Confianza en picada. El ICG de la Di Tella muestra un derrumbe de Milei

La fuerte caída en el Índice de Confianza en el Gobierno de Javier Milei según la Universidad Di Tella

Milei habló el domingo a la noche en LN+ para explicar una realidad paralela, donde las consecuencias de su gobierno no existen para los trabajadores. A su vez, viene atravesando días complicados en materia económica, sumado a un Riesgo País que araña los 640 puntos y una gira por Nueva York que solo coleccionó fracasos y desconfianza en Wall Street. Mientras el presidente intenta convencer en televisión de que su plan económico marcha de manera perfecta, la realidad de las estadísticas vuelve a pegarle un golpe durísimo. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG)[i] que elabora la Universidad Torcuato Di Tella confirma lo que se palpa en las calles hace meses. La imagen de la gestión libertaria se hunde y toca su piso histórico.

El informe correspondiente al mes de septiembre es lapidario para las aspiraciones de la Casa Rosada. La confianza de la sociedad en el gobierno cayó un 5,9% respecto de agosto y se desplomó a un magro 1,94 sobre una escala máxima de 5 puntos. Esta cifra representa el nivel más bajo desde que Milei pisó la presidencia y acumula un deterioro total del 21,4% desde finales del año pasado. Es imposible maquillar este derrumbe de credibilidad cuando los salarios de miseria corren muy por detrás de los precios, la recesión ahoga y la pobreza ya devoró al 32,3% de la población.

El trabajo de la universidad desmenuza la mirada de la gente a través de cinco ejes y absolutamente todos arrojaron saldos negativos durante este mes. El dato más alarmante para el oficialismo es el desplome en la categoría que evalúa la preocupación del gobierno por el interés general. La gente percibe cada vez más que este modelo gobierna exclusivamente para los grandes capitales, provocando que este ítem se estrelle con una caída del 12,3% para quedar en un 1,50.

Siguiendo esa misma línea de rechazo social, la evaluación general del gobierno sufrió un hundimiento del 9,3%, arrastrando la calificación a apenas 1,60 puntos. Las repetidas promesas de gestión impecable también chocaron contra la pared del ajuste cotidiano, haciendo que la percepción sobre la capacidad para resolver problemas baje un 4% y la medición sobre la eficiencia en la administración del gasto público retroceda un 3,5%. Incluso la honestidad de los funcionarios, el estandarte que la cúpula libertaria siempre busca agitar para diferenciarse de las gestiones anteriores, se vio fuertemente golpeada con un descenso del 2,9%.

El análisis detallado de la encuesta refleja cómo las bases electorales del propio oficialismo comienzan a resquebrajarse de forma acelerada. El golpe más contundente se observa entre los jóvenes de 18 a 29 años, el núcleo duro que impulsó a Milei hacia el poder. En este segmento clave, la confianza se evaporó un estrepitoso 17,9% en tan solo un mes. A la par de este desencanto juvenil, la brecha de género sigue pasándole una factura carísima a una gestión que destila odio y le da la espalda a las demandas de las mujeres, un sector donde el índice sufrió una severa contracción del 9,2% para quedar hundido en 1,62 puntos.

La sangría de apoyos también castiga fuerte entre los estratos con mayor nivel educativo. Quienes poseen estudios terciarios o universitarios recortaron drásticamente su confianza en el gobierno con una caída del 14,4%. Geográficamente, ni siquiera las provincias logran sostener el blindaje libertario, ya que los residentes del interior del país marcaron un declive mensual del 8,4% en su nivel de aprobación. Toda esta radiografía del descontento está íntimamente ligada al bolsillo y a las expectativas a futuro. Quienes anticipan un empeoramiento de la situación económica destrozaron al gobierno otorgándole un ínfimo 0,38 de confianza.

Los resultados de este trabajo dejan ver el encierro en el que se encuentra atrapado el proyecto libertario. Las presiones no llegan únicamente desde los despachos del establishment financiero que exige mayores tasas de rentabilidad o de los aliados parlamentarios que encarecen el precio de sus votos en el Congreso. El malhumor en las calles se vuelve cada vez más espeso a medida que la fantasía del despegue libertario contrasta contra la imposibilidad de poner un plato de comida en la mesa. El mercado financiero presiona cada vez más al relato libertario y, a juzgar por los números de la Universidad Di Tella, en la sociedad también se empieza a ver una foto en donde se aprecia un rechazo al modelo que promete el paraíso, pero solo reparte miserias.


[i] file:///C:/Users/Redaccion/Downloads/ICG_DiTella_Septiembre2026.pdf

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