Julio llega con tarifazos. El ajuste que asfixia al bolsillo

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Arranca un nuevo mes y el gobierno de Milei nos regala un nuevo golpe al bolsillo.

Los gastos fijos de las casas no paran de subir a un ritmo bestial y los presupuestos de las familias se tienen que estirar como un chicle para poder cubrir lo más básico. Todo esto pasa con sueldos que están congelados o que suben a paso de tortuga en comparación con lo rápido que se encarece la vida. Día a día se licúan los ingresos de los que laburan en una rueda donde los precios de primera necesidad no encuentran ningún freno.

Este julio cae encima con una verdadera avalancha de tarifazos bancados y empujados por el gobierno libertario. Las subas le pegan de lleno a la luz, el gas, el agua, el transporte público, los peajes, las prepagas, internet, los alquileres y las cuotas de los colegios. Con cada boleta nueva que meten por debajo de la puerta queda clarísimo cómo nos atacan constantemente la capacidad de sobrevivir. Los gastos de todos los días crecen sin parar y terminan convirtiendo la economía de cualquier casa en una pesadilla total para el que depende de un sueldo fijo.

Los servicios básicos no paran de subir

El primer golpazo del mes se siente en los servicios más elementales de cualquier hogar. Por el lado de la electricidad ya se autorizó un nuevo retoque para las facturas de EDENOR y EDESUR que promedia el 1,5%. Este aumento se suma a todo lo que el sector ya viene acumulando en estos meses con la quita de subsidios que empuja el oficialismo. Las boletas de luz vienen cada vez más saladas y el impacto pega de lleno en la economía de los hogares.

Por el lado del gas natural el ente regulador le dio luz verde a un incremento del 2,81% en promedio para los usuarios de Metrogas y Naturgy en todo el país. Al mismo tiempo, AySA va a meter una suba del 3% en las boletas de agua y cloacas para los vecinos del AMBA. Estas remarcaciones caen justo cuando el Gobierno insiste con su plan de llevar el costo del servicio al valor de producción, una decisión que en la calle se traduce directamente en un costo de vida imposible de bancar.

Salud, educación y vivienda por las nubes

Los servicios privados de uso diario también traen aumentos abusivos. Las empresas de medicina prepaga ya avisaron que las cuotas van a subir entre un 2,1% y un 2,9% dependiendo del plan. Este sector se acostumbró a meter aumentos a cada rato y termina expulsando a miles de afiliados que ya no tienen forma de sostener el pago de la cuota.

Las empresas de telecomunicaciones también se suman a la movida con un aumento promedio del 2,5% en internet, televisión por cable y telefonía. La suma de todos estos pequeños ajustes termina generando una presión asfixiante sobre gastos que hoy resultan muy difíciles de recortar en la vida moderna.

El mercado inmobiliario suma su propia cuota de desesperación para los inquilinos. Conseguir o mantener un techo hoy implica someterse a revisiones constantes que nadie puede pagar. Para los que todavía se encuentran bajo el marco de la ley anterior, el índice del Banco Central les va a marcar una actualización anual de más del 31,54%. Los contratos más nuevos que se ajustan por inflación van a sufrir aumentos del 8,1% si son trimestrales y casi un 17% si les toca la revisión semestral.

A todo este combo hay que sumarle los colegios privados con actualizaciones promedio del 5% en la Ciudad de Buenos Aires y del 3,5% en territorio bonaerense.

El tarifazo en el transporte público

Viajar para ir a trabajar sufre uno de los impactos más duros del mes. La Secretaría de Transporte sigue firme con su esquema de ajustes periódicos y los nuevos precios castigan fuerte a los que tienen que viajar todos los días para ganarse el pan.

  • El boleto de tren en el área metropolitana pega un salto del 8,6% y deja la tarifa mínima de la primera sección a $380 con la tarjeta SUBE registrada, a $760 pesos con la SUBE sin registrar y a $1400 pesos si se paga en efectivo.
  • Los colectivos porteños ajustan sus cuadros tarifarios un 4,1% y el pasaje inicial pasa a costar $820,60.
  • Las líneas provinciales bonaerenses también suben sus valores y el boleto para el tramo más corto ya rompe la barrera de los mil pesos al ubicarse en $1059,28.
  • El viaje en subte sufre una remarcación brutal y pasa a valer $1621 para los usuarios con la SUBE registrada y salta a más de $2541 pesos para quienes la tengan sin registrar.
  • Los peajes porteños que maneja Autopistas Urbanas S.A aumentan un 4,1% y los autos particulares tienen que gatillar más de $6500 pesos en las horas pico de las autopistas principales.

El ajuste es al laburante

Todo este festival de aumentos deja en claro que los precios de los servicios vuelan, pero los sueldos de la mayoría están totalmente planchados. Es un golpe tras otro contra el bolsillo de los que laburan, en medio de un escenario durísimo donde las paritarias son una miseria y siempre van remando de atrás contra la inflación real, esa que se siente en la calle. Para colmo, con el aumento del trabajo informal, millones de personas quedan a la deriva, sin ninguna red que las ataje frente a los tarifazos salvajes que no tienen límite, por más que el gobierno intente disfrazarlos de “correcciones“.

Al final, la única receta que tiene este gobierno para acomodar la economía es reventarle el bolsillo a la clase trabajadora. Este modelo cierra solamente a costa de empobrecer a los que laburan, convirtiendo la tarea de llegar a fin de mes en una misión imposible llena de angustia y privaciones. Da mucha bronca que te pidan este nivel de sacrificio y te manden a pasar hambre, mientras ves que los funcionarios y los grandes voceros del poder disfrutan de los lujos de siempre. Al final del día, la famosa casta se mueve con chofer y cobra sueldos millonarios, mientras el laburante rasca las monedas para ver si le alcanza para cargar la SUBE y subir al colectivo.

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