Las políticas de ajuste aplicadas por el gobierno libertario continúan destrozando el consumo en comercios minoristas. Los salarios congelados siguen corriendo cada vez más por detrás del costo de vida y los hogares ya no tienen ningún margen para sostener sus gastos cotidianos. Esta realidad asfixiante quedó plasmada en el último informe[i] oficial de la CAME. Los números publicados confirman un cierre de semestre totalmente en rojo para las ventas minoristas. A diferencia de las declaraciones del oficialismo, el mercado interno se encuentra completamente paralizado a causa de la pérdida sistemática del poder adquisitivo de los trabajadores.
Un semestre marcado por el derrumbe
El balance de los primeros 6 meses del año refleja las consecuencias directas de un modelo económico enfocado en priorizar la rentabilidad del sector financiero por encima del bienestar social.
La medición intermensual desestacionalizada arrojó una dura caída del 1,3% durante junio en comparación con el mes de mayo. Este retroceso consolida una profunda retracción acumulada del 2,5% para todo el primer semestre de 2026.

El leve espejismo de un repunte interanual impulsado por el cobro del medio aguinaldo y el movimiento comercial del Mundial no alcanza en absoluto para revertir esta tendencia netamente negativa. De acuerdo a la publicación, los consumidores mantienen una extrema cautela y dependen casi exclusivamente de las promociones bancarias para poder concretar alguna compra básica.
El mapa del ajuste sector por sector
El análisis detallado de los diferentes rubros expone un escenario desolador plagado de indicadores negativos a lo largo de toda la matriz comercial. El segmento de “bazar, decoración, textiles de hogar y muebles” sufrió un desplome al registrar una baja interanual del 3,1% junto con un grave retroceso intermensual del 3,4%. Este sector acumula una caída del 11,0% en lo que va del año.
Las ferreterías y los locales de materiales eléctricos o de la construcción también reflejan la parálisis total de las obras nuevas. Estos comercios sufrieron una contracción interanual del 2,0% y una fuerte caída mensual del 4,6%.

El rubro de “calzado y marroquinería” replicó esta dinámica contractiva con una merma interanual del 1,0%, una baja acumulada del 0,9% y un violento descenso intermensual del 4,2%. Las ventas de estos bienes se ven severamente limitadas por la necesidad de la gente de reparar productos usados ante la imposibilidad de adquirir artículos nuevos.

El ajuste libertario también golpea de lleno a los consumos más esenciales para la supervivencia de la gente. El sector de “alimentos y bebidas” arrastra una caída acumulada semestral del 2,8% y registró un descenso intermensual del 0,9%. Según el informe, muchos se ven obligados a fraccionar sus compras y a migrar masivamente hacia segundas marcas por la falta de dinero en sus bolsillos. La “indumentaria y el sector textil”acumulan un saldo negativo del 4,4% en los primeros seis meses del año.
En el caso del rubro de “perfumería” presenta una contracción acumulada del 3,7% en ese mismo periodo de tiempo. Por otro lado, “las farmacias” mostraron una severa caída intermensual del 3,1%. En este sector, se refleja una de las imágenes más tristes que deja como resultado el ajuste de Milei. Como lo marca la publicación, los pacientes priorizan únicamente los medicamentos esenciales y optan por versiones genéricas para intentar estirar un presupuesto que ya no da para más.
Miseria planificada y falta de futuro
Las causas de este derretimiento comercial se encuentran en un programa económico diseñado exclusivamente para destruir de manera deliberada la demanda. Los hogares sufren la destrucción diaria de sus ingresos mientras los comercios enfrentan aumentos en sus costos fijos operativos y en las tarifas de los servicios básicos. La propia orientación del gobierno de Milei hace que un 59,3% de los empresarios considere que el contexto actual es adverso para realizar inversiones, según los números reflejados en la encuesta realizada por la CAME.
Esta parálisis demuestra la profunda desconfianza del sector productivo frente a un modelo que no ofrece ninguna perspectiva de crecimiento real. Un 43,1% de los locales evaluó su situación operativa actual como desfavorable frente al año anterior. El panorama hacia adelante sigue siendo preocupante al observar que un 10% de los comerciantes estima un empeoramiento rotundo de su situación para los próximos 12 meses.
El ajuste brutal realizado por el gobierno de Milei, obvio que no recae sobre la casta política. Todo su peso destructivo se descarga directamente sobre las espaldas de la clase trabajadora. El gobierno intenta tapar esta realidad con discursos exitistas y promesas vacías de recuperación, mientras que en paralelo anuncian los esquemas de pagos multimillonarios en vencimientos de deuda. En paralelo a todo esto los locales vacíos y las persianas bajas desmienten categóricamente el relato de los libertarios.
Los trabajadores terminan siendo las víctimas de una política que pulveriza los salarios para garantizar las ganancias extraordinarias de los grandes especuladores financieros. La caída sistemática de las ventas minoristas es uno de los tantos ejemplos que terminan confirmando la imposibilidad de lograr una estabilidad sobre la base del empobrecimiento masivo de las mayorías trabajadoras.
[i] http://redcame.org.ar/advf/documentos/2026/07/6a498d03db524.pdf

