Audios de Milei. Que la cloaca no tape el muladar

 

La viralización de una serie de supuestos audios que involucran directamente al presidente Javier Milei en un nuevo escándalo, en este caso de implicancias sexuales y vinculares, han generado múltiples repercusiones y hasta la posibilidad de una denuncia penal. La Justicia investiga si el contenido de las charlas, que incluyen entre otras cosas, consultas sobre la custodia oficial, vulnera la integridad del jefe de Estado. Sin duda escuchar esos audios y pensar en la figura presidencial parece incompatible con las responsabilidades de funcionario público. Pero a su vez lo más  obsceno de este gobierno no serían esas expresiones. ¿Es posible pensar que esta novela “hot” con “oscurita” Maturana que proponen desde el gobierno, puede ser un intento de colocar una brasa más caliente para distraernos de otros carbones al rojo vivo?

Un presidente al rojo vivo

El material, cuya autenticidad está siendo puesta bajo la lupa, chocante, fuerte, íntimo y desagradable, expone conversaciones de alto voltaje sexual con una mujer de su entorno. Y si bien hay programas enteros en los medios que describen y se alarman con palabras que parece nunca escucharon, no sale de un intercambio consentido entre dos personas adultas. La gravedad de estos audios, en realidad, es que uno de esos adultos es el presidente, y en lugar de quedar en el fuero íntimo, sucio, pero íntimo, se difunde como un hit. Ningún cuidado de ese entorno tan cercano al poder, para resguardar la investidura presidencial.  Pero además disparó una presentación judicial formal para investigar si la filtración constituye un delito contra la seguridad de la Nación.

Lo más grave de este suceso es que desde  el Gobierno, aseguran que se trata de una operación coordinada, aunque en la intimidad casi celebran los adjetivos que “dicen adjudicar al presidente”. La necesidad de mostrar que puede ser un “león” aunque sucio,   no parece disgustar a Milei. Aunque pueda ser  lo menos seductor para la mayoría. Pero además efectivamente pone de relieve un poder que resuelve sus dilemas a carpetazos y escándalos.

 Por otro lado, la denuncia realizada por los audios, que recayó en el juzgado de Ariel Lijo, sostiene que el contenido de los archivos trasciende lo meramente privado para internarse en un peligroso terreno de vulnerabilidad institucional. El punto central del planteo legal radica en un fragmento de la charla donde la mujer, identificada como Rosemary “Oscurita” Maturana, pregunta de forma reiterada, sobre los protocolos de seguridad del mandatario durante un viaje al exterior. Aunque desde el contenido, hasta la grabación y posterior difusión de los audios muestran más que una desprolijidad y nos deben llamar la atención.  ¿Quién nos gobierna? ¿ Con qué cuidados? ¿Qué tiempo tiene de dirigir un país, quien postea a cada rato en IG en X y el resto del tiempo lo pasa en espectáculos y conversaciones hot? Son algunos de los interrogantes que surgen.

Más allá de esas preguntas es importante no permitir que esta cloaca de términos tape el muladar que representa el gobierno.  Lo más obsceno puede no encontrarse en las palabras que emergen de los audios, sino en la casta libertaria enriqueciéndose mientras el 41 % de la población ya no  aguanta más. Y el 35% restante tiene que hacer malabares para sobrevivir. La frontera del dolor social con la pobreza que crece cada vez más, está más  cerca de explotar.

Obscenidades como show

El tono de los fragmentos difundidos en redes sociales, cargados de un vocabulario explícito y términos vulgares que rápidamente se convirtieron en tendencia, son dignos de algún análisis, por un lado las  expresiones y alusiones a encuentros íntimos de las supuestas grabaciones revelan una confianza extrema entre Milei y Maturana, un vínculo que los habilita a contarse “casi todo”, inclusive detalles de seguridad. Pero a la vez terminó por opacar cualquier debate político sobre los volúmenes de corrupción que como en caja de Pandora emergen día tras día de los funcionarios y del núcleo duro del gobierno.

 Kuider, Caso Libra, Karina y su 3 % , Andis, y siguen. Aunque el caso Adorni es el más obsceno de todos. Un funcionario que no puede explicar gastos mensuales que llegan a 21 mil dólares,  deudas por cerca de 300 mil dólares, propiedades y viajes costosísimos.  Todo esto mientras los trabajadores se hunden en la pobreza. Los salarios atrasados y devaluados, y el costo de vida por las nubes. Es evidente que en el intento de recuperar agenda, cualquier método es válido, incluido tirar a la cancha audios de contenido sexual del propio presidente.  Mientras la ex asesora de imagen de Milei, Maturana, saca su hit sobre “el paquetazo” . Todo eso demuestra lo obvio,  el caso Adorni erosiono gravemente la imagen del gobierno,  la credibilidad de Milei y de sus banderas. La supuesta “lucha contra la casta” , los contagio de  casta y ya no lo pueden ocultar.  O siempre lo fueron y ya no pueden disimular.

El Gobierno de Javier Milei comenzó a perforar el núcleo de confianza social que todavía conservaba pese al ajuste económico. El deterioro ya no aparece solamente en variables económicas, sino también en indicadores de legitimidad política y expectativas futuras.

El Índice de Confianza Pública (ICP) cayó de 2,08 puntos en febrero a 1,88 en mayo. Es decir, perdió 0,20 puntos en apenas tres meses y pasó oficialmente de la zona de “confianza moderada” a la zona de “desconfianza”. Esa nueva situación empujó al gobierno a resolver, no haciendo renunciar a Adorni,  sino prendiendo su telenovela porno auditiva. 

Desde ya, el tono de los audios merecen varios capítulos  de análisis sobre términos y formas que interpelan seguramente sobre el rol de los varones en las relaciones sexoafectivas, o sexuales.  Y fundamentalmente en estas últimas pone en discusión formatos machistas de entender el sexo, donde es el hombre el que da, y la mujer recibe. Pero ese análisis de verdad no parece prioritario, ni novedoso. ¿Por qué sería novedad  el negacionismo misógino de un presidente que ha insultado a mujeres,  disidencias, trabajadores y jubilados? La verdad los audios no sorprenden en boca de Milei. Son más bien la afirmación de una caracterización que muchos podemos compartir del gobierno,  del presidente y de sus políticas.  Por otra parte, discutir estos audios,  mientras una parte importante de la población se hunde en el hambre, resulta todavía más obsceno. Ajuste, represión,  hambre, precarización,  negacionismo, corrupción y porno,   parecen ser las palabras claves para definir a Milei y su entorno. Nada de esto puede ser aceptado como parte de una política de gobierno,  pero es necesario hacer un esfuerzo por no caer en el show que nos proponen, para organizarnos contra el gobierno, darle pelea en la calle hasta que se vaya. Y no caer en el viejo método “Pan y circo”, o más circo que pan para poder gobernar.

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