Nuestra salud no es una mercancía. Contra la timba virtual, el ajuste y el saqueo de nuestro futuro 

El deterioro en la salud mental de la juventud trabajadora y estudiantil no es un problema de debilidad individual, sino el síntoma directo de un régimen social que niega cualquier perspectiva de futuro. En Argentina, este escenario catastrófico se expresa en una alarmante tasa de suicidios, desbordes subjetivos y padecimientos psíquicos derivados de un panorama socioeconómico y político profundamente desalentador. La ofensiva del Gobierno Nacional de Javier Milei, en sintonía con la gestión provincial de Claudio Vidal en Santa Cruz y las patronales, profundiza el desmantelamiento de la salud pública, la deserción estudiantil y el avance depredador de las plataformas de apuestas, empujando a las nuevas generaciones a sobrevivir en la precariedad extrema, el pluriempleo y la incertidumbre para sostener la economía familiar a costa de postergar sus propios proyectos. Frente a este desamparo y la violencia que el sistema intenta naturalizar como destino, la juventud se organiza y resiste en las calles, asumiendo un rol de vanguardia junto a la clase trabajadora para defender sus derechos y transformar de raíz este orden opresor en favor de una salida colectiva y socialista.

La timba como ascenso individual 

La llegada de las apuestas online a los barrios y a las escuelas no es solo un vicio. El auge de estas plataformas digitales coincide con la desarticulación de los caminos de emancipación que tenía la juventud: la inserción laboral formal y el estudio. En un mercado de trabajo donde la tasa de informalidad laboral ronda en un 44,2% y los salarios son de subsistencia, las publicidades capitalistas lideradas por vendedores de ilusiones que en realidad son chantas digitales, bombardean a las infancias y adolescentes con ideales de éxito basados en el consumo ostentoso y los famosos “caminos cortos”, inversiones, criptomonedas, acciones, rendimientos en dólares y discursos aspiracionales. La timba se presenta así como una “salvación económica” individual frente a la falta de empleo con derechos y la desfinanciación del sistema educativo. 

El juego online era una actividad marginal que se catapultó gracias a su legalización y regulación estatal, iniciada por Cambiemos y garantizada con los votos y la complicidad de las distintas variantes del PJ. Al abrir el negocio legal, se desató un bombardeo publicitario masivo que tiene 7 de cada 10 segundos en las transmisiones deportivas, asociando la pasión popular del fútbol a la timba financiera. A esto se suma el rol de las fintechs, con Mercado Pago habilitando cuentas desde los 13 años y concentrando el 75% de las transacciones virtuales. 

El fenómeno golpea con brutalidad a los sectores más vulnerables, comprometiendo una gran porción de los ya escasos ingresos familiares y la sociabilidad juvenil es colonizada por apuestas grupales como mecanismo de pertenencia y validación entre pares. En la búsqueda de dopamina y la adrenalina que causan las apuestas, los pibes caen aún más en la ansiedad y estrés social, retroalimentando cuadros de depresión, endeudamiento y aislamiento.

La crisis de salud mental y el suicidio juvenil 

Las apuestas virtuales y la timba online se montan sobre un escenario sanitario y social critico: el suicidio se convirtió en la principal causa de muerte entre adolescentes y jóvenes en Argentina, desplazando a los accidentes de tránsito. En 2024 se registraron 3.614 suicidios en el país (787 adolescentes y 957 jóvenes adultos), lo que elevó la tasa a 7,8 muertes cada 100 mil habitantes. Asimismo, a nivel global y regional se mantiene como una de las principales problemáticas, ubicándose como la segunda causa de muerte en el rango de 15 a 29 años 

El malestar se ancla en una realidad brutal de 7,8% de desocupación laboral en el primer trimestre de 2026, una deserción universitaria inicial cercana al 50%, dificultades de acceso a la vivienda, sobrecarga de cuidados y el desfinanciamiento de salud y educación. 

En este marco, la penetración de las plataformas de apuestas profundizan los cuadros de ansiedad y depresión. En un contexto donde la juventud ve crisis y desfinanciamientos en todos los lugares en donde mire se comprende aún más que el suicidio sea un fenomeno multicausal, pero sobre todo es prevenible y exige respuestas integrales. Frente a la deshumanización y el individualismo meritocrático, revertir este panorama exige presupuesto de emergencia para el sistema de salud mental, abordaje en las escuelas y, fundamentalmente, politizar y revolucionar el malestar para recomponer los lazos comunitarios y transformar el sufrimiento en un proyecto colectivo con futuro. 

¿Qué pasa en el sur del país?

En Santa Cruz, hay una gran complicidad del gobierno provincial con el negocio del juego. El Estado prefiere actuar como socio recaudador a través de la LOAS (Lotería para Obras de Acción Social) en lugar de desmantelar este circuito de expoliación. Los tibios proyectos de Ley como el N.° 169/2024 Programa Provincial de Prevención y Promoción de la Ludopatía en Adolescencias y Juventudes en Entornos Digitales” que prohíbe sponsoreos, publicidad estatal vinculada al juego y promociones en eventos juveniles, funcionan apenas como un maquillaje que deja intactos los intereses y las ganancias de los empresarios del azar. Lejos de ofrecer un futuro con salarios dignos, empleo de calidad, presupuesto real para salud mental e infraestructura deportiva y cultural gratuita en los barrios, la gestión provincial legitima la timba como una salida individualista frente a la desidia estatal. 

La problemática del suicidio y padecimiento mental en jóvenes históricamente presenta factores de vulnerabilidad propios y tasas elevadas. El antecedente de esta problemática en la provincia ocurrió entre fines de los años 90 y principios de los 2000 en la localidad de Las Heras, donde una ola de suicidios se cobró la vida de alrededor de una veintena de jóvenes en solo unos pocos años. 

Este fenómeno dejó al descubierto características de ese momento que persisten en el tiempo hasta hoy:

El impacto del aislamiento geográfico, los inviernos largos, las pocas horas de luz y las grandes distancias entre centros urbanos intensifican la sensación de soledad y desconexión social.

La falta absoluta de espacios de contención comunitaria, faltan centros de día, espacios comunitarios de escucha y guardias de salud mental fortalecidas en hospitales generales, recayendo muchas veces la respuesta en la intervención tardía durante la urgencia médica. 

y las secuelas de la reconfiguración económica tras la privatización petrolera, esta tragedia en Las Heras coincidió con la post privatización de YPF (adquirida por Repsol) en la década de 1990. El pueblo pasó de ser un enclave de empleo estatal seguro a tener salarios altos para unos pocos en el yacimiento bajo regímenes de turnos extenuantes, desempleo o subempleo para el resto, y un encarecimiento general del costo de vida. Esta fue una advertencia temprana sobre cómo las transformaciones económicas bruscas dejan a los jóvenes en un estado de total desamparo.

Mientras en la actualidad Vidal intenta vender el futuro de la juventud santacruceña en los mercados internacionales y priorizar la agenda extractivista por sobre las necesidades urgentes de la mayoría, la salud mental continúa relegada al último escalón. Muestra cabal de este desinterés es que la provincia ni siquiera cuenta con un Observatorio Provincial de Salud Mental y Adicciones: el Estado gobierna a ciegas, sin registros epidemiológicos públicos ni estadísticas unificadas que visibilicen la verdadera magnitud de los intentos de autoagresión, la ansiedad, la depresión y los consumos problemáticos. El Ejecutivo prefiere priorizar los negocios empresarios y la recaudación del juego antes que financiar dispositivos de ayuda, gabinetes escolares y guardias interdisciplinarias, las juventudes quedan a la deriva, expuestas a un malestar estructural que ningún relato oficialista puede seguir tapando. 

No alcanza con tapar el síntoma, debemos atacar la enfermedad

Las soluciones a estas problemáticas no pueden limitarse a la penalización individual ni a campañas de autocontrol. Debemos atacar el problema de fondo, eliminando los intereses del capital financiero y del juego. 

  1. Desmantelamiento del negocio del juego y la especulación

Derogación inmediata de todas las leyes y resoluciones de legalización del juego online: Anular las concesiones y resoluciones provinciales y nacionales que entregaron el negocio a operadores privados. El Estado debe dejar de ser el socio recaudador del azar. 

Prohibición total y efectiva de la publicidad: Vetar de forma absoluta los anuncios y patrocinios de plataformas de apuestas en medios de comunicación, eventos y camisetas deportivas, redes sociales y buscadores que ocasionan la perdición al consumo excesivo y a un goce egoísta y competitivo para que los mismos empresarios parásitos y corporaciones fantasmas enriquezcan sus bolsillos.

Nacionalización de la banca y fin del negocio del crédito usurero: Prohibición de las fintechs y billeteras virtuales privadas que lucran con la necesidad popular, cobran tasas usureras y sirven de plataforma para la timba juvenil. Monopolio estatal del crédito a través de un Banco Único Estatal, gestionado bajo control de sus trabajadores, que garantice servicios financieros gratuitos y transparentes al servicio del pueblo trabajador y no del negocio especulativo.

Prohibición absoluta del acceso de menores al juego y control de fraude: Desvinculación inmediata de los adolescentes de cualquier sitio de apuestas, junto a medidas de fondo contra estafas piramidales y estafas virtuales.

Combate a la violencia digital y discursos de odio: Intervención integral contra la violencia digital en redes y plataformas que reproducen lógicas machistas y patriarcales, persiguiendo los discursos y prácticas de odio que atacan a mujeres, infancias, disidencias, jóvenes, trabajadores y jubilados.

  1. Presupuesto de emergencia y salud mental comunitaria

Presupuesto de emergencia para Salud Mental y Educación: Fondos extraordinarios basados en impuestos a las grandes fortunas, bancos y fintechs para financiar y garantizar de manera permanente equipos interdisciplinarios de salud mental en escuelas, barrios, facultades, ámbitos laborales y demás espacios colectivos.

Equipos de orientación y posvención en escuelas y universidades: Creación de gabinetes psicopedagógicos permanentes en todos los niveles educativos, con protocolos de actuación y contención ante crisis y tentativas de suicidio. 

Desmanicomialización y dispositivos territoriales: Apertura de centros de día, residencias asistidas y espacios de atención comunitaria barriales, erradicando la lógica asilar y los estigmas en la formación y práctica de los trabajadores de la salud. 

  1. Salario, trabajo y condiciones de vida para la juventud 

Reparto de las horas de trabajo y salarios dignos: Reducción de la jornada laboral a 6 horas sin rebaja salarial para repartir el trabajo entre ocupados y desocupados, permitiendo a las familias trabajadoras disponer de tiempo libre de calidad para la crianza y la vida. 

Recuperación gratuita de espacios deportivos, artísticos y comunitarios: Financiamiento y fomentación integral de clubes de barrio y centros culturales autogestionados por jóvenes y trabajadores, reconstruyendo lazos colectivos y espacios de recreación para un disfrute pleno no mercantilizados y hacia un óptimo desarrollo personal de los sujetos.

Crear un nuevo horizonte 

Estamos ante un sistema que no tiene nada que ofrecer a las juventudes, más que un presente de angustia y precariedad; con un futuro incierto y poco alentador. En este mundo en descomposición gracias a la ultraderecha, el capitalismo nos quiere hacer creer que nuestro valor como seres humanos está relacionado a nuestra capacidad de producir, de pegarla en una aplicación de apuestas o de analizar el mercado. 

Entonces, mientras nos empujan a la timba financiera de las criptos y el casino virtual, nos roban el tiempo y la energía. No es casualidad que estemos agotados: el pluriempleo, la precariedad y el tener que hacerse cargo de crisis familiares que nos superan, no dejan margen para el deseo, para la creatividad, o para el simple derecho al ocio. Pero no es solo eso, el saqueo es absoluto: vienen por nuestros glaciares, por nuestras tierras y por nuestra educación pública y científica, vienen por nuestro futuro. La precariedad convive así, con un proyecto de extranjerización de todo aquello que nos identifica como pueblo. 

Nos roban el tiempo, nos violentan los vínculos e irrumpen nuestra tranquilidad para poder sostener un sistema que genera ganancias para unos pocos a merced de nuestra salud mental. Si el sistema nos enferma para después vendernos la cura, nuestro mayor acto de rebeldía es poder problematizar nuestro malestar y lograr organizarnos para romper ese círculo vicioso. 

Desde la Juventud Socialista del MST en La Marea Estudiantil, La Marea Artes y secus en La Zurda no aceptamos un mundo donde las juventudes tengan que elegir entre la timba o el agotamiento. Nuestra salud no es una mercancía, es una conquista que se defiende en la calle y en la organización colectiva. No queremos solo sobrevivir a su barbarie, queremos poder construir un mundo donde la felicidad no sea para unos pocos, que no sea un privilegio de clase, sino que sea un derecho humano básico. 

Defender nuestra salud es defender nuestras condiciones de vida: es luchar por salarios dignos, por una educación que no responda solo a las lógicas del mercado, por el agua de nuestros glaciares, por territorios libres de extractivismo y por tiempo para vivir. Hay que canalizar todo este hartazgo y malestar y convertirlo en movilización, unidad y organización colectiva en las calles, hay que ir hacia una gran marcha de la bronca en todo el país este 19 de septiembre. Organízate con nosotros.

¡Nuestra salud no se vende: se defiende por un futuro con vidas que merezcan ser vividas! 

Keila Oliva, Melisa Narvarte y Mara Espinosa de La Marea Estudiantil UNPA-UARG en La Zurda

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