Mientras Axel Kicillof reunió a su militancia en Avellaneda para poner en marcha el Movimiento Derecho al Futuro con la mirada puesta en 2027, la izquierda movilizó el mismo día a decenas de miles en todo el país con la Marcha de la Bronca. Dos fotografías políticas que expresan tiempos y estrategias diferentes frente al mismo escenario de ajuste.
Una alternativa para el año que viene
El plenario nacional del Movimiento Derecho al Futuro en Villa Domínico funcionó como el lanzamiento de la construcción nacional de Kicillof. Con delegaciones de distintas provincias, dirigentes sindicales, intendentes y referentes del peronismo, el gobernador bonaerense cerró la jornada con una definición que mira directamente hacia el futuro electoral: pidió que cuenten con él “para que el año que viene Argentina tenga una alternativa”.
La consigna del encuentro fue “A organizar la esperanza”. Hubo diez mesas de debate sobre trabajo, salud, educación, producción, ciencia, seguridad, obra pública, juventudes y cultura. El objetivo declarado es transformar la estructura construida en la provincia de Buenos Aires en una organización de alcance nacional.
Ahí aparece una característica que puede sintetizarse como una “organización de la espera”: construir estructura, elaborar un programa y acumular fuerzas con la mirada puesta en 2027.
La bronca no espera
La misma jornada tuvo otra escena política. En Plaza de Mayo y en decenas de ciudades del país, la Marcha de la Bronca reunió a trabajadores, jubilados, estudiantes, organizaciones sociales, ambientales, feministas, organismos de derechos humanos y sectores de la izquierda.
Hubo una importantísima movilización a Plaza de Mayo y decenas de miles se movilizaron a otras ciudades del país. El documento de la jornada cuestionó el ajuste, los despidos, el ataque a jubilados, la salud y la universidad pública, además de reclamar un nuevo paro general y un plan de lucha.
La diferencia no está solamente en las consignas. También está en el tiempo político que propone cada construcción. Mientras el MDF mira hacia 2027 y busca convertir una estructura territorial en una alternativa electoral nacional, la Marcha de la Bronca plantea que el conflicto debe expresarse ahora en las calles.

Dos respuestas ante el mismo escenario
El contraste permite observar una discusión más amplia dentro de la oposición al gobierno de Javier Milei. Por un lado, una estrategia apuesta a acumular organización territorial y electoral para disputar el próximo ciclo político. Por otro, la movilización del 19 de septiembre puso el acento en la necesidad de enfrentar las medidas del Gobierno en el presente, mediante la acción callejera y la articulación de distintos sectores sociales.
La propia convocatoria de la Marcha de la Bronca había señalado semanas antes una tensión entre la reactivación de la rosca electoral del peronismo y la ausencia de una respuesta equivalente en las calles. Mientras Kicillof espera diluir la bronca mediante la vía electoral, desde la izquierda la tarea planteada después de la marcha de la bronca es desarrollar dos procesos: La lucha contra las políticas de ajuste de Milei y el fortalecimiento de una salida anticapitalista y socialista para que los trabajadores gobernemos.
Esperar o intervenir
El plenario de Avellaneda mostró que Kicillof pretende construir una referencia nacional desde el peronismo bonaerense. La Marcha de la Bronca, en cambio, mostró que existe una movilización social que no necesariamente espera al calendario electoral para expresarse.
Son dos fotografías del 19 de septiembre. Una mira hacia “el año que viene”. La otra plantea que los conflictos sociales se disputan ahora.
Más allá de las estrategias y de las diferencias políticas, el contraste deja planteado un problema concreto: qué respuesta se construye frente a un ajuste que sigue afectando las condiciones de vida mientras las distintas fuerzas políticas comienzan a prepararse para la próxima disputa electoral.


