Recesión y desocupación. Los datos del segundo trimestre

El informe del INDEC sobre la suba de la desocupación al 7,9% y la caída del PBI en el segundo trimestre

Los últimos informes del INDEC confirman lo que se respira diariamente en la calle: el programa económico del gobierno libertario mete cada vez más al país en una crisis estructural profunda. Las cifras correspondientes al segundo trimestre de 2026 dejan a la vista un escenario complicado que combina la destrucción progresiva de puestos de trabajo, una explosión de la precarización laboral y una nueva contracción de la actividad económica impulsada por el derrumbe del consumo y la inversión.

El salto de la desocupación y la precariedad récord

La motosierra y la licuadora tienen un impacto directo sobre el mercado de trabajo. La tasa de desocupación[i] (que mide específicamente a aquellas personas que no tienen trabajo, pero están disponibles y lo buscan activamente) alcanzó el 7,9% durante el segundo trimestre de 2026. Este indicador marca un claro deterioro frente al 7,6% registrado en el mismo período de 2025 y al 7,8% del primer trimestre del corriente año.

Traducido a la realidad, esto significa que en los 31 aglomerados urbanos medidos por el INDEC hay 1.164.000 personas sin empleo, convirtiéndose así en el nivel más alto de los últimos 5 años. Al proyectar estas cifras a la población total del país, el drama del desempleo golpea a más de 1,8 millones de trabajadores. El interior del país sufrió este impacto de forma acentuada, registrando un aumento estadísticamente significativo de la desocupación, que trepó al 7,6%. Zonas industriales clave muestran cifras de dos dígitos, con el Gran Rosario alcanzando un 11,5% y el Gran Córdoba un 10,5%.

Pero el problema no termina en quienes perdieron su empleo; el ajuste también destruye la calidad del trabajo existente. La informalidad laboral pegó un salto histórico y se ubicó en el 45,0%. Esta cifra indica que hay 6.101.000 personas ocupadas en los centros urbanos que trabajan completamente desprotegidas, sin derechos ni aportes jubilatorios (lo que popularmente conocemos como trabajo en negro).

Todos estos datos desglosados demuestran que esta precarización está empujada por la necesidad de supervivencia:

  • La participación de los trabajadores por cuenta propia dentro del empleo informal subió fuertemente del 34,3% al 37,3% en el último año. Esto evidencia que el crecimiento del cuentapropismo actual no es sinónimo de emprendedurismo exitoso, sino de changas precarias, venta ambulante o trabajo inestable en aplicaciones de reparto para intentar llegar a fin de mes.
  • La subocupación (personas que trabajan menos de 35 horas semanales, pero necesitan trabajar más) alcanzó el 11,5%.
  • La subocupación demandante (quienes trabajan pocas horas y buscan activamente otro empleo) subió al 8,0%.

Recesión, colapso del consumo y fuga de inversiones

La promesa de un rebote económico se diluye frente a los números del nivel de actividad. Durante el segundo trimestre de 2026, el Producto Interno Bruto (PIB) registró una caída del 0,6% en términos desestacionalizados (una herramienta estadística fundamental que sirve para limpiar los datos de efectos de temporada —como aguinaldos, cosechas o feriados— y poder comparar la evolución real de la economía de un trimestre al otro) con respecto al primer trimestre del año[ii].

Esta contracción es la consecuencia directa de un modelo basado en la asfixia de los ingresos reales, lo que paraliza el mercado interno y destruye el aparato productivo nacional. El desglose de la demanda global desnuda el fracaso del plan libertario:

  • El consumo privado se desplomó un 2,4% frente al trimestre anterior.
  • El consumo público retrocedió un 2,3% en la misma medición desestacionalizada.
  • La industria manufacturera, motor clave de la generación de empleo de calidad, registró una contracción del 2,1% interanual.

El dato más letal para las expectativas de crecimiento futuro es el colapso absoluto de la inversión. La Formación Bruta de Capital Fijo[iii] se derrumbó un 11,1% en la comparación interanual. A pesar de la promesa continua de la lluvia de capitales, el aparato productivo se está descapitalizando aceleradamente:

  • La inversión en maquinaria y equipo cayó un 15,2% interanual.
  • La inversión en equipo de transporte sufrió una caída brutal del 22,1% frente al mismo trimestre del año anterior.

El único contraste positivo para el Gobierno en el nivel de actividad interanual se explica casi exclusivamente por sectores primarios extractivos o sin valor agregado industrial, como la pesca (44,7%), la explotación de minas y canteras (16,4%) y el agro (6,9%). Un modelo económico diseñado para beneficiar a sectores concentrados y primarizados, mientras se apaga la industria, se destruyen los salarios y millones de personas son empujadas a la desocupación o a la informalidad extrema.


[i] https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/mercado_trabajo_eph_2trim26433FCBC5A8.pdf

[ii] https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/pib_09_26065D6A3612.pdf

[iii] El nombre técnico que se le da a la inversión productiva real que hacen las empresas y el Estado en infraestructura, construcción, tecnología y maquinaria.

Otras noticias

Somos un medio de y para los trabajadores
No tenemos pauta ni aportes de empresarios

Si valorás nuestra voz, sumate a bancarla

Colaborá con nosotros