“Mental”. La cárcel de materia gris 

mental es una obra de teatro

La obra de teatro sumerge al público en una sala de un neuropsiquiátrico, donde quién está adentro y quién está afuera depende de quién mueva las rejas. 

Por Sebastián Comadina

Gris. La sala es gris. El piso es gris. La piel de los personajes es gris, aunque una bata médica lo intente ocultar. Debajo está lo gris. Ese color difuso denotado. Ni blanco ni negro. Tal vez, ambos. Capaz ninguno. Según quién lo defina. Según cómo cada uno se perciba. El aire en la sala es gris. Como si se pudiera respirar colores. La vida se convierte en una anáfora. Una enfermera recibe al público. Toma nota. No hay escenario. Las sillas rodean la acción. Los personajes caminan a tus espaldas. Susurran pensamientos. Respiran en tu nuca. Mientras, las rejas se mueven. Pero nunca solas. Siempre hay alguien que decide de qué lado de la jaula te encontrás. 

Mental es una obra de teatro inmersiva. El público rodea la acción. Hasta debe moverse para poder dejar pasar a los protagonistas. Hacerse a un lado para que la reja no lo alcance. Transcurre en la sala de un hospital público de neuropsiquiatría cuando un nuevo profesional asume un cargo jerárgico luego de trabajar en establecimientos privados. Se encuentra con una burocracia inmutable. Intenta combatirla mientras lo atraviesan sus propios fantasmas. Mientras tanto, los pacientes desfilan por su oficina. Vomitan su naturaleza y llenan de colores la estructura gris. La intervienen. Los colegas y las enfermeras van y vienen como si fueran testigos. Observan y escuchan en silencio hasta que algo, de repente, los hace mover las rejas. 

Queríamos mostrar con crudeza lo que sucede dentro de un neuropsiquiátrico pero también cuestionar la institución, la medicina y la decisión de los familiares de llevarlos.  Además entender qué pasa con el profesional que atiende a estos pacientes”, cuenta su director Sebastián Bauzá. Mental es una adaptación de Sombras de la mente de Luis Agustoni. En esta versión, se sumaron nuevos personajes a la historia y se ambientó de manera que el público sienta su estadía en un centro de salud mental. En esto influyó la directora de arte, Sabrina López Hovhannssian, y el diseñador de iluminación, Claudio Del Bianco, que ya desde la elección del espacio (Área 623) buscaron salir de lo convencional para involucrar al público en la trama. 

El público es parte de la escena. Tener a las personas al costado tuyo sin que las luces permitan distraerte es un desafío que gratifica”, destaca el actor Segundo Pintos. Su personaje se llama Marcos Almirón y es el médico que decide cambiar por completo su vida y empezar a trabajar en un establecimiento de salud pública. Lleva consigo algunos problemas personales con su familia que no puede dejar afuera de esas cuatro paredes. A medida que interactúa con pacientes y colegas se empieza a quebrar. Intenta realizar algunos cambios en el status quo del establecimiento pero se da cuenta de que hacer eso te puede llevar a la enajenación. “Hay mucha nobleza en los internos y mucha crudeza en los supuestos cuerdos. La obra habla de eso, de cuál es el límite de la cordura y de la locura”. 

Uno de los personajes, un paciente que se hace llamar Erasmo, es un homenaje al escritor de Elogio de la locura, Erasmo de Róterdam. Sobre su libro, muchos afirman que no tiene el título que pretendía su autor. Piensan que “locura” debería ser reemplazada por la palabra “necedad”. El ensayo defiende que las personas necesitamos crear ilusiones para poder vivir en este mundo. Analiza la posibilidad de una ficción amorosa para sobrevivir al caos. El personaje de Erasmo, en un momento, estalla en una crisis. Recuerda su niñez, aquella vez en la que nadaba en el mar y traspasó un límite. Cruzó hacia aguas revoltosas. Cuando intentó salir no podía. Sintió tanto miedo que se entregó, pero las aguas se calmaron y pudo salir. La desesperación en su relato lo hizo caer al suelo. Sollozar acurrucado. Hasta que otro paciente se sienta detrás y le sirve de sostén. “Dar la espalda” para los pacientes fue dar apoyo. ¿Qué será “dar la espalda” para las instituciones? 

“Mental” se puede ver todos los viernes a las 20:30 h en ÁREA 623, Pasco 625 – CABA 

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