Mientras en el Congreso Nacional se trata una ley clave para el plan de entrega del gobierno, la cual ya recibió un golpazo monumental en su contenido por la presión popular, el presidente Javier Milei decidió abandonar el país en una nueva gira por Latinoamérica. El libertario viajó con rumbo a Ecuador y Colombia, en un nuevo gesto político que busca consolidarlo como el faro y líder de la ultraderecha regional.
Esta gira, que se suma a su reciente paso por Perú para presenciar la asunción de Keiko Fujimori, se da en un contexto de extremo desgaste y crisis diplomática con el Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva, un conflicto que escaló hasta la reducción al mínimo de la relación bilateral y el retiro de embajadores.
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La agenda oficial: cumbres reaccionarias y aliados internacionales
El presidente partió este miércoles a las 20 horas rumbo a la ciudad de Quito, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. Durante su estadía en ambos países, el mandatario y su comitiva llevarán adelante el siguiente cronograma:
- Este jueves, la agenda comenzará con una ofrenda floral en la Plaza de la Independencia en Quito.
- Posteriormente, mantendrá una reunión bilateral con el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, uno de sus aliados en la región.
- La jornada en Ecuador continuará con la firma de acuerdos bilaterales pendientes y un encuentro formal con representantes de las cámaras automotrices argentinas.
- Por su parte, el canciller Pablo Quirno participará en la apertura de un Foro Económico en el Hotel Swissôtel.
- A las 21 horas, la comitiva abordará un vuelo especial con destino a Santiago de Cali, en Colombia.
- El viernes por la mañana, ya en suelo colombiano, Milei ratificará su alineamiento geopolítico manteniendo una reunión bilateral con el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar.
- Al mediodía se reunirá de manera bilateral con el presidente electo de Colombia, el ultraderechista Abelardo de la Espriella.
- Finalmente, a las 17 horas, el mandatario argentino participará de la ceremonia de juramentación y toma de posesión de De la Espriella, un evento que por primera vez en la historia de ese país se realizará fuera de la ciudad de Bogotá.
- El regreso a la Argentina está pautado para la madrugada del sábado, partiendo a las 4:30 desde Cali.
El peón del imperialismo y la huida frente al Congreso
La insistencia de Milei por mostrarse hiperactivo en estas latitudes responde a un objetivo: consolidar un naciente bloque de gobiernos de derecha y extrema derecha en América Latina. Milei opera como el representante y la figura más altisonante de esta cruzada ideológica bajo un mandato digitado directamente por los Estados Unidos. El imperialismo yanqui ha encontrado en el libertario a su peón perfecto para encabezar y profundizar su intromisión en Sudamérica, garantizando la sumisión y la entrega de la soberanía regional.
Pero este viaje también encierra una enorme cobardía política frente al escenario interno. Milei se va del país justo cuando el Senado debate la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, un proyecto fundamental para su esquema de remate nacional. Horas antes de subirse al avión, el contenido de esta ley sufrió el paso de una motosierra, pero no la del ajuste libertario, sino la de la movilización y el descontento popular. La situación obligó a que Patricia Bullrich y los bloques aliados tuvieran que retirar del tratamiento el capítulo que habilitaba la extranjerización de tierras, propinándole un cimbronazo letal al gobierno libertario.
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Además de huir del calor de la calle, la gira esconde una última y calculada maniobra producto de la feroz interna oficialista. Al salir del territorio nacional, Milei fuerza a que la vicepresidenta Victoria Villarruel asuma la presidencia provisoria del país. De esta manera, Villarruel queda impedida de conducir la sesión en la Cámara Alta y pierde la posibilidad de desempatar con su voto ante un escenario de extrema paridad, dejando el control del recinto en manos del titular provisional, el senador Bartolomé Abdala.
Con el país en vilo, el tejido productivo en ruinas y una ley de entrega que fue parcialmente desmembrada por el repudio popular, el presidente prefiere mirar hacia otro lado. Su prioridad no está en la crisis que atraviesan los trabajadores argentinos, sino en rendir pleitesía a las potencias extranjeras y abrazarse con la nueva camada de la reacción latinoamericana.


