Cancelar la empatía: apartan a Macklemore de la gira con Ed Sheeran por su apoyo a Palestina

El rapero estadounidense Benjamin Hammond, alias Macklemore, fue despedido de su rol como telonero de la gira por Estados Unidos del músico británico Ed Sheeran —The Loop Tour— luego de pronunciarse desde el escenario a favor de Palestina. Macklemore mantiene desde hace años un fuerte compromiso con los derechos humanos y, sobre todo, contra el genocidio en Gaza y los crímenes del sionismo.

La presión para expulsar al artista llegó de manos del empresario Robert Kraft, amigo de Jeffrey Epstein y dueño del equipo New England Patriots de la NFL y del Gillette Stadium, donde Macklemore iba a presentarse.

Por: Ramiro Giganti, miembro de la delegación argentina de la Flotilla Global Summud

¿Quién es Macklemore?

Sin embargo, la industria de la música está callada
Cómplices en su plataforma de silencio
¿Qué pasó con los artistas? ¿Qué tienen que decir?
Si estuviera en una discográfica, podrían echarme hoy 

(fragmento de la letra de Hinds Hall)

Nacer en Seattle pareciera ser un mandato de rebeldía.  Benjamin Hammond Haggerty (1983) vivió su infancia y juventud en la misma ciudad que vio crecer a Jimi Hendrix y Kurt Cobain. La ciudad que a finales de 1999, hizo estallar a la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), enviando al mundo un fuerte mensaje de furia contra el capitalismo.

Ben adoptó el nombre de Macklemore a partir de un superhéroe o personaje de ficción que inventó en la escuela para un trabajo de una clase de arte. En 2000, un año después de la “Batalla de Seattle”, lanzó su primer EP, llamado Open Your Eyes. Pasó los siguientes años en conciertos de la escena local,  publicando su primer LP en 2005 y otro EP en 2009, hasta que, en 2011, alcanzó el éxito global con su álbum The Heist.

Revolucionar lo propio, acompañar lo distinto

Si a principios de los 90 Kurt Cobain pateó el tablero del rock al cuestionar el machismo y la homofobia de otros artistas, su coterráneo Macklemore haría lo propio años después dentro del hip hop, criticando a buena parte de los exponentes de este género.

En 2012 compuso y lanzó la canción Same Love (mismo amor, en español), cuya letra apoyaba los derechos LGBTQ+, el matrimonio igualitario y hacía un llamado contra la homofobia en el hip hop. Con una armonía sampleada similar a People Get Ready, de Curtis Mayfield —canción que en los años 60 se volvió un símbolo musical de las luchas del Movimiento por los Derechos Civiles—, Same Love haría lo propio al convertirse en un himno para la aprobación del Referéndum 74 en Washington, que ese mismo año legalizó el matrimonio igualitario.

Macklemore no necesitaba ser gay para pronunciarse a favor de las luchas de las disidencias sexuales, solo necesitaba ser empático. Una empatía que lo llevó a apoyar otras causas, a pesar de poner en riesgo su propia carrera y la eminente pérdida de privilegios. 

Un espacio para Hind Rajab

En mayo de 2024, Macklemore lanzó la canción Hinds Hall, que luego se convertiría en una saga. La segunda parte llegaría meses después. El tema se nutrió de los campamentos universitarios en Estados Unidos en protesta contra el genocidio que Israel estaba —y continúa— perpetrando en la Franja de Gaza. Durante una de las tomas, que se extendieron a lo largo y ancho de todo el país, específicamente en la Universidad de Columbia, en Nueva York, los activistas ocuparon el Hamilton Hall y rebautizaron el pabellón como «Hind’s Hall», en honor a la pequeña Hind Rajab, brutalmente asesinada por agentes de la Fuerza de Ocupación Israelí.

Hind tuvo el mismo destino fatal que otros miles de niños y niñas gazatíes. Macklemore también decidió rendirle homenaje con esta canción.

Si Same Love tenía la armonía de People Get Ready, la base de Hinds Hall tiene un sample de Ana La Habibi, compuesta por los hermanos Rahbani, cuya versión más popular fue interpretada por la cantante libanesa Fairuz.

La segunda parte, Hinds Hall II, más melódica, incluyó un coro de niños para luego retomar el ritmo más crudo de la primera parte. La recaudación digital de ambas canciones fue donada a la UNRWA, organismo dependiente de la ONU, para apoyar a los refugiados palestinos.

La saga Hinds Hall también musicalizó el documental The Encampments (Los campamentos), que narra la historia de los acampes universitarios en apoyo a Palestina.

Atacar el compromiso, fomentar la indiferencia

El pasado 4 de septiembre, Macklemore hizo su primera actuación como telonero de Ed Sheeran en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Allí, frente a un público masivo, cantó nuevamente Hinds Hall y se pronunció en apoyo a Palestina.

“Una de las principales razones por las que quise hacer esta gira es para poder pararme en estadios como este y decir dos palabras que son muy importantes para mí: Palestina libre”, fueron sus palabras.

El público aplaudió y las reacciones no tardaron en aparecer.

La cantante estadounidense Alecia Beth Moore-Hart, conocida artísticamente como Pink, criticó a Macklemore en redes bajo el argumento de que dos palabras como “Free Palestine” e imágenes de los crímenes en Gaza habían hecho sentir inseguros a las familias presentes. Pink, de origen judío, no solo demandó el reintegro de las entradas de quienes presenciaron el concierto de apertura, sino que comparó el concepto del judaísmo con el sionismo.

Al accionar de Pink le siguió el de lobbies más oscuros: el grupo sionista StopAntisemitism, que hace uso distorsivo de la palabra «antisemita» para apoyar las atrocidades que Israel comete contra Palestina, Líbano y Siria, atacó a Macklemore. «Los fans judíos compraron entradas para ver cantar a Ed Sheeran… no para ser emboscados por la propaganda antiisraelí de Macklemore», señalaron.

La noche siguiente, Macklemore regresó al mismo escenario y le habló directamente a sus “hermanos y hermanas judíos” presentes entre el público.

“Criticar a Israel, criticar el apartheid, estar en contra del genocidio, no es de ninguna manera una crítica hacia ustedes”, dijo, y agregó que quería que los pueblos de Gaza y Cisjordania supieran que no habían sido olvidados.

La empresa Messina Touring Group, promotora de la gira, dijo a la revista Rolling Stone que los dueños de los estadios dieron un ultimátum: la presencia de Macklemore “conlleva la cancelación de la gira y afectaría a cientos de miles de fans”.

En su declaración, Macklemore dijo que comprendía la difícil situación en la que se encontraba Sheeran, pero criticó al cantante inglés por no tomar partido.

“Me horroriza el conflicto entre Israel y Palestina. El sufrimiento y el dolor que se causen en ambos bandos constituyen una tragedia humana. Hay demasiadas guerras en todo el mundo que provocan un dolor inconmensurable, y ninguna de ellas debería tolerarse”, respondió Sheeran.

La respuesta,  ambigua en su esencia, oculta una justificación del genocidio contra el pueblo palestino . Ed habla de “guerra” e iguala ambas partes. Cualquier parecido con el relato “progresista”, que desliza una suerte de “teoría de los dos demonios” para justificar su complicidad con el genocidio, no es ninguna coincidencia. “Me opongo a la guerra”, mientras encubre a los beligerantes.

Quien habría presionado hasta lograr definitivamente la expulsión del artista sería un nombre de peso en el negocio: Robert Kraft, propietario de equipos de football estadounidense (no el fútbol que nos gusta, sino un invento yanqui que se llama football, pero se juega más con las manos que con los pies y mueve millones de dólares en el país del norte).

Kraft también es el dueño del Gillette Stadium, donde está programada una presentación de la gira. El lobby ejercido por este magnate habría ido más allá, al haberse comunicado con otros empresarios propietarios de estadios con presentaciones programadas en la gira. En sus declaraciones, pese a haber intentado negar su participación, acusa a Macklemore de promover “discursos de odio”. 

Sin embargo, la jugada no le salió como esperaba. Como respuesta directa a la salida de Macklemore, el cantautor Finneas, el músico Aaron Rowe y el grupo musical irlandés Beoga —también integrantes de The Loop Tour— decidieron renunciar de manera voluntaria en solidaridad con el rapero y protestaron por la medida. Todos fueron categóricos en sus comunicados: “Palestina Libre”. 

Un episodio más de censura sionista

Los ataques del sionismo contra artistas populares que cuestionan su accionar genocida y beligerante son tantos que harían interminable esta nota. Desde Kneecap, que pronto se presenta en Buenos Aires, hasta el dúo Bob Vylan, hubo censuras, ataques y judicializaciones que incluyeron acusaciones de terrorismo.

En Hollywood, las actrices y actores sufren una fuerte presión y pedidos de cancelación, siendo el caso Susan Sarandon uno de los más emblemáticos: la reconocida actriz se quedó sin agencia de representación por sus declaraciones de apoyo al pueblo de Gaza y luego denunció la presión para boicotear contratos.

Argentina no se queda atrás. En su última visita en 2023, a Roger Waters le prohibieron la entrada a hoteles donde pensaba alojarse, le pusieron una fiscal en las inmediaciones del escenario intentando censurar su show. Lo acusaron de antisemita —cuando su padre fue asesinado por los nazis— y los medios hegemónicos dejaron de hablar de él. Igual llenó el estadio de River en sus dos funciones.

En 2025, el Centro Cultural San Martín, dependiente de la Ciudad de Buenos Aires, cuya directora es Fernanda Rotondaro, dio de baja el taller de Marina Otero, directora, intérprete y dramaturga de reconocimiento internacional. El motivo fue el título: ¿Cómo crear después de Gaza?. Una clara alusión a la reflexión de Adorno que, luego de volverse públicos los crímenes del nazismo en Auschwitz, se pregunta cómo escribir poesía después de semejante atrocidad.

El episodio sucedió a mediados del año pasado, mientras también, en el ex CCK, censuraron una muestra de fileteado porque había dos obras que hablaban de Gaza.

Norman Briski, quien se pronunció por Gaza al recibir un premio Martín Fierro, recibió respuestas dispares de medios según su línea editorial, pero siempre afín al sionismo. Mientras La Nación + se dedicó a mostrar la intervención completa y acusar a Briski de “antisemita” o “terrorista”, C5N simplemente mostró el principio y el final del discurso. 

De Fucked Up a la Marcha de la Bronca

Bronca cuando se hacen moralistas y entran a correr a los artistas

Lo que se podría considerar la tercera parte de la saga Hinds Hall se llama Fucked Up, algo así como “jodido” o “hinchado las bolas”. Fue lo último que presentó Macklemore, a principios del año pasado.

Allí, el artista une en la letra una diversidad de “cosas que dan bronca”. Critica la obscenidad de empresarios como Elon Musk o Bezos mientras personas viven sin techo por no poder pagar un alquiler. También arremete contra las plataformas digitales, ICE, el maltrato al ambiente, la censura, el genocidio en Congo, Sudán y, obviamente, Palestina.

En el sample también se escucha como un sonido de multitud. Recrea una manifestación. El presagio de una gran marcha de la bronca ante tanta injusticia.

Fucked Up es un sentimiento. Un sentimiento de ira y hartazgo. Es la bronca por lo que sucede y por la indiferencia de muchas y muchos. Es contra la hipocresía, contra la militancia selectiva, contra los artistas acomodaticios. Es también un rugido contra “tanta mentira organizada”, como quienes, desde el manejo de redes digitales, quitan el hashtag #FreePalestine mientras “en nombre de la lucha contra el antisemitismo” defienden a quienes todos los días masacran a pueblos semitas, como el pueblo palestino y el pueblo libanés.

Otro elemento que aparece tanto en Hinds Hall como en Fucked Up es la denuncia al gobierno estadounidense por desviar los impuestos que deberían ir para la población para financiar el genocidio.

Mientras Argentina enfrenta un ajuste brutal, Milei usa fondos públicos para viajar a cumbres de la extrema derecha y a territorio ocupado por Israel, a la vez que 12 provincias ya le abonaron un millón y medio de dólares a la empresa israelí Mekorot. Uno de los casos de corrupción más representativos del año pasado fue el desvío de fondos de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), donde se denunció una tercerización hacia la empresa israelí Negitech. Temática que podría unir a Macklemore con artistas locales como Willy Bronca o Las Manos de Filippi.

Macklemore alcanzó el éxito masivo y global en 2011 con canciones “fiesteras” y alegres que sonaron en boliches de todo el mundo. Pero ese éxito lo puso a disposición de las luchas con otra parte de su obra y con compromiso, arriesgando sus propios privilegios.

Y vos… ¿Qué vas a hacer este sábado?

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