El ajuste de Milei. En mayo el consumo masivo cayó un 1,6%

consumo masivo

El mercado de consumo refleja de manera directa el salvaje ajuste que sufren las familias trabajadoras. Los recientes datos aportados por el informe de la consultora Scentia[i] demuestran una contracción interanual del 1,6% durante el mes de mayo en el total de los canales de venta. Esta caída consolida una tendencia profundamente alarmante al registrar un retroceso acumulado del 3% en los primeros cinco meses del 2026.

Si bien, el gobierno intenta instalar la idea de una leve recuperación económica sustentada en una supuesta desaceleración inflacionaria, la realidad en las calles desmiente categóricamente ese perverso relato de los libertarios. Hoy, los gastos de la clase trabajadora se mantienen congelados frente a la destrucción sistemática de su poder adquisitivo.

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Al analizar el comportamiento en las góndolas se observa el verdadero nivel de la asfixia que se siente en los bolsillos. Por ejemplo, los supermercados de cadena sufrieron un fuerte golpe al registrar una baja interanual del 4,2%. Mientras, que por el lado de los autoservicios independientes también padecieron este violento retroceso con una caída del 1,3%.

En el caso de los comercios mayoristas, estos experimentaron un descenso del 1,6% frente al mismo período del año anterior. Los almacenes y kioscos de cercanía registraron una merma del 0,8%. Todos estos números exponen cómo el pueblo trabajador migra hacia compras fraccionadas del día a día para evitar grandes desembolsos de dinero que ya no tiene. La crisis golpea con mayor saña a los sectores populares y aniquila cualquier margen para satisfacer necesidades básicas elementales. Según revela el informe, los supermercados y comercios barriales ya acumulan 24 meses consecutivos de caída estrepitosa.

ANÁLISIS DE CONSUMO: MAYO 2026

-1,6%
Caída del consumo masivo en mayo

Fuentes: Elaboración propia sobre datos de Scentia e INDEC.

La mentira del e-commerce

El oficialismo busca desesperadamente maquillar este desastre social magnificando los números del comercio electrónico. El gobierno celebra un crecimiento del 29,9% en las compras digitales. Pero es indispensable desarmar esta mentira para comprender el panorama completo de la miseria actual. Las ventas a través de plataformas virtuales representan apenas entre un 5% y un 6% del volumen total comercializado en todo el país. Ese porcentaje marginal resulta insuficiente para revertir la caída abrumadora que experimentan los canales tradicionales de abastecimiento.

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El comercio electrónico no constituye de ninguna manera un motor representativo ni un índice válido para diagnosticar una supuesta dirección positiva de la economía masiva. El efímero repunte del consumo digital estuvo fuertemente influenciado por eventos promocionales impulsados por las grandes marcas corporativas y financieras. Esas ofertas agresivas benefician únicamente a los reducidos sectores privilegiados con capacidad de ahorro. La gran mayoría del pueblo trabajador queda totalmente excluida de esas plataformas al carecer de cualquier tipo de liquidez.

Los recortes extremos

Por otro lado, la radiografía del consumo muestra recortes desesperados en artículos indispensables para la vida diaria de cualquier ser humano. Las familias reducen sus compras hasta en los productos más esenciales para poder sobrevivir a este plan de aniquilamiento económico.

El caso del rubro de limpieza de ropa y hogar lidera este hundimiento con un preocupante desplome del 8,2% interanual. Los alimentos perecederos y frescos padecieron una contracción brutal del 6,5%. Los artículos vinculados al desayuno y la merienda bajaron un 5,4%. Las categorías de impulsivos cayeron un 1,5% y los bienes de higiene y cosmética descendieron un 1%.

Estos recortes drásticos evidencian el nivel de privación que azota a millones de personas. La leve suba del 0,9% en alimentación general responde únicamente a una conducta instintiva de supervivencia. Las familias trabajadoras están resignando cualquier tipo de salida o esparcimiento para volcar sus escasos recursos en cocinar dentro del propio hogar.

Miseria y la asfixia contra el trabajador

Esta contracción histórica del consumo masivo responde directamente al clima recesivo impuesto por las políticas de entrega del actual gobierno. El presidente aplica la motosierra sobre toda la estructura productiva nacional para favorecer a una parte de la burguesía concentrada. Al mismo tiempo, los salarios se encuentran completamente pulverizados y corren muy por detrás del costo real de la vida material. Las remuneraciones magras que percibe la mayoría de los trabajadores no alcanzan siquiera para cubrir el valor de la canasta básica alimentaria. Además, este escenario desolador se complementa con el desempleo existente y el crecimiento del trabajo precario a lo largo y ancho del país. Los despidos y la destrucción sistemática de puestos laborales genuinos empujan a las familias hacia una marginalidad insoportable. El cierre de fábricas y pequeños comercios refleja fielmente los motivos centrales que explican esta paralización de las compras cotidianas.

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El ajuste violento pergeñado desde el Ministerio de Economía deja a las familias sin ningún tipo de ingreso remanente para poder consumir libremente. Los tarifazos desmedidos superiores al 500% obligan a los hogares a destinar la mayor parte de sus recursos exclusivamente al pago de servicios esenciales privatizados. Los ciudadanos antes destinaban cerca del 6% de sus ingresos para cubrir los impuestos y las tarifas energéticas. Actualmente esa cifra trepó de manera dramática hasta absorber entre el 14% y el 15% de los salarios de bolsillo. El asfixiante encarecimiento del nivel de vida empujado por el libre mercado no deja margen para invertir absolutamente nada en otras categorías elementales de consumo.

El colapso de los ingresos configura una prueba irrefutable de esta miseria económica fríamente planificada por la fuerza libertaria. La imposibilidad de llegar a fin de mes dispara los índices de mora en todos los niveles del perverso sistema financiero. El crédito tradicional otorgado por los bancos extorsionadores y la financiación proporcionada por las billeteras virtuales muestran alarmantes tasas de atraso en los pagos diarios. Las compras se detienen de forma abrupta a causa de un endeudamiento insostenible que castiga severamente a los sectores populares.

La crisis de demanda obedece a un plan sistemático orquestado para disciplinar a la fuerza laboral mediante la carestía y el miedo a la desocupación. Las clases dominantes festejan la baja de la inflación pisoteando las condiciones materiales de existencia de las mayorías. El modelo libertario demuestra su rostro al garantizar la acumulación extraordinaria de capital para unos pocos monopolios a costa de profundizar el hambre de toda la clase trabajadora.


[i] https://scentiaconsulting.com.ar/mailing/descargas/scentia-tendencias-de-consumo-may26.pdf

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