufiya palestina, símbolo histórico de resistencia del pueblo palestino frente a la ocupación israelí. También difundió mensajes reclamando el fin de los bombardeos y el cese de la masacre sobre la población civil. No fue un gesto aislado ni meramente estético.

Hassan mostró la bandera Palestina tras clasificarse a octavos y tambien declaró: “Nosotros sentimos el sufrimiento de cualquiera que pase por alguna injusticia. Si yo tengo frío, me abrigo. Si tengo calor, pongo el aire acondicionado. Esto no vale para el pueblo y los niños palestinos. Debemos tener empatía con ellos. Si alguien no la siente, ya sea cristiano o musulmán… Si no nos ponemos en su piel… No nos podemos imaginar cómo es pasar un solo día de nuestras vidas por lo que pasan ellos. Aquí llueve y hay refugio. En Palestina, no. Todos somos iguales, todos tenemos cara, rostro, pero aquí todos hacen la vista gorda“.

En un contexto donde federaciones, futbolistas y entrenadores recibieron presiones para evitar cualquier manifestación política, Hassan eligió ubicarse del lado de un pueblo que lleva décadas resistiendo la ocupación, el apartheid y el desplazamiento forzado.

Un sentimiento que atraviesa al mundo árabe

La posición del entrenador no surge en el vacío. La causa palestina ocupa un lugar profundamente arraigado en amplios sectores de la sociedad egipcia y del conjunto del mundo árabe. Las movilizaciones de solidaridad con Gaza se multiplicaron durante los últimos años, aun cuando distintos gobiernos de la región mantuvieron relaciones diplomáticas o acuerdos con Israel y Estados Unidos.

Egipto comparte frontera con la Franja de Gaza a través del paso de Rafah, convertido durante meses en uno de los pocos accesos posibles para el ingreso de ayuda humanitaria.

Mientras millones de personas seguían con angustia la ofensiva israelí, numerosos deportistas egipcios utilizaron sus redes sociales para expresar apoyo al pueblo palestino. Hossam Hassan decidió hacerlo desde el lugar de mayor visibilidad posible: como seleccionador nacional en la previa de una Copa del Mundo.

La FIFA y el doble discurso

La FIFA suele justificar la prohibición de manifestaciones políticas dentro de las competiciones apelando a una supuesta neutralidad. Sin embargo, esa neutralidad aparece de manera selectiva.

La organización ha sancionado o advertido a futbolistas y selecciones por distintos gestos políticos, mientras mantiene relaciones privilegiadas con gobiernos denunciados por violaciones a los derechos humanos y permite que los grandes intereses económicos condicionen buena parte de sus decisiones.

El Mundial que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México ya comenzó atravesado por denuncias de controles migratorios discriminatorios, restricciones arbitrarias y episodios de perfilamiento racial contra integrantes de distintas delegaciones.

En ese escenario, la solidaridad con Palestina vuelve a convertirse en una expresión incómoda para quienes pretenden presentar al deporte como un espacio aislado de los conflictos del mundo.

Cuando el fútbol también toma partido

El cruce entre Argentina y Egipto será apenas un partido más dentro del calendario mundialista. Pero detrás del banco egipcio estará un entrenador que decidió no mirar hacia otro lado mientras miles de civiles eran asesinados en Gaza.

El deporte nunca fue completamente neutral. A lo largo de su historia convivieron boicots al apartheid sudafricano, campañas contra las dictaduras, gestos antifascistas y manifestaciones de solidaridad internacionalista. También hubo silencios impuestos por los intereses económicos que gobiernan las grandes organizaciones deportivas.

La decisión de Hossam Hassan de levantar la voz por Palestina recuerda que, incluso en el escenario más comercializado del fútbol mundial, todavía existen quienes entienden que los derechos humanos no terminan donde empieza el negocio.

Porque mientras la FIFA intenta que la pelota ruede lejos de la política, hay pueblos que siguen luchando por existir. Y hay quienes, incluso desde un banco de suplentes, deciden no callar frente a esa realidad.

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