Bolivia. ¿Por qué no cayó Rodrigo Paz? 

El artículo integra el número 866 del periódico mensual impreso, Alternativa Socialista, editado por el MST en colaboración con PDI.

Una vez más Bolivia se constituye como uno de los procesos revolucionarios recientes más radicalizados y potentes del continente. Aunque el proceso no fue derrotado físicamente, no logró triunfar en la tarea política que se había propuesto: tirar a Rodrigo Paz. 

La persistencia revolucionaria del pueblo boliviano es admirable. Nuevamente han sido protagonistas de una revolución surgida bien desde abajo y a pesar de sus direcciones. Sin embargo, estas logran imponer la desmovilización cediéndole a un gobierno que estaba en la lona. Una historia que se repite y en el caso de Bolivia con mayor recurrencia.

Para comprender este ciclo y sus diferencias, en este artículo comenzaremos analizando sumariamente la revolución de 1952, dado que esta última fue un punto de referencia al cual volver para el movimiento de masas, en contraposición al período del masismo. Además, porque es imprescindible su conocimiento para entender la lucha de clases en Bolivia.  

Después de trazar este marco nos adentraremos en el último proceso revolucionario de este país y, finalmente, sintetizaremos conclusiones útiles de esta última revolución en el camino de pensar la perspectiva en Bolivia y en el mundo.   

1952: una revolución a la que no le faltaba nada

La revolución del 52´ tuvo características únicas. Luego de la posguerra fue la única en la que el proceso revolucionario adquirió características “clásicas” en el sentido de que, como la revolución Rusa, tuvo a su clase obrera al frente, se desarrolló un organismo de poder dual (la COB1), existía un partido revolucionario con influencia de masas (POR2) y además existía una milicia armada que había derrotado a las fuerzas armadas contrarrevolucionarias. 

En ese sentido la catástrofe de la política de la Cuarta Internacional, dirigida por Pablo y Mandel, dejó pasar una oportunidad histórica al renunciar a la pelea por el poder obrero y apoyar críticamente al gobierno de la “sombra de la burguesía”. 

Crisis en las alturas y polarización

Tras la derrota de Bolivia en la guerra del Chaco, el régimen de la oligarquía minera y terrateniente conocido como “La Rosca” entró en una crisis terminal. El ejército se dividió y surgió un ala nacionalista que con un golpe de estado tomó el poder en 1936 e instauró un régimen autodenominado “socialismo militar”.

Este gobierno produjo algunas nacionalizaciones de las empresas de hidrocarburos y fundó YPFB al calor de la presión social y la radicalización de los obreros mineros que seguían enfrentando a “Los Barones del Estaño” en los complejos mineros.

Ligado al “socialismo militar” surgió el MNR3 , del cual una fracción liderada por Paz Estenssoro se vinculó con el activismo minero y apoyó en 1944 la fundación de la FSTMB4. Pero el activismo minero en su enfrentamiento con la oligarquía minera profundizó, más allá del programa del MNR, su conciencia, politización y radicalidad. 

En 1946 la FSTMB adoptó las tesis de Pulacayo5 que habían sido redactadas por el POR trotskista. Ese mismo año la Rosca recuperó una vez más el poder a través de un golpe de estado. Este nuevo gobierno intentó desarticular al movimiento minero que venía radicalizándose cada vez más. Además, el trotskismo no dejó de crecer adquiriendo influencia de masas.

El paso siguiente fue lo que se ha conocido como la masacre blanca, en donde los Barones del Estaño se jugaron a desarticular la organización minera despidiendo a todos los trabajadores (más de 7000) de la mina siglo XX y desalojando a sus familias de los barrios mineros pretendiendo que se vayan de la zona minera para siempre.  Esto radicalizó aún más a los mineros y el gobierno se quedó sin apoyo social general, por lo cual se vio obligado a llamar a elecciones.

Triunfo electoral “inesperado”

El MNR ganó las elecciones con Paz Estenssoro en el exilio. Este resultado desestabilizó a la Rosca y en un intento desesperado por perder el control se realizó un autogolpe antes del recambio de poder. El MNR, con un sector del ejército y la policía, intentó hacer un contragolpe que fue derrotado, pero que al mismo tiempo desató una insurrección obrera y popular potentísima que derivó en la revolución boliviana.

La revolución y sus límites

El pueblo en armas derrotó al ejército regular con el cual el régimen de la Rosca se sostenía tras dos días de combates. La COB nació en este proceso siendo la centralizadora de las milicias obreras campesinas (con una mayoría dirigidas por el trotskismo) y todas las organizaciones sindicales y populares. El corazón de esta organización y la inspiración ideológica era la federación minera que, como habíamos dicho, tenía un programa revolucionario. Es decir, la COB fue una central sindical surgida durante una revolución, que incluía a todas las organizaciones de los obreros, los campesinos y los sectores populares, con un carácter clasista, anticapitalista y revolucionario.

La COB constituyó en aquel momento un verdadero organismo de poder dual, ya que, si bien la legalidad burguesa había erigido electoralmente a Paz Estenssoro como presidente, el poder real estaba en manos de los obreros y campesinos que con legitimidad política habían derrotado a la contrarrevolución y eran la única fuerza armada en Bolivia. Es decir, la COB tenía la posibilidad de hacerse enteramente del poder, enterrar al Estado Burgués y establecer un gobierno obrero y campesino que llevara a la realidad las tesis de Pulacayo.

Sin embargo, el ala reformista de la COB, con Lechin del MNR a la cabeza, orientó a dar apoyo crítico al gobierno de Paz Estenssoro que, con una política de concesiones parciales, evitó que los obreros y campesinos se hagan del poder. Todo lo que no avanza retrocede.

El error garrafal que deviene en traición 

El POR, en vez de seguir la política de Lenín y Trotsky en la Revolución Rusa, también “apoyó críticamente al gobierno kerenkista de Paz Estenssoro”. Lo terrible, además, es que contaba con la mitad del ejecutivo de la COB, influencia de masas y la dirección de la mayor parte de las milicias armadas. Teniendo una situación excepcional a su favor, el POR del Secretariado Unificado no pasó la prueba de la lucha de clases.

Un pueblo que se levanta recurrentemente

El pueblo boliviano tiene una historia fabulosa de resistencia y levantamientos, por más que la revolución del 52 haya ido a un callejón sin salida, dejó marcado a fuego esa experiencia y en cada ascenso existían elementos de continuidad con aquella gesta. Sin embargo, también hay que decirlo, siempre terminaron por sus direcciones, como en el 52, entregando el poder a alguna variante burguesa. 

Excede por completo el objeto de este artículo detallar cada una de estas gestas, pero las nombraremos para graficar su recurrencia. En 1971 una nueva revolución terminó siendo derrotada con el golpe de Banzer. En 1982 un levantamiento insurreccional terminó con la dictadura de Banzer. En 1985, habiendo los mineros ocupado la Paz con dinamita, se puso contra las cuerdas al Gobierno de Siles. En el 2000 una insurrección victoriosa regional fue conocida como la “guerra del agua”. En 2003 una nueva revolución incluyó el febrero negro y la guerra del gas derrota al “Goni”, que huyó en helicóptero. En 2005 estalló la segunda guerra del gas que terminó con el gobierno de Mesa, proceso que capitalizó el MAS y Evo Morales.

Como muestra este sumario recuento, en Bolivia existe una combinación especial entre conciencia de lucha, radicalización, organización gremial y social poderosa, pero falta de construcción de una herramienta revolucionaria capaz de transformar toda esa energía en un triunfo permanente. 

Evo, el MAS y los antecedentes de esta última revolución

La circunstancias excepcionales económicas de principio de siglo para Latinoamérica y Bolivia en particular permitieron desplegar una política para desmontar los procesos revolucionarios con ciertas concesiones económicas, simbólicas y mucha cooptación; que en el caso de Bolivia permitió reestructurar el capitalismo con otra fuerza política, teniendo un grado de estabilidad social por un tiempo. El Masismo llamó a esto “proceso de cambio”.

El desgaste del evismo

Al acabarse el ciclo económico excepcional, los reformismos en el poder tuvieron que comenzar a aplicar las políticas de ajuste sobre el movimiento de masas, al mismo tiempo que el aparato burocrático que habían construido defendía sus privilegios visiblemente para todas las bases pauperizadas. Esta situación fue deteriorando los lazos y el soporte social que había tenido. El proceso fue lento, pero continuo. 

2019: un levantamiento contra Evo que luego aprovecha la derecha

Cuando Evo se quiso reelegir por cuarta vez, forzando incluso la legalidad vigente, el desgaste en el movimiento de masas en general era considerable, incluyendo parte de su base social más importante: el campesinado. 

La intención de reelegirse fue un revulsivo, ya que la situación económica y la corrupción en el gobierno generó una movilización popular contra Evo y el masismo. La movilización fue tan poderosa que hizo que Evo renunciara a su pretensión, pero también dejó muy mal paradas a las direcciones sindicales ligadas a él.

La derecha aprovechó este proceso y se montó en el mismo institucionalmente, logrando llevar a Añez al gobierno. No fue un golpe de estado de la derecha, en el sentido de haberse asentado sobre una derrota física, y eso es lo que explica las debilidades estructurales de Añez que solo logró estabilizarse relativamente con un pacto de gobernabilidad con la COB dirigida por el masismo.  

Cuando el movimiento de masas comenzó a desbordar a las direcciones sindicales y campesinas forzando a éstas romper el pacto, Añez tuvo que llamar a elecciones. El MAS logró capitalizar el desgaste de Añez aunque con contradicciones y un desplazamiento interno del evismo.

El Gobierno de Arce 

El movimiento de masas siguió durante el gobierno de Arce padeciendo las políticas de ajuste, con el masismo ya más debilitado por la división, sin nada para dar, con una burocracia que impuso el silencio sindical6 bajo el argumento de que si no era hacerle el juego a la derecha. Se logró contener el descontento un tiempo a un costo de desgaste muy grande. 

En los primeros meses del 2025 el descontento se hizo insostenible y estalló una fuerte movilización en contra de las medidas antipopulares, la falta de combustible y la depreciación del boliviano por las políticas de restricción del dólar. 

Reacción democrática y renovación sindical 

La COB y las organizaciones populares desviaron nuevamente el proceso a los canales electorales con un alto costo interno. Aumentaron los cuestionamientos muy fuertes por haber justificado el “silencio sindical” durante Añez, las masas exigían la elección y renovación al interior de los organismos que se expresó en el reclamo del llamado a un congreso para elegir nuevas autoridades. Esto desembocó en la renovación de la dirección de la Federación Minera primero, que votó un documento condenando la conciliación de clases practicadas durante los gobiernos de Evo Morales, Añez y Arce. También condenando lo que Evo y el Mas habían llamado “proceso de cambio”, balanceando que tal cambio no existió porque “seguimos jodidos como antes”7. Lanzaron una campaña por el congreso de la COB, que no se había celebrado por años para que Huarache y el masismo pudieran mantenerse al frente del mismo. Paralelamente, la renovación de las representaciones sindicales también se dieron en las FEJUVES, la federación campesina y la Tupac Katari.

Finalmente la presión por el nuevo congreso de la COB no se pudo aguantar más y se realizó en octubre de 2025. El documento político votado tomó los puntos del documento de la Federación Minera, sostuvo que hay que rescatar los orígenes contestatarios y revolucionarios de la central, y prohibió la toma de cualquier cargo en la COB a todo el comité ejecutivo saliente. 

Cabe destacar que esta nueva dirección fue parte del propio masismo, y si bien tuvo puntos de ruptura los mismos obedecen a un fuerte condicionamiento por la movilización de las bases. Es decir, no dejó de ser una dirección reformista, aunque sí más permeable que la anterior.  

Nuevas elecciones y triunfo de Rodrigo Paz

La particularidad de la llegada al poder de Rodrigo Paz tiene que ver con que para ganar en la segunda vuelta tuvo que desarrollar una campaña política hacia el centro con promesas de no quitar, entre otras cosas, los subsidios a los combustibles. 

También dijo, en contraposición de las propuesta de derecha clásica de Tuto Quiroga, que el proyecto de Paz era de un “capitalismo para todos” en donde se mantendrían las conquistas sociales, se mostró más pegado a la gente y sumó a un vicepresidente que tuvo mucho protagonismo por ser el abanderado de ir contra la corrupción.

Revolución contra Rodrigo Paz

A mes y medio de asumir Rodrigo Paz lanzó el famoso decreto supremo 5503 en donde enterró todas sus promesas electorales quitando los subsidios a la gasolina, lo que presionó aún más a la pérdida del poder adquisitivo. La respuesta no se hizo esperar en lo que pasó a conocerse como lucha contra el Gasolinazo. Las nuevas direcciones populares lanzaron el llamado al paro por tiempo indeterminado y a realizar bloqueos en puntos estratégicos del país. 

Este levantamiento llegó a una fuerte confrontación que terminó con el quiebre de las líneas policíacas en el Palacio Quemado, aunque más allá de ello no se intentó el ingreso en el mismo. Frente a tamaña movilización el gobierno debió comprometerse a derogar el decreto. Sin embargo, las nuevas direcciones llamaron a levantar las medidas solo con la promesa de la derogación, lo que generó una reacción negativa en la base que terminó buscando a los dirigentes para chicotearlos8.

Respiro y contraofensiva

El gobierno tuvo que derogar el decreto, pero al sacarse la presión de la gente movilizada de encima recuperó el aire y la iniciativa. Sacó un nuevo decreto que no cambiaba la esencia del 5503 en relación a los subsidios e importó gasolina adulterada.

Luego avanzó con la Ley de Tierras, donde se habilitaba a embargar y rematar las tierras campesinas a favor de los grandes latifundistas y los banqueros. Esto hizo levantar al campesinado que retomó los bloqueos a mediados de abril y le dio al gobierno 15 días para responder a sus demandas, que de caso contrario avanzarían en pedir directamente su renuncia. 

Este  proceso se combinó con el levantamiento de distintos sectores en la ciudad con el reclamo de aumento salarial por la carestía, al mismo tiempo que el reclamo de los choferes que al aumento de los combustibles se sumó la fundición de 70 mil vehículos por la nafta adulterada. 

Estos procesos tuvieron una confluencia en el Cabildo Abierto del 1ro de Mayo llamado por la COB, en donde se resolvió el paro por tiempo indeterminado y el aumento de los bloqueos con un pliego en donde se incorporaron todas las demandas sectoriales.   

Las bases rebozan a los dirigentes

Después del Cabildo del 1ro de Mayo el gobierno tuvo la política de descomprimir negociando por sectores las demandas que estaban juntas en el pliego. De esta manera logró desmovilizar con promesas al sector de choferes. Esto revolucionó a las bases obligando a convocar a otra instancia global el 6 de Mayo en donde el movimiento adquirió carácter político tras la consigna de Fuera Paz y quebró la política de negociación sectorial del gobierno con el “Pacto de no traición” obligado a firmar desde la base a todas las organizaciones, para que ningún sector se sentara por separado a negociar con el gobierno ni se baje de que la consigna Fuera Paz. 

Frente a este salto en los objetivos del movimiento de masas era muy importante levantar una consigna de poder, dado que la tarea de tirar a Paz pasó a la orden del día. Salvo el MST de Bolivia, el resto de la izquierda levantaba posiciones oportunistas como el llamado a elecciones burguesas (UIT-CI) o denuncias en abstracto con el llamado a organismos de lucha que no tenían existencia real (exFT-POR). 

El proceso siguió en ascenso y el gobierno probó distintas políticas que fueron quebradas, como fue la represión de los corredores humanitarios que fueron repelidos, y la posterior línea de negociación que fue desbordada y derrotada nuevamente por la presión de las bases.

Nuevo momento y polarización creciente

Luego de la derrota de la política de negociación el gobierno quedó sin iniciativa política durante tres días, mientras los bloqueos y la presencia en los mismos se multiplicaba. 

Sin embargo, no cayó y se rearmó con una combinación de represión selectiva (aprehensiones y secuestros), intento de desalojo de bloqueos con fuerzas militares y paramilitares, el envío de un proyecto de reglamentación del Estado de Excepción al Congreso, y mientras tanto seguía dando señales de que quería seguir negociando. 

En ese momento se manifestó con fuerza la tendencia de que no se iba a dejar caer y pelearía hasta el final incluso habiéndose dividido el gabinete con dos renuncias, una de las cuales era el Ministerio de Defensa. El gobierno puso de ministro a un funcionario con relaciones con el imperialismo a través de la DEA.

El imperialismo yanqui, además, salió a respaldar esta política junto a los países del Escudo de las Américas. También le otorgó 20 mil millones de dólares al gobierno bajo el argumento de un programa de colaboración contra el narcotráfico. Estos hechos reflejan una nueva forma de operar del imperialismo y las burguesías nativas en LA: toman más riesgos y enfrentan más al movimiento de masas antes de entregar a un presidente.

Por otro lado, la predisposición del movimiento de masas de enfrentar la represión produjo los hechos de San Julián, donde las fuerzas combinadas de la policía y los grupos fascistoides de las uniones juveniles santa cruceñas fueron derrotadas y obligadas a retirarse.    

Lo que no avanza retrocede

El proceso llegó a su clímax con una movilización enorme del 10 de Junio, que desde todo el país se congregó en El Alto y desde allí se dirigió a la capital. En las bases había una predisposición en llegar a la Plaza Murillo y romper las líneas de defensas policiales, pero a pesar del enorme número y la predisposición, la misma terminó dispersada y con casi 100 detenidos. Esto se explica por la orientación de la dirección de la COB, la federación campesina, la Tupac Katari y las Fejuves. 

El gobierno después de soportar esta embestida, amplió y profundizó la política de negociaciones logrando desmontar sectores de movilizados, rompiéndose por la vía de los hechos el Pacto de No Traición, al mismo tiempo que seguía amenazando con decretar el Estado de Excepción. Luego logró desmontar a la COB, que finalmente le dio una tregua por promesas y una mesa de diálogo. 

Una vez que el gobierno logró que la COB levante las protestas, decretó el Estado de Excepción para terminar de quebrar al movimiento campesino que es donde más desborde había de las direcciones.

Otro respiro para Paz

El gobierno no logró derrotar a las bases movilizadas, sino que una vez más la dirección de la COB lo salvó del precipicio. Al no haber una derrota contundente el movimiento se seguirá desarrollando, aunque sin lograr poner a su frente a una dirección revolucionaria se tropezará nuevamente con los mismos límites. 

Algunas conclusiones de este proceso

La primera conclusión es que, incluso con una movilización muy poderosa, los gobiernos y el imperialismo se la juegan a fondo a no caer por vías insurreccionales después de la experiencia de principio de siglo XXI.

La segunda es que más allá del importante recambio de dirección sindical que logró la presión de las bases, al no estar ligada a un proyecto político materializado en una dirección revolucionaria (no solo en los organismos de lucha de las masas) sus límites se desarrollan más rápido.

La tercera es que los organismos de lucha del movimiento de masas que podrían haber asumido el poder, al no tener una perspectiva de lucha por el mismo, no llegan a desarrollarse como organismos de poder dual.

La cuarta es que se reafirma una vez más por la negativa la teoría de la revolución permanente: lo que no sigue avanzando, retrocede. 

La quinta es que se pone de relieve la importancia absoluta del factor subjetivo revolucionario como condición imprescindible para llevar las tareas adelante, ya que el movimiento de masas llega hasta un punto en el cual la falta de dirección las lleva a un callejón sin salida.

  1. Central Obrera Boliviana. ↩︎
  2. POR, partido obrero revolucionario. Sección de la Cuarta Internacional-Secretariado Unificado ↩︎
  3. Movimiento Nacional Revolucionario es un partido de la clase media con un programa reformista. ↩︎
  4. Federación Sindical de Trabajadores Mineros Bolivianos. ↩︎
  5. Las tesis eran un programa de transición revolucionario, político y socialista, inspirado en el Programa de Transición que había redactado León Trotsky ↩︎
  6. El silencio sindical es la forma de nombrar la inacción pactada con el gobierno de turno ↩︎
  7. Textual del punto 9 del documento político votado. ↩︎
  8. Pegarles con un látigo de campo, tradición para mostrar el descontento con las traiciones. ↩︎

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