Milei es un depredador de la prensa. La autocensura es un mal de época 

Ley de Lobby

La organización Reporteros Sin Fronteras realizó, con motivo del Día Internacional contra la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, que se celebra el 2 de noviembre, una lista de los 33 depredadores de la libertad de prensa del 2026, entre los que se encuentra Javier Milei. 

La lista cuenta con nombres como Putin, Trump, Netanyahu, Ortega y muchos otros que, a través de persecución, represión, censura, ataques digitales y ataques económicos, cercenan la libertad de expresión. 

En el caso de Milei, la organización lo definió como “autor de la frase ‘no odiamos lo suficiente a los periodistas’, encarna esta deriva en las más altas esferas del Estado: según una investigación de RSF, su cuenta de X difundió más de 1.600 publicaciones hostiles hacia la prensa en tan solo 47 días, entre abril y mayo de 2026”1. Es decir, el presidente realiza 35 mensajes de odio a periodistas por día. 

¿Cómo impactan los mensajes de odio en la prensa? 

Hace unos días en una cena, en la libertaria Fundación Faro, donde el cubierto valía 20.000 dólares y donde se sentaron algunos dueños de medios de comunicación y gerentes, el presidente llamó a “quemar en la hoguera” a periodistas que investigaron la causa Libra. 

En este marco, la Revista Anfibia, la Defensoría del Pueblo y el LEDA de la UNSAM realizaron un informe en base a una encuesta realizada a 903 periodistas que profundiza sobre esta pregunta. 

En esta encuesta “El 43 por ciento sufrió violencia digital vinculada con su trabajo durante el último año. Y, entre el total de los periodistas incluidos en el modelo estadístico sobre autocensura, el 51,4 por ciento reconoció haber evitado investigar o publicar algún tema por temor a las consecuencias”2.  

Los discursos de odio no son lo único que favorece la autocensura; la precarización en la prensa, el pluriempleo y el abandono de las empresas mediáticas a sus trabajadores en este tipo de ataques es una constante. El informe establece que “según los datos recolectados, el 42 por ciento afirma que ninguno de los medios donde trabaja cuenta con protocolos o recursos de apoyo ante la violencia digital”3. 

La represión también es censura 

La cobertura en la calle desde la asunción de Milei tomó un formato distinto: antiparras que resisten disparos, cascos de alto impacto y máscaras de gas se volvieron parte del equipo de la prensa que cubre las luchas del pueblo contra este gobierno. 

La última represión feroz del 15 de octubre dejó decenas de fotorreporteros y camarógrafos con heridas de balas de goma, problemas en los ojos por el gas pimienta y quemaduras o golpes por las bombas de gas lacrimógeno. 

La utilización del ataque físico o psicológico es parte esencial de este gobierno para pasar su plan de ajuste sin denuncias y sin luchas; por eso, esto que hoy se plantea no es nuevo, es sistemático y tiene otras aristas como la liquidación de los medios públicos, la derogación del estatuto del periodista, la eliminación de la pauta publicitaria y de los fondos de fomento a medios comunitarios. 

¿Sufrimos todos o solo los trabajadores? 

Las empresas periodísticas son aliadas de Milei porque su plan les permite precarización, bajar nuestros salarios y aumentar sus negocios paralelos. No hay que olvidar que la mayoría de los empresarios de la comunicación agrandaron sus holdings en estos años de Milei: el Grupo Clarín se hizo de Telefónica y el Grupo Oktubre compró canales de streaming, por nombrar dos con ideologías supuestamente contrapuestas. Los únicos golpeados somos los trabajadores, que cada vez necesitamos más laburos para llegar a fin de mes. 

Las empresas periodísticas, al abandonar la contratación en relación de dependencia, facilitan el desligarse de la responsabilidad por la seguridad de sus trabajadores mientras les exigen cada vez más material; es un desamparo total el del trabajador que no tiene seguridad laboral ni financiera mientras le exigen como si la tuviera. 

¿Qué periodismo necesitamos? 

Desde Periodismo de Izquierda creemos en la comunicación sin falsas neutralidades; creemos que es esencial seguir denunciando los ataques del gobierno, pero también de las patronales, a quienes tratamos de hacer comunicación. 

Somos un medio militante porque consideramos que la libertad de expresión solo es posible cuando las presiones económicas que genera tener un grupo concentrado de empresarios, que deciden qué noticia es publicable a la cabeza de los medios, se terminen. 

Sin control social de los medios de comunicación, sean los tradicionales o las redes sociales, y de la estructura técnica que permite que se desarrollen (data centers, cables de fibra óptica de internet, etc.), no hay posibilidad de poder hacer una comunicación realmente libre. 

Queremos informar y denunciar lo que pasa en el camino de construir una comunicación realmente libre. Para eso es necesario fortalecer la pelea contra este gobierno y todos sus aliados que nos quieren pobres y callados. 

  1. https://rsf.org/es/edici%C3%B3n-2026-de-los-depredadores-de-la-libertad-de-prensa  ↩︎
  2. https://www.revistaanfibia.com/que-son-los-periodistas/  ↩︎
  3. ídem  ↩︎
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