El miércoles 21 de octubre, la comunidad de la carrera de Sociología de la UBA presenció un verdadero acto antidemocrático en la Junta de Carrera por parte de su dirección y los consejeros a fines. La reforma del plan de estudios impulsada por la Lista 15 “Sociología en Plural” (La Mella, La Cámpora y el Mate) en colaboración con la UES y “Comunidad Sociológica” (aliada a los radicales de Alternativa Académica) fue aprobada en una sesión autoritaria, que nunca se ha visto. Sin dejar hablar a estudiantes y docentes que no son consejeros y levantando la Junta de forma abrupta con una lista de oradores que nunca se terminaron de escuchar. Estos sectores que con hipocresía hablan de “perspectiva crítica” y dicen “defender la educación pública” hoy cierran el debate para imponer una reforma exprés a medida del Rectorado que adapta la carrera a los requisitos de la Ley de Educación Superior Menemista (LES) e incluye elementos del SACAU (Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios).
La política del autoajuste y esperar a 2027
La Universidad Pública atraviesa su crisis más profunda desde el retorno a la democracia: un ataque presupuestario (más de 370 días sin cumplir la Ley de Financiamiento Universitario) y un plan de guerra contra el conocimiento crítico que tiene como blanco las Ciencias Sociales. En este marco, la Secretaría de Educación y los Rectorados de universidades públicas de todo el país imponen reformas para adaptar los planes de estudio al SACAU y a la “Nueva Universidad Argentina” (leer acá), buscando reorientar las carreras hacia la lógica del mercado y la privatización del conocimiento.
Presionada por el ajuste de Milei y las exigencias del Rectorado radical de la UBA (con quien La Lista 15 se unió en las últimas elecciones para el Consejo Directivo), la dirección de la carrera (La Mella – Patria Grande) elige llevar adelante el ajuste dentro de la Facultad. En vez de usar su espacio de representación para convocar a pelear por presupuesto, para regularizar y aumentar los sueldos a los docentes y por boleto educativo, planean cómo reducir la oferta de materias y adaptarse a los requisitos del Rectorado. ¿No era que “se había acabado la paciencia“, como dicen los flyers Pátria Grande? ¿O era solamente una consigna para los medios? Se ve que en los espacios donde dirigen prima la complicidad y la adaptación a los planes de Milei, al igual que la CGT, las CTAs y el conjunto del arco peronista que se niega a enfrentar al gobierno mientras disputa los cargos para 2027.
En ese sentido, no es casualidad que la reforma que sucedió en la carrera de Comunicación, ni la que se quieren implementar en Trabajo Social, sean también bajo la dirección de la Lista 15. Responden a una orientación política de autoajuste donde no les preocupa la participación democrática real, como quedó demostrado en la sala del Consejo Directivo el miércoles pasado.
Una reforma “entre cuatro paredes”
En los últimos meses montaron instancias “consultivas” que solo buscaban dar respuestas a dudas sobre una propuesta única, comisiones de trabajo de las que nunca nos enteramos y encuestas que jamás nos llegaron. Convocaron a la última Junta sin tiempo para leer el proyecto final y ocultando que allí se votaría. Es decir, nos llamaron a mirar desde el costado como 15 consejeros tomaban las decisiones mientras los miles que construimos la carrera no teníamos el derecho de incidir.
Desde La Marea en La Zurda creemos que un proceso realmente democrático implica que estudiantes, docentes y graduados tengan voz y voto, pudiendo decidir sobre los acontecimientos que cambian nuestro futuro. Ninguna transformación progresiva puede darse sin un debate real con toda la comunidad de Sociología que solo es posible convocando a una asamblea de la carrera, que sea vinculante y con cese de actividades para poder garantizar la participación de todes.
Qué cambios se implementarían y a qué responden
- Título intermedio devaluado: Siguiendo al SACAU, proponen un Bachiller Universitario en Sociología sin habilitación profesional real, limitado a tareas auxiliares bajo supervisión, similares a las horas externas de investigación que ya podemos realizar. Su fin es puramente estadístico: aumentar la cantidad de graduados ante la CONEAU. Además, generaría una devaluación del título y precarización de los puestos de trabajo al permitir contratar personal con formación incompleta por salarios más bajos.
- Alargamiento de la carrera: Proponen alargar la carrera que actualmente dura 5 años sin contar el CBC. Su propuesta es, mínimo, alargarla un cuatrimestre más, asumiendo un estudiante ideal que cursa tres materias por cuatrimestre (algo irreal para quienes trabajamos o cuidamos). Además, suman horas de cursada contabilizando el “trabajo autónomo por fuera de las aulas” propuesto por el SACAU. Aquí se contabilizan los tiempos de aprendizaje autónomo como la lectura o la preparación de trabajos prácticos, y todo en solo 4hs semanales (cuando en la práctica sabemos que es mucho más).
- Recorte en investigación: Dicen priorizar el pensamiento crítico a través de la investigación, pero recortan 50 horas de investigación (de 200 a 150hs) y eliminan las horas investigación externas. Además, imponen un taller anual obligatorio, cuando hoy en día la carrera no posee materias anuales y termina presentándose como un obstáculo, ya que frente a la situación actual no sabemos dónde estaremos en un año y terminaría por alargar la carrera.
- Proponen “Prácticas Sociales Educativas” sin aclarar en qué entidades ni qué tareas y bajo qué condiciones se harían. Pensamos que las prácticas educativas pueden tener potencial si se piensan como profesionalizantes y al servicio de las mayorías sociales, vinculadas con el territorio. Deben ser de libre elección de los estudiantes, con amplias bandas horarias, derechos laborales y un salario digno. Lo mismo decimos sobre la propuesta de integrar una materia de métodos computacionales: puede ser muy nutritiva para los estudiantes, pero necesitamos sala de computación y las condiciones materiales necesarias.
- Recorte de optativas y riesgo laboral: Dentro del plan de estudios vigente contamos con más de 120 materias optativas, lo que proporciona una formación única donde cada estudiante a partir de la mitad de la carrera tiene la libertad de armar su propio recorrido ante un gran abanico de materias. En la nueva propuesta eligen a dedo menos de la mitad de estas materias que ordenan en ejes temáticos y las transforman en materias electivas (concursables y de oferta fija). Todas las demás materias se mantendrían “optativas” (rotativas) quedando a la deriva y poniendo en riesgo la estabilidad laboral de decenas de docentes cuyas cátedras podrían quedar vaciadas o ser dadas de baja según criterios de “eficiencia” administrativa. Esto no es un simple ordenamiento de materias, sino que es decidir desde arriba qué sociología tenemos que estudiar y un debilitamiento en la formación generalista que tenemos en la Carrera con el plan vigente.
Motosierra: ¿Realmente están todos adentro?
El nuevo plan deja dudas alarmantes: ¿se cerrarán las materias que no lleguen a un mínimo de inscriptos? ¿Qué pasará con esos equipos docentes? Una de las propuestas es la unificación de cátedras en materias similares para evitar despidos docentes, pero ¿qué pasa con la diversidad y libertad de cátedra? Estas preocupaciones también tienen los docentes, que han enviado una carta a la Dirección de Carrera con más de 100 firmas exigiendo acuerdos mínimos para mantener su estabilidad laboral, que la reforma siga estando en discusión y que no se vote de manera exprés. La Dirección de la carrera no dió ni una sola explicación, ni escucho a lxs más cien docentes que rechazaron las maniobras antidemocráticas y su metodología de imposición. A todo esto, Salgado, director de carrera responde que la reforma es “con todos adentro”, pero cae de maduro que no será así en el mediano y largo plazo.
Es importante remarcar que ninguno de estos puntos resuelve los problemas de fondo que tenemos: no habrá más ingresantes, no bajará la deserción ni va a solucionar la situación salarial y laboral docente. Estás cuestiones responden a causas más profundas, que van a persistir a pesar de una reforma del plan de estudios. Se vinculan con el desfinanciamiento, el pluriempleo, las tareas de cuidado, la falta de un boleto educativo universal, el congelamiento de las becas y el desprestigio de las ciencias sociales. Vivimos en un mundo donde, cada vez más, estudiar se convierte en un privilegio de las clases adineradas por un Estado en retirada, que busca imponer la meritocracia como imaginario hegemónico.
Para que la Sociología sea de verdad con todes adentro, necesitamos organizarnos colectivamente y luchar por presupuesto para enfrentar de verdad la deserción estudiantil y la precarización docente.
¿Qué sociología soñamos?
Reconocemos que el plan de estudios actual fue elaborado en 1988 y es evidente que muchas cosas cambiaron de ese momento hasta hoy: el contexto nacional y mundial, las herramientas que utilizamos, los temas de interés y las necesidades del estudiantado. La carrera necesita comprender las herramientas tecnológicas, actualizar contenidos, integrar una mirada latinoamericana y feminista, y sobre todo nos debemos un debate real y democrático sobre qué significa verdaderamente el oficio del sociólogo y al servicio de que queremos hacer con nuestro futuro.
El debate del plan de estudios es también el debate sobre qué modelo de universidad y qué país queremos construir. Desde La Marea en La Zurda, pensamos que la Sociología como disciplina no debe ser una herramienta que quede subordinada al Estado para gestionar el ajuste. Creemos en una Sociología crítica que busca entender y desnaturalizar el sistema capitalista para transformar todo desde las bases de la sociedad. Por eso, más que nunca en este contexto, necesitamos que nuestra disciplina sea independiente de los intereses del Rectorado, que articule con los territorios y sectores en lucha, que se posicione contra el régimen actual cada vez más autoritario y pueda ponerse al servicio de las necesidades de las mayorías sociales.
Organizar la rebeldía
Después del acto bochornoso de la dirección de carrera los estudiantes auto convocamos una asamblea en el Consejo Directivo donde definimos desconocer la votación y convocar a una gran asamblea interclaustro de la carrera para el miércoles 28 de octubre a las 18hs.
La reforma NO está aprobada y todavía quedan instancias de votación: tiene que pasar por el Consejo Directivo de la Facultad y luego por el Consejo Superior de la UBA. En ese sentido, desde La Marea en La Zurda llamamos a toda la comunidad de sociología a construir desde abajo un plan de lucha que presione a las autoridades para que tengan que desconocer esta reforma.
Somos categóricos: ninguna reforma decidida a espaldas de estudiantes y docentes, entre cuatro paredes y sin participación democrática real, puede resolver los problemas reales de nuestra comunidad. La discusión sobre el plan de estudios no puede ser una formalidad administrativa ni una imposición vertical, sino que se debe resolver en una asamblea de la carrera con cese de actividades donde estudiantes, docentes y graduados seamos protagonistas de decidir qué Sociología queremos y a servicio de qué ponemos nuestro conocimiento.
Mientras atacan a la universidad y a las ciencias sociales, la prioridad tiene que ser organizarnos para defender la educación pública y nuestras carreras. En este mundo necesitamos cada vez más una sociología crítica capaz de transformar todo.
Fran y Milo de La Marea en La Zurda
Secretaría Antirrepresiva y por los Derechos Humanos del CECSo

