Arranca el mes de agosto y el gobierno de Javier Milei prepara un nuevo golpe al bolsillo de la clase trabajadora. Día a día, el costo de vida se dispara mientras los salarios siguen licuándose en una economía que no da respiro. Este nuevo mes trae una avalancha de aumentos oficializados y avalados por el gobierno libertario, demostrando una vez más que el brutal ajuste lo pagan los de abajo.
Transporte: Viajar para ir a trabajar es un lujo
El transporte público es uno de los sectores más golpeados por las políticas de ajuste, castigando fuerte a quienes tienen que viajar todos los días para ganarse el pan:
- Los boletos de colectivo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y en la Provincia de Buenos Aires (PBA) subirán un 3,9%.
- Con esta actualización automática, la tarifa mínima pasará a costar $852,90 en CABA y romperá la barrera de los mil pesos en el conurbano bonaerense, ubicándose en $1.111,19.
- El boleto de tren en el Área Metropolitana pega un salto de entre el 10,5% y el 11%, dejando la tarifa mínima en $420 con la tarjeta SUBE registrada y en un valor único de $1.500 si se abona en efectivo.
- La red ferroviaria no se queda atrás en esta oleada de ajustes. En agosto comenzará a regir un nuevo tramo del tarifazo pautado directamente por el Gobierno Nacional, un golpe que impactará de lleno en todas las líneas metropolitanas. Esta suba será de entre el 10,5% y el 11% según la sección, dejando la tarifa mínima en $420 con la tarjeta SUBE registrada y en un valor único de $1.500 si se abona en efectivo.
- El viaje en subte también sufrirá una remarcación del 3,9%, alcanzando los $1.684 para usuarios con SUBE registrada y saltando a más de $2.541 para quienes la tengan sin registrar.
- Los peajes porteños administrados por AUSA aumentan un 3,9%, obligando a los autos particulares a gatillar más de $6.500 en las horas pico de las autopistas principales de la Ciudad.
Servicios básicos, vivienda y educación por las nubes
Los gastos fijos de las casas no paran de subir a un ritmo bestial, obligando a las familias a hacer malabares imposibles para intentar llegar a fin de mes:
- Las facturas del servicio de agua y cloacas de AySA subirán un 3%, manteniendo el tope de actualización mensual dispuesto por el ente regulador.
- Las facturas de luz registrarán un nuevo ajuste mensual en función de la inflación, mientras que el gas cambiará su esquema de actualización a una frecuencia bimestral, lo que impactará de lleno sobre la demanda en pleno invierno.
- Las empresas de medicina prepaga volverán a aplicar aumentos abusivos que oscilan entre el 1,8% y el 2,9%, expulsando a miles de afiliados del sistema de salud privado.
- El mercado inmobiliario asfixia a los inquilinos que aún se rigen por la Ley de Alquileres, imponiendo un ajuste anual del 31,52% mediante el Índice para Contratos de Locación (ICL).
- Los colegios privados en la provincia de Buenos Aires aplicarán un tarifazo escalonado que en agosto representará una suba de hasta el 5,5% en sus cuotas.
El ajuste es al laburante
Toda esta catarata de tarifazos deja en evidencia una realidad innegable donde los precios de los servicios vuelan, pero los sueldos de la mayoría están totalmente planchados. La única receta del gobierno de Milei para acomodar la economía es reventarle el bolsillo a la clase trabajadora, convirtiendo la simple tarea de llegar a fin de mes en una misión imposible llena de angustia y privaciones.
Genera una profunda bronca que desde el poder exijan este nivel de sacrificio y te manden a pasar hambre, mientras desregulan todos los límites para garantizar las ganancias millonarias de un puñado de corporaciones. El relato se cae a pedazos cuando mirás la calle: los funcionarios siguen con sus lujos y el laburante sigue rascando el fondo de la billetera para pagar el colectivo.

