Violencia en la Primaria 69 de Avellaneda. ¿se puede prevenir y evitar el conflicto?

Este jueves 2 la escuela 69 de Wilde sufrió el ingreso y el ataque de un grupo de personas del barrio y padres de alumnos que acusaban a un docente de abuso y maltrato. Empujaron y golpearon a docentes y auxiliares, subieron las escaleras, recorrieron pasillos y aulas, rompieron puertas y hubo distintas agresiones. Todo esto, frente a pibes de 6 a 12 años. Como resultado, el docente acusado, que  estaba trabajando en la escuela y varios docentes más resultan hospitalizados, docentes y auxiliares en shock, instalaciones destrozadas, chicos aterrorizados y finalmente la Gendarmería irrumpiendo en la escuela.

El hecho es gravísimo. Más allá de cómo se aborden estas situaciones desde el sistema educativo, la DGCyE, Inspección y demás estamentos, ya que el conflicto venía de hacía unos días. Y entendiendo la angustia y preocupación de familias y padres frente a un caso denunciado que debe investigarse y comprobarse, la salida no es hacer justicia por mano propia ni promover un estallido que termina con las fuerzas de seguridad dentro de la escuela, donde el Estado no garantiza los pasos adecuados.

Por eso la solidaridad y la indignación no se hicieron esperar. Constantemente sufrimos episodios de violencia de todo tipo. Y el cansancio es inmenso. Rápidamente los videos que mostraban los hechos se hicieron virales en las escuelas. Y cerrando la tarde del jueves 2, el FUDB de Avellaneda convocaba a paro y concentración en Plaza Alsina para este viernes 3.

En 3 o 4 horas, decenas de escuelas y miles de docentes nos organizamos: el viernes el paro era total, la Plaza Alsina y la Av. Mitre eran desbordadas por decenas de escuelas con sus carteles caseros: “No a la Violencia”. “Defendamos la escuela Pública.”” Justicia, que se sepa la verdad”. Más de 3 cuadras de docentes nos movilizamos al Polo judicial, donde quedo sentada la denuncia sobre estos nuevos y graves hechos.

La crisis y el deterioro social atacan la escuela pública.

La Primara 69 y la Secundaria 21 en Wilde son las escuelas de la IAPI y las ex fábricas hechas vivienda linderas (Bernal Oeste). Se trata de una comunidad castigada y violentada permanentemente por el desempleo, la drástica disminución de programas sociales, la precariedad de servicios de todo tipo e infraestructura, la marginalidad y el abandono. Ese es el caldo de una violencia cotidiana, común, que se transformó casi en lenguaje para resolver los conflictos y vincularse, y los “códigos” se fueron muriendo…

La escuela es la única institución que les contiene. Y como única presente e interlocutora, fue la que recibió todo el enojo y frustración que no merece ni corresponde. Lo afirmamos: los principales responsables de estos hechos de violencia son los gobiernos anteriores y los actuales, responsables de la catastrófica situación social. No hay solución si no se encaran medidas de gobierno de fondo, que ataquen los problemas estructurales, y que ahora den respuesta a la emergencia social. Porque la gente no puede más.

En este contexto, ¿se puede prevenir y evitar el conflicto?

La violencia y el conflicto son moneda cotidiana al interior de las escuelas, pero no existen los recursos para afrontarlos: los EOE (Equipos de Orientación Escolar) actuales poco y nada pueden hacer, faltan profesionales, las instituciones en las que apoyarse no existen o están dibujadas, sin verdaderos programas, diseñados por profesionales y con la financiación que corresponde.

Tampoco existen políticas permanentes de trabajo en común y vinculación con las comunidades, la tradicional “reunión de padres” es insuficiente, en familias diezmadas por la situación. Agreguemos una serie de “protocolos” y procedimientos administrativos formales y burocráticos, diseñados por “técnicos” y alguien que no vive una escuela hace mucho, mucho tiempo, y planifica para perfiles de personas y situaciones ideales…

Así muchas veces se responde tarde y mal, formalmente, sin tener en cuenta contexto y situación, lo que agrava el enojo, la impaciencia y el conflicto. Finalmente, el punitivismo pareciera ser la única respuesta. Solo evitan algún muerto y más heridos. Porque la situación es cada vez más grave. Hay que cambiar todo esto, invertir fondos, profesionales, estrategias y políticas sociales. O no hay prevención.

Ante el conflicto, los protocolos actuales, ¿funcionan?

Como docentes mal pagos, pluriempleados, agotados, sobre exigidos por reformas flexibilizadoras del trabajo y de los contenidos, contenedores de las y los estudiantes, y permanentemente exigidos, somos además víctimas de estas situaciones. Nosotrxs y nuestros estudiantes, que van perdiendo a la escuela como casi el único ámbito de contención, socialización saludable, aprendizaje y desarrollo.

Hacia 2023, la movilización autoconvocada, con las maestras jardineras de Matanza que hicieron punta, acompañada por la Multicolor, logramos arrancar el Protocolo de resguardo de docentes y niñeces, o “Acuerdos de prevención, resguardo y reparación ante hechos de violencia”. Los consideramos una conquista ante la falta total de normativa, pero insuficiente, ya que la conducción de SUTEBA y las autoridades la hicieron sin consultar a la docencia. Con muchos aspectos que son positivos que, además, no se garantizan. Empezando por la prevención, que ya mencionamos, porque el protocolo aparece y se planta cuando la violencia ya ocurrió. Si bien se cumplen con ciertos aspectos del resguardo (ART, etc.), esto se interpreta como aislamiento del docente agredido, y prohibición a los demás docentes de comunicarse con la comunidad.Solo el equipo directivo puede hacer esta tarea. Cuando más urgente es el diálogo, la búsqueda de acuerdos, la recomposición del vínculo comunidad-docencia.

Se habla de la intervención de distintas instituciones para asegurar las garantías de las personas, la resolución del conflicto y de problemáticas, como Desarrollo de la Comunidad, Salud, Mujer y Género. Esto sólo se cumple, y tarde, con Justicia y Seguridad. Y finalmente, mientras el protocolo habla de desagravio público, se aconseja, y a veces se impone la no utilización de medios.

¿La verdad? El gobierno y sus autoridades intentan tapar el desastre para no dar explicaciones. Y no las dan. Resultado: niñeces marcadas por los hechos, docentes estigmatizados, agresiones, estallidos, denuncias, situaciones de carreras arruinadas y problemas de salud física y mental.

Comisión Investigadora para ir a fondo y saber la verdad independiente

Si partimos como docentes y comunidad de creer a nuestras infancias, también debemos partir de creer que es necesario investigar de dónde proviene el abuso y maltrato. Por eso es necesario que se instruya en forma urgente la investigación de todas y cada una de las acusaciones, con una Comisión Investigadora Independiente, con control de docentes y la comunidad, con peritos y si fuere necesario Cámara Gesell y otros recursos, para tomar todas las medidas necesarias.

La escuela pública, gratuita, laica y de calidad está en peligro, ¡defendámosla!

Porque los hechos de violencia de la Primaria 69 muestran hasta qué punto está en riesgo la escuela, casi la única institución que contiene a nuestras niñeces y adolescencias. La crisis, violencia y deterioro social, son el primer autor del hecho.

Son necesarias medidas de gobierno que ataquen la emergencia social, que recomponga los programas sociales e instituciones de contención de todo tipo. Y medidas urgentes para atacar problemas estructurales: empleo, servicios, vivienda, salud.

La escuela necesita presupuesto, programas, personal, salario, terminar con estas reformas des-educativas. Los fondos tienen que ser para la escuela pública, no para los fondos buitres y los subsidios. Difícil que esto lo resuelvan gobiernos que ajustan a los trabajadores y al pueblo, a la salud y a la educación, para favorecer a empresarios y organismos internacionales. Necesitamos un Congreso Pedagógico Nacional para que docentes, estudiantes y comunidades construyamos el modelo educativo que necesitamos.

Recomponer los vínculos con la comunidad es una tarea urgente. Es el primer paso para la prevención tan mentada. Y eso requiere estrategias, actividades, objetivos comunes. Optimizar la ESI, crear ámbitos y estrategias para que nuestras infancias y adolescentes participen. Y otras medidas que permitan el trabajo colectivo y democrático.

No hay forma de avanzar en estos objetivos, si no es con la organización democrática, independiente de los gobiernos ajustadores, y llevando adelante un plan de lucha nacional y provincial. Comenzando por las medidas resueltas en el Plenario Multicolor de Matanza, por mandato de miles de docentes. Y exigiendo a la conducción Celeste de SUTEBA y de CTERA el plan de lucha nacional y provincial que necesitamos.

Desde Alternativa Docente y la Multicolor de Avellaneda estuvimos y estaremos a disposición de cada compañera y compañero y de toda la Primaria 69, de sus familias y nuestras infancias.

Claudia E Martínez. Delegada docente

Alternativa Docente Multicolor Avellaneda,

Corriente Sindical del MST (en el FIT-U)

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