Nuevo acuerdo con Trump. U$S140 millones para helicópteros militares

La compra de helicópteros militares a Estados Unidos por 140 millones de dólares y la subordinación del gobierno

“No hay plata”, diría el presidente cuando se trata de atender las urgencias de las mayorías, pero la billetera del Estado se abre de par en par si se trata de hacer negocios con los Estados Unidos.

El gobierno norteamericano acaba de aprobar la venta de helicópteros de guerra a la Argentina por un monto total de US$140 millones. Detrás de la excusa de fortalecer el equipamiento militar, esta compra de unidades UH-60L Blackhawk muestra una nueva movida del imperialismo yanqui en su política de defensa para estas latitudes. Además, reafirma la creciente y descarada intervención del embajador estadounidense, Peter Lamelas, quien opera como el garante de los intereses de Donald Trump en territorio argentino.

La letra chica del acuerdo millonario

La operación fue confirmada y celebrada por el propio Peter Lamelas, quien a través de sus redes sociales anunció: “La Argentina recibirá helicópteros Black Hawk reacondicionados en entregas escalonadas, comenzando con cuatro unidades, para fortalecer la defensa y responder a emergencias“. En un tono paternalista que disfraza el intervencionismo, el embajador agregó que “no se trata solo de equipamiento: es llegar a tiempo y salvar vidas“, asegurando que seguirán “trabajando junto a la Argentina para ayudar a construir un país más fuerte y más seguro“.

El pedido formal de la administración libertaria, gestionado a través del ministro de Defensa, Carlos Presti, incluye la compra de cuatro helicópteros UH-60L Blackhawk fabricados por Sikorsky (una empresa de Lockheed Martin) y dos motores T700-GE-701D de General Electric. Este millonario acuerdo comenzó a cocinarse en marzo de este año, cuando Presti viajó al Pentágono para reunirse con el subsecretario de Guerra de EE.UU., Joseph Humire. El ministro argentino ya adelantó que las aeronaves llegarán al país durante el primer trimestre de 2027.

Además de los helicópteros, el abultado desembolso de US$140 millones contempla la adquisición de un arsenal de componentes técnicos y logísticos:

  • Sistemas de posicionamiento global Garmin GTN-750.
  • Transpondedores de identificación amigo o enemigo (IFF).
  • Radios de alta y muy alta frecuencia, junto con cascos, repuestos, manuales y equipos de entrenamiento.

Las justificaciones del gobierno estadounidense no dejan lugar a dudas sobre quién es el verdadero beneficiado. Según el Departamento de Estado, esta venta se aprueba porque “respaldará los objetivos de política exterior y de seguridad nacional de Estados Unidos, al mejorar la seguridad de un importante aliado no perteneciente a la OTAN que constituye una fuerza para la estabilidad política y el progreso económico en Sudamérica“.

El virreinato de Lamelas

Esta compra unilateral agrega otro episodio en materia de subordinación absoluta del país a la política exterior de Washington. En este entramado, la figura de Peter Lamelas se viene convirtiendo en una cuestión clave. El embajador se mueve por la Argentina con total impunidad, dictando qué se puede y qué no se puede hacer.

Un ejemplo claro y reciente de esta injerencia ocurrió cuando la cooperativa neuquina CALF intentó avanzar en acuerdos de infraestructura y telecomunicaciones con el gigante chino Huawei. En aquella ocasión, Lamelas puso el grito en el cielo, desatando una ola de presiones y amenazas (incluyendo advertencias sobre la revisión de visados a directivos) para boicotear el acuerdo. Frente a este atropello a la soberanía, el gobierno de Milei guardó un silencio cómplice y absoluto.

El chamuyo del “no hay plata

Atravesamos una profunda crisis donde el gobierno niega sistemáticamente el ahogo de la morosidad familiar, recorta el financiamiento universitario, congela las jubilaciones en montos de indigencia y elimina programas vitales de asistencia social como el Potenciar Trabajo. Para los sectores vulnerables, la respuesta es siempre el ajuste implacable. Sin embargo, para desembolsar 140 millones de dólares en maquinaria bélica bajo los designios de Donald Trump, no hay ningún obstáculo contable.

Una vez más, la gestión libertaria demuestra que plata sobra, pero está reservada exclusivamente para pagar los peajes de su sumisión al imperialismo.

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