Resulta completamente evidente que la crisis política dentro de la gestión libertaria continúa desarrollándose a paso firme. El terremoto provocado por el escándalo de Manuel Adorni representa un daño estructural profundo que el primer mandatario no logra reparar. El inminente pedido de interpelación y la moción de censura contra el Jefe de Gabinete que se tratará en el Senado durante la próxima semana han dinamitado los pocos acuerdos vigentes del gobierno. A pesar de que la figura de su funcionario se ha vuelto absolutamente insalvable frente a la opinión pública, el presidente sigue aferrándose ciegamente a su ex vocero.
El acto programado para este sábado 20 de junio por el Día de la Bandera posiblemente nos regale una nueva y contundente imagen sobre el verdadero estado de situación del gobierno. Según confirmaron desde la Casa Rosada, el presidente se decidió por llevar a su ministro coordinador a Rosario para exhibirlo frente a las cámaras en un intento por mostrar respaldo político hacia afuera. Adorni reaparecerá en la escena pública luego de haber desaparecido durante varios días, exactamente después de haber intentado explicar su fenomenal crecimiento patrimonial mediante la absurda historia de un pendrive millonario.
Pero la aparición pública de Adorni, llevado de la mano por el presidente en pleno Monumento a la Bandera, nos regalará además otra foto que reflejará la cruda interna del gobierno libertario. Durante el acto se producirá el reencuentro presencial entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y Javier Milei, quienes se encuentran virtualmente divorciados y no cruzan palabra ni se ven las caras desde el mes de marzo durante la apertura de las sesiones legislativas. El evento promete momentos de alta tensión, recordando que en el mes de abril la vicepresidenta decidió bajarse a último momento de una misa en homenaje al Papa Francisco simplemente para evitar que la ubiquen cerca de Adorni en la foto oficial.
En las horas previas a concretarse esta incómoda postal en Rosario, el mandatario libertario recibió este mismo viernes a su cuestionado jefe de Gabinete en la Quinta de Olivos. Aunque desde presidencia intentaron aclarar rápidamente que se trató de una simple reunión para repasar la gestión, el operativo político para blindar al deslomado sigue en pie y el núcleo duro que rodea a Milei prepara la táctica final para evitar que el falso visionario del mundo cripto caiga en el Senado. En él mientras tanto el ajuste brutal continúa destrozando los ingresos populares y la soberanía se entrega con la reprivatización de la Hidrovía Paraná.
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La interna avanza. Villrarruel y otra provocación a los Milei
La relación entre el Ejecutivo y la vicepresidencia se encuentra muerta desde hace mucho tiempo. La abogada nostálgica de la dictadura militar se desmarcó de los métodos de los hermanos Milei desde los primeros días de la gestión y el escándalo Adorni se convirtió en la excusa perfecta para profundizar esta ruptura. En cada una de las sesiones que preside en el Senado siempre encuentra algún elemento para diferenciarse de la bancada oficialista y la llegada de Bullrich a la Cámara Alta agravó estas tensiones, aunque irónicamente el descontento con el Jefe de Gabinete las encuentra hoy en la misma vereda.
El anuncio de la presencia de Villarruel en el acto rosarino funcionó como una verdadera provocación y desató la furia de Karina Milei. Desde su cuenta personal en la red social X, la vicepresidenta confirmó su viaje de forma sorpresiva al responderle a un usuario: “El sábado estaré en Rosario, mi segunda casa y cuna de mi familia paterna. Siempre es un orgullo visitar la ciudad donde el General Belgrano izó nuestra Bandera por primera vez a orillas del río Paraná“. Según dejaron trascender allegados al gobierno provincial de Santa Fe, nadie del gobierno nacional ni de la intendencia local le cursó ninguna invitación formal para que asista, obligando a los organizadores a buscarle un lugar a las apuradas por su investidura. “No creemos que se crucen con el Presidente, veremos si va y en ese caso dónde la ubican“, dispararon de forma jocosa desde las oficinas de presidencia.
Como suele pasar con todos los actores políticos que se animan a cuestionar el rumbo del ecosistema libertario, la hermana del presidente viene marcando y aislando a todos los detractores de Manuel Adorni. Villarruel lidera cómodamente esta lista negra desde el momento en que comenzó a exigir públicamente que el funcionario rinda cuentas. Semanas atrás, cuando un usuario de redes le preguntó de forma directa si le creía al Jefe de Gabinete, la vicepresidenta no dudó en responder: “No. Me parece una vergüenza su accionar y sus explicaciones“. Su accionar legislativo respaldó estas duras declaraciones al apurar los plazos formales para que Adorni se presente a brindar su informe de gestión, exigiendo que lo haga de forma inmediata antes de terminar el mes de junio.
La tormenta desatada en el Senado por el inminente tratamiento del pedido de interpelación volvió a colocar a la vicepresidenta en la primera fila de esta discusión. El futuro de uno de los máximos protegidos de Karina Milei se jugará en la cancha que hoy dirige su principal enemiga interna. Por ahora Villarruel se encuentra medianamente aislada dentro del mapa político, pero sus recientes acuerdos con la oposición dialoguista demuestran que intenta construir puentes propios, Mientras que un sector del peronismo ya ha dejado entrever que la mira con buenos ojos a la defensora de genocidas de cara a futuras alianzas.
El presidente juega a fondo por defender a su funcionario
El presidente hace caso omiso a la realidad y decide acelerar a fondo en su estrategia para defender lo indefendible. Obligarlo a participar del acto por el Día de la Bandera es una muestra desesperada de esta protección extrema. Semanas atrás tanto el presidente como su hermana ya habían recurrido a esta misma táctica de sacarlo a pasear en todas las actividades oficiales para intentar blanquear su imagen mientras las propiedades ocultas no dejaban de aparecer.
En la actualidad los gastos irracionales siguen brotando de las sombras. El último de estos hallazgos suntuosos fue la confirmación de la compra de un juego de sábanas por un valor escandaloso de 8 millones de pesos. A diferencia de los meses anteriores, hoy la vida política de Adorni parece tener las horas absolutamente contadas en los pasillos del Congreso. La gente no perdona el grado de caradurez que maneja el funcionario a la hora de explicar su absurda defensa patrimonial en televisión. Aunque, el ex vocero, hace tiempo se viene conviertiendo en un cadáver. Tal vez, desde el momento que declaró deslomarse en su trabajo, el descontento de los trabajadores que no llegan a fin de mes le han contestado.
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A pesar de este escenario complicadísimo, Milei pretende seguir transitando por la misma línea de la negación. El jefe de Estado intenta revitalizar a su amigo y busca ganar tiempo para construir la ingeniería parlamentaria necesaria que le permita zafar de la moción de censura. Según relató el biógrafo y quien fuera por un tiempo uno de los asesores intelectuales del presidente, Nicolás Márquez, la postura del mandatario roza el absurdo. Para el presidente, la macroeconomía anda tan bien que el caso de enriquecimiento de su ministro coordinador no llega a salpicar su imagen porque la gente va a priorizar los números inflacionarios antes que castigar la corrupción de sus funcionarios.
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En paralelo a esta especie de ceguera política la justicia parece avanzar, aunque sea a pasos lentos. El fiscal federal, Guillermo Marijuan, acaba de pedir la indagatoria formal de Francisco Adorni, el hermano del Jefe de Gabinete, por el delito de enriquecimiento ilícito y omisión maliciosa. A su vez, los magistrados solicitaron la declaración jurada completa que el ministro presentó apresuradamente el mismo día que brindó su polémica entrevista televisiva. Claro que todo este avance judicial debe mirarse con recelo debido a que el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, se encuentra en pleno proceso de reconfigurar el organigrama de los tribunales federales para garantizar impunidad a largo plazo.
La rosca en el Senado y el oportunismo opositor
El escenario legislativo presenta el desafío más inmediato para el gobierno. La oposición dialoguista compuesta por los senadores del PRO, la UCR y aquellos que responden a los gobernadores provinciales ya le tienen contados los días a Adorni y todo indica que apuntarían a aportar sus votos para efectivizar la remoción.
Mauricio Macri y las filas amarillas huelen la sangre del oficialismo y buscan posicionarse como la alternativa racional que exigen ciertos sectores del establishment y el empresariado que no logran sentirse cómodos con los modos que exhibe Milei, aunque avalen gustosos todo su programa de ajuste económico.
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En las últimas horas, el oficialismo intentó realizar una maniobra desesperada para desconocer el acuerdo parlamentario previo. Los alfiles libertarios enviaron una nota formal para intentar elevar la base de votos necesarios y exigir una mayoría especial de dos tercios de los presentes, equivalente a 48 senadores, para poder aprobar la moción, argumentando que el pedido de interpelación carece de dictamen de comisión. Este intento burdo por ganar tiempo fue rápidamente calificado como una artimaña inconstitucional por parte de la oposición, confirmando que la votación pautada para el jueves 25 de junio dependerá exclusivamente de si el gobierno logra comprar los votos suficientes para desarmar los acuerdos vigentes.
La defensa incondicional hacia el ex vocero comienza a generar profundas incomodidades en las filas del propio Ejecutivo. Ministros clave observan con mucha preocupación cómo esta parálisis ahoga la agenda política oficial. La crisis provocada por el escándalo dejó congeladas reformas centrales como los proyectos dictados por Federico Sturzenegger y trabó definitivamente los pliegos judiciales. El propio Luis Caputo mastica bronca en silencio ya que toda esta novela de corrupción impide que el gobierno capitalice políticamente los supuestos y celebrados logros financieros que él mismo teje con el gran capital, los cuales están directamente atados a la destrucción del aparato productivo y al empobrecimiento sistemático de la clase trabajadora.
Adorni tiene que estar preso
La foto protocolar del 20 de junio terminará inmortalizando mucho más que una crisis de gabinete. Esta imagen oficial expondrá a la totalidad de los ministros y referentes oficialistas sosteniendo y protegiendo a un personaje completamente incapaz, cínico y sumamente corrupto como Manuel Adorni. Desde el preciso instante en que salieron a la luz los manejos oscuros de su fortuna familiar quedó claro que el Jefe de Gabinete debía ser expulsado de la función pública de forma fulminante.
Con el paso de los meses y la sumatoria de pruebas aberrantes además de sus excusas fantásticas resulta evidente que la simple destitución de su cargo es una medida diminuta frente al daño cometido. Un funcionario de estas características que ejecuta políticas de ajuste brutal, entrega el patrimonio nacional y se ríe en la cara de los asalariados debe terminar indefectiblemente cumpliendo una condena efectiva en prisión. El gobierno libertario continúa estancado en su laberinto, empantanado por su propia mugre mientras las familias trabajadoras sobreviven con enormes penurias. Las artimañas legislativas del oficialismo prometen estirar esta farsa hasta las últimas consecuencias, regalándonos en el Día de la Bandera el amargo retrato de un gobierno envuelto en una gigantesca crisis política y a tan solo escasos metros de un río Paraná que acaba de ser rematado al mejor postor.

