Tras la medalla de bronce que la Selección Argentina de hockey consiguió en el Mundial, y ante nada menos que su par neerlandés, el mandatario y el jugador compartieron en sus redes que esperan la llegada de su primer hijo.
Rob Jetten, Primer Ministro de los Países Bajos, y Nicolás Keenan, jugador de Los Leones, anunciaron que serán padres el próximo año. La pareja dio a conocer la noticia a través de una publicación en redes sociales, escrita en español y neerlandés, en la que expresó su alegría y agradeció a las personas que participan del proceso para hacer posible la llegada de su primer hijo.
“Alguien muy especial viene en camino. Nos vemos en 2027, chiquitx”, escribieron. En el mismo mensaje, dedicaron unas palabras a la donante de óvulos, a Lisa, la mujer gestante, y a sus respectivas familias: “No existen palabras lo suficientemente grandes para dar las gracias. Nada de esto sería posible sin ustedes”.

Una pareja entre la política y el deporte
Jetten es el Primer Ministro abiertamente homosexual de los Países Bajos y líder de Demócratas 66 (D66), una fuerza de orientación socioliberal y progresista. Su llegada al Gobierno marcó un antes y después en la política neerlandesa y puso nuevamente en primer plano la representación LGBT+ en los principales espacios institucionales europeos. Keenan, por su parte, construyó su trayectoria deportiva como parte de Los Leones.
La historia de ambos cruza dos ámbitos con una importante proyección pública: la política y el deporte de alto rendimiento. En ese contexto, el anuncio de la futura paternidad entre el político y el jugador también suma visibilidad a las familias homoparentales, cuya realidad sigue atravesada por debates sociales, jurídicos y políticos.
El punto es, justamente, que no debería tratarse de una cuestión polémica ni dar lugar a conceptos como la controversia. Detrás de buena parte de esos debates persiste una concepción tradicional que presenta a la familia heterosexual como el único modelo válido. Sin embargo, y aunque resulta una cuestión obvia, la evidencia científica disponible no demuestra que la orientación sexual de los padres determine su capacidad para criar. El problema está en los prejuicios de una sociedad que todavía tiene dificultades para aceptar la diversidad.

En Argentina, la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario de 2010 y la Ley de Reproducción Médicamente Asistida de 2013 fueron largos procesos de organización y militancia que ampliaron derechos vinculados con la identidad de género, los cuales durante mucho tiempo estuvieron negados. Pero todavía persisten obstáculos y discusiones sobre la filiación y la gestación por sustitución, que requieren garantías legales y protección para todas las personas involucradas.
En distintos países europeos, mientras tanto, los derechos de las personas LGBT+ conviven con nuevas resistencias por parte del avance de fuerzas políticas de ultraderecha que cuestionan algunas de esas reivindicaciones. En ese escenario, la presencia pública de referentes homosexuales en cargos de máxima responsabilidad institucional adquiere una relevancia que excede sus trayectorias individuales.
La disputa debería centrarse en cómo asegurar esos derechos y no en poner bajo sospecha a quienes quieren formar una familia. La pregunta de fondo no es por qué dos hombres quieren formar una familia, sino por qué todavía hay quienes creen que necesitan una justificación especial o que tienen que demostrar algo para merecer criar a sus hijos.
Los Leones vencieron a Países Bajos y se quedaron con el bronce
La historia de Keenan y Jetten también tuvo un capítulo en las tribunas del Mundial. Durante el torneo disputado en Bélgica y Países Bajos, el Primer Ministro neerlandés fue a alentar a su pareja, que defendía la camiseta argentina con Los Leones. Incluso estuvo presente cuando ambos seleccionados se enfrentaron en la fase de grupos: aquella vez, los neerlandeses se impusieron por 3-1 y Jetten tuvo que repartir sus afectos entre su país y su compañero.
Pero el Mundial terminó con una alegría albiceleste. El 30 de agosto, Argentina conquistó la medalla de bronce tras derrotar 2-1 a los de naranja en el partido por el tercer puesto, con goles de Tomás Domene y Matías Rey. Si bien integró el plantel mundialista, Keenan no estuvo entre los suplentes para ese encuentro.
El logro masculino, sin embargo, no fue la única celebración para el hockey nacional. En la rama femenina, Las Leonas se consagraron campeonas del mundo el 29 de agosto, después de empatar 1-1 con Países Bajos en la final y ganar 3-1 en los penales australianos. Con ese triunfo en Amstelveen, el seleccionado consiguió su tercer título mundial, después de los conseguidos en Perth 2002 y Rosario 2010.




