15 de octubre. Que marche el plan de lucha por la educación y nuestro territorio

Marcha federal universitaria del 2024

La quinta Marcha Universitaria cambió de carácter. Su coincidencia con el tratamiento de la derogación del DNU abre la posibilidad de unir dos peleas que enfrentan un mismo proyecto: la destrucción de la educación pública y la entrega de nuestro territorio. El 15 de octubre tiene que convertirse en una gran jornada de lucha por nuestra educación, nuestra soberanía y nuestro futuro.

La convocatoria universitaria llega tarde y con olor a rutina. Otra marcha aislada, decidida desde arriba y sin perspectivas de continuidad difícilmente entusiasme a quienes venimos poniendo el cuerpo contra el ajuste. La confluencia con la pelea por la tierra le dio una nueva vida. Tenemos que aprovecharla para desbordar el libreto de movilizar, desconcentrar y esperar la próxima negociación, que siempre fracasa.

El problema está en las conducciones. El CIN, el Frente Sindical y las federaciones conducidas por el PJ y la UCR que sostienen esta orientación son responsables de contener el conflicto. Separan las medidas de las decisiones de la base docente y estudiantil, administran la bronca y apuestan a negociaciones que no resuelven nuestras necesidades. Se han convertido en una primera gran traba para ganar. Superar esa orientación exige que lxs activistas y la izquierda nos pongamos al hombro la construcción de una alternativa desde abajo.

Tampoco podemos seguir depositando expectativas en que la Justicia y los expedientes garantizarán nuestro presupuesto. El fallo sobre la Ley de Tierras expone a una Justicia clasista, antipopular, patriarcal y ecocida: tiene más a mano la motosierra que el martillo. No alcanza con cuestionar a los tres integrantes de la Corte. Necesitamos la remoción y el juicio político a los responsables, junto con una transformación de fondo: elección directa de jueces y fiscales, revocabilidad de sus mandatos y eliminación de todos sus privilegios.

El 6 de octubre tenemos que estar en las calles contra la Corte, convocando con claridad y poniendo toda nuestra fuerza. La universidad no puede permanecer al margen de una decisión que compromete el territorio, los bienes comunes y las posibilidades de construir un desarrollo científico propio. ¿Qué futuro tiene la investigación pública en un país convertido en enclave del capital yanqui y transnacional?

Para construir esa alternativa necesitamos espacios donde la base pueda deliberar, decidir y organizar sus propias medidas. Las asambleas interclaustros son fundamentales para esa tarea: permiten reunir a estudiantes, docentes y no docentes, poner en común nuestras demandas y decidir cómo luchar. Desde ahí podemos transformar la bronca dispersa en una fuerza organizada, con capacidad de disputar la orientación del conflicto y sostener un plan hasta ganar.

Del 7 al 14 proponemos impulsar asambleas estudiantiles e interclaustros que voten clases públicas, cortes de calles y avenidas alrededor de las facultades, tomas y vigilias de cara al 15. Y empezar a construir una coordinación entre facultades, con delegados mandatados por esas asambleas. Cada facultad puede dar el primer paso, acercarse a las demás y proponer acciones comunes. Así podremos unir nuestras fuerzas y construir una alternativa a las direcciones que nos hacen marchar por separado y después nos mandan a casa.

En esas asambleas también tenemos que exigir a las centrales sindicales la huelga general para el 15. Que garanticen que quienes trabajan puedan movilizarse y que paren el país para hacer sentir de verdad toda la potencia de nuestra clase. Si se niegan a organizar el paro, que no pretendan encabezar la lucha para sacarse una foto. Hagamos nuestra esa exigencia que también levantan las juventudes europeas frente a los planes de ajuste.

Tenemos que ser claros: hay que tirar abajo todo el DNU 70/23, ese paquete que avanza sobre nuestros derechos y pone el país al servicio de los grandes empresarios. Conseguir una sesión no significa tener los votos para derogarlo entero. Eso todavía no está garantizado y no podemos dejarlo en manos de las negociaciones parlamentarias. Lo que pase adentro dependerá también en gran medida de la fuerza que construyamos afuera.

Por eso, desde La Zurda te invitamos a organizarte en tu facultad, impulsar asambleas y ser parte de grandes columnas estudiantiles que lleven al Congreso nuestra bronca y nuestras propuestas. Tenemos que llegar al 15 con una fuerza capaz de sostener la pelea también después: volver a encontrarnos en las asambleas, evaluar lo que dejó la jornada y decidir juntxs cómo seguimos hasta derrotar el ajuste y la entrega.

La fuerza existe: la vimos el 6 de agosto y el 19 de septiembre en la Marcha de la Bronca. Ahora necesitamos multiplicarla. Sumate a La Zurda. Que el 15 marche un verdadero plan de lucha por la educación pública y nuestro territorio. Nuestro futuro merece mucho más que una marcha sin continuidad: merece que nos organicemos para ganar.

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