El viaje de Milei a Chile. Reivindicó a Pinochet y se reunió con Kast

El viaje de Javier Milei a Chile, su reivindicación a Pinochet y el encuentro con José Antonio Kast

El presidente libertario sigue de gira, buscando atriles amigos para vomitar su habitual sarta de incongruencias ultraderechistas. Ya en la noche del miércoles, durante un evento de la Fundación Libertad y Progreso en el Sheraton de Retiro, nos había regalado perlitas al asegurar: “Yo ya tengo mi futuro asegurado (…) voy a vivir de dar conferencias“. Como si fuera poco, remató con un chantaje apocalíptico, advirtiendo que, si no lo reeligen, “como sociedad estamos decidiendo suicidarnos“.

Fiel a su estilo, horas después armó las valijas en un viaje relámpago a Santiago de Chile para participar del V Encuentro Regional de Foro Madrid. Allí completó una agenda que incluyó reuniones con el líder de la ultraderecha chilena, José Antonio Kast, y con la subsecretaria trumpista Sarah Rogers. Todo esto, a escasas horas de pegar la vuelta para que se emita, a las 21 horas, su anunciada cadena nacional sobre las Islas Malvinas.

Inventando enemigos para tapar la crisis

Frente a un auditorio repleto de reaccionarios, escenario ideal para no recibir ni media repregunta, Milei volvió a su viejo personaje de campaña. En un intento desesperado por revitalizar su imagen frente al complejo momento político y económico que atraviesa su gestión, se dedicó a invocar fantasmas comunistas.

En su afán por erigirse como la figura más influyente de la ultraderecha global en estas latitudes, advirtió que “Occidente está en peligro” frente a una izquierda que quiere a los países “sometidos a un régimen internacional de esclavitud“.

Sin embargo, el verdadero peligro para las mayorías es este tipo de gobiernos. Basta con repasar las consecuencias del plan de Milei en Argentina para ver de qué trata su libertad: un ajuste brutal contra la clase trabajadora, la entrega total de nuestros bienes comunes y la genuflexión absoluta frente a los designios de los Estados Unidos de Trump.

Como es costumbre, el presidente también falseó la realidad a niveles irrisorios. Llegó al punto de afirmar que “en 2025, en Argentina intentaron un golpe de estado” utilizando el Congreso para “romper el equilibrio económico“. Y, para no perder la costumbre, se victimizó asegurando que vive enfrentando “miles de operaciones mediáticas a las que hemos sido sometidos“.

El elogio a la dictadura y la represión como promesa

Dentro de todo el cúmulo de agresiones, el punto más grave de su discurso fue la reivindicación abierta y sin filtros de la dictadura pinochetista. Con el objetivo de alimentar a su base más rancia, Milei celebró el golpe de Estado y la caída del gobierno democrático de Salvador Allende, afirmando: “Tras el derrocamiento del comunista Allende, Chile entró en un período de estabilidad y crecimiento que se extendió por más de 40 años“.

El nivel de fascismo que desprenden estas palabras es de un nivel de obscenidad terrible. Llamar “estabilidad” a una sangrienta dictadura de 17 años que dejó decenas de miles de víctimas entre asesinados, torturados y exiliados es una provocación imperdonable. A Milei le encantaría poder gobernar con ese nivel de autoritarismo, pero sabe que todavía no puede hacerlo porque la calle (como sucedió el último 6 de agosto) ya le ha puesto límites y le demostró el poder de fuego que esta puede presentar.

Su sed de autoritarismo quedó aún más expuesta cuando arremetió contra Mauricio Macri. Milei acusó a la gestión de Cambiemos de haber fracasado en 2017 porque “sucumbió a la presión de la política” y “se dejó correr por los que le tiraron catorce toneladas de piedra“. Como una promesa de mano dura, el libertario sentenció: “Nosotros aprendimos esa lección, no nos vamos a dejar descarrilar por su relato (…) no vamos a ceder un ápice en ninguna de nuestras políticas“. El mensaje es bastante claro. Según Milei, para sostener este nivel de ataque contra los trabajadores, su gobierno seguirá por el camino de profundizar el ajuste, la represión y el autoritarismo a como dé lugar.

Un furcio revelador

Para ponerle un broche de color a este espantoso monólogo, Milei nos regaló un furcio maravilloso. En medio de su alocución, se le cruzaron los cables y deslizó: “Si nos comparamos con gobiernos anteriores está claro que nunca nuestro modelo funcionó“. Y, por primera vez, la inmensa mayoría le damos toda la razón: este modelo político y económico jamás servirá para el pueblo.

El cansancio que genera escuchar a un presidente decir este tipo de barbaridades, mientras se profundiza el ajuste, los despidos y la entrega del país, es insostenible. Pero ese hartazgo no puede quedar en la indignación, tiene que transformarse en organización.

Por eso, el sincericidio involuntario de Milei debe ser el motor que nos empuje a salir. Este próximo 19 de diciembre tenemos que copar las calles en la Marcha de la Bronca. Esa movilización tiene que ser el gran puntapié inicial para construir, desde abajo y con absoluta independencia, la fuerza política y social necesaria para terminar de una vez por todas con Milei, con su modelo que “nunca funcionó” y con todos sus planes de miseria.

Otras noticias

Somos un medio de y para los trabajadores
No tenemos pauta ni aportes de empresarios

Si valorás nuestra voz, sumate a bancarla

Colaborá con nosotros