El presidente estadounidense apuntó contra la leyenda, flamante refuerzo de los Philadelphia 76ers, y lo acusó de faltarle el respeto al país por sus gestos durante el himno nacional. Antes, ya se habían enfrentado con Stephen Curry de por medio.
Donald Trump volvió a disparar contra LeBron James y reavivó una pelea que lleva casi una década. Esta vez, el presidente de los Estados Unidos eligió su propia red social, Truth Social, para cuestionar al astro de la NBA por unos movimientos que hizo mientras sonaba el himno nacional antes de su debut como jugador de los Philadelphia 76ers. Lo acusó de faltarle el respeto al país, lo calificó de “una vergüenza total” y le exigió que pidiera disculpas a los veteranos.
“Mientras suena nuestro himno, LeBron le falta el respeto a nuestro país! Dije desde el principio que él no es bueno: ¡UNA VERGÜENZA TOTAL! Debería disculparse con todos esos grandes guerreros y héroes estadounidenses que murieron por la bandera y por todo lo que representa nuestro país”, escribió el mandatario.
El mensaje estuvo acompañado por un video en el que se ve al basquetbolista moviendo los brazos y haciendo gestos similares a los de un lanzamiento de golf. Las imágenes corresponden al partido en el que los 76ers se impusieron ante los New York Knicks por 106-100 en el inicio de la temporada. Por su parte, el referente de 41 años firmó su planilla con 14 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias en 33 minutos disputados.
La escena fue suficiente para que Trump volviera a cargar contra uno de los deportistas más reconocidos de Estados Unidos, que desde hace años combina su carrera profesional con intervenciones públicas sobre interpelaciones sociales. Así, la discusión alrededor de su figura volvió a trasladarse de la cancha a la política.
Una pelea que empezó por la Casa Blanca
Para entender el nuevo capítulo hay que volver a septiembre de 2017, durante el primer mandato de Trump. Por entonces, los Golden State Warriors acababan de consagrarse campeones de la NBA y estaba sobre la mesa la tradicional visita del plantel a la Casa Blanca.
La situación se tensó cuando Stephen Curry manifestó que no quería asistir. El Presidente respondió retirando la invitación y abrió un conflicto que rápidamente excedió el básquet. LeBron, que entonces jugaba en Cleveland, salió a cruzarlo en las redes con una frase que retumbó fuerte en la sociedad estadounidense.
“Visitar la Casa Blanca era un gran honor hasta que apareciste vos”, escribió en X (Twitter) el cuatro veces ganador del anillo de la NBA como respuesta al empresario. En el mismo mensaje también lo calificó de “don nadie”, por si no había quedado claro que no tenía intención de suavizar su crítica al poder político.
Trump siguió pegándole en distintas oportunidades a LeBron, tanto por sus opiniones políticas como por sus intervenciones públicas. También cuestionó su inteligencia e incluso volvió a poner en discusión quién es el mejor basquetbolista de la historia, inclinándose por Michael Jordan como chicana para LeBron.
En tanto, el jugador respaldó públicamente a candidatos que compitieron contra el magnate blondo en elecciones presidenciales y se pronunció sobre cuestiones como la desigualdad racial, la violencia policial y los derechos de las comunidades afroestadounidenses. En 2020, además, tuvo un papel visible en el movimiento Black Lives Matter, que cobró fuerza tras las protestas que se volcaron contra el gobierno.
Este prontuario ayuda a explicar por qué sus gestos y declaraciones suelen leerse más allá de la cancha. Para una figura de su magnitud, cualquier intervención pública puede adquirir una dimensión política más que importante, incluso cuando se trata de una formalidad en la previa de un partido.

El patriotismo como discurso político
La controversia por el himno tampoco es novedad en el deporte estadounidense. En 2016, el jugador de fútbol americano, Colin Kaepernick, comenzó a arrodillarse durante la interpretación del himno para protestar contra el racismo y los abusos policiales. Trump se convirtió en uno de sus principales críticos y defendió reiteradamente que los deportistas debían mostrar respeto durante la ceremonia.
En 2018, ya durante su gestión, también canceló una visita prevista de los Philadelphia Eagles, campeones del Super Bowl, después de las diferencias con el equipo en torno a su exigencia de que los jugadores permanecieran de pie durante el himno.
En ese contexto, el episodio con LeBron abre una discusión que atraviesa al deporte: quién define qué significa respetar los símbolos nacionales y hasta dónde puede llegar la intervención de los políticos sobre los deportistas. El mandatario presentó los gestos del basquetbolista como una ofensa al país y a quienes murieron por él. Sin embargo, unas imágenes tan corrientes no establecen de manera concluyente cuál era la intención del jugador. Quizás, de haber sido otra figura no tan crítica de su gobierno, hubiese pasado de largo…
LeBron metió dos triunfos al hilo: derrotó a su primer equipo en la NBA
La polémica no frenó la actividad del astro. El jueves, los 76ers volvieron a jugar y se enfrentaron a los Cleveland Cavaliers, la franquicia en la que comenzó su carrera profesional, y venció por 114-106. LeBron se anotó 17 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias, en otro partido de 33 minutos.
El cronograma del equipo con base en Pensilvania continuará este sábado a las 20.30, cuando reciba a los Milwaukee Bucks a partir de la tercera fecha de la Conferencia Este. Los de Wisconsin llegan a este encuentro tras perder en su estreno ante los Washington Wizards por 128-116.

