461 pedidos para sostener un hogar. El empleo en tiempos de Milei

El informe sobre la cantidad de repartos necesarios para sostener un hogar

La crisis económica golpea en todos los frentes, y uno de los sectores más promocionados por la economía de estos tiempos (esa marcada por los parámetros de la uberización laboral) muestra cada día con mayor crudeza lo complicado que se hace sobrevivir solamente de estas actividades.

Según el último informe del coeficiente de Alcance de Pedido Promedio (APP)[i] elaborado por la Fundación Encuentro, la cantidad de pedidos necesarios para que los trabajadores de reparto cubran la canasta básica se disparó de forma alarmante. En este contexto, donde asistimos a un derrumbe generalizado del poder adquisitivo, el trabajo de los repartidores (o como lo quiere vender el gobierno, el paraíso de ser “tu propio jefe“), se ha convertido en una trampa precarizadora, llevándolos a ejecutar un nivel de autoexplotación gigante para poder llegar a fin de mes.

La lógica del algoritmo: cientos de viajes para no ser pobre

Los números arrojados por el informe oficial “APP – coeficiente de Alcance del Pedido Promedio” exponen la brutal realidad de un modelo sostenido en la superexplotación. A contramano del cuento del “miniempresario” libertario, las métricas confirman que la vida del repartidor se consume sobre el asfalto solo para garantizar la subsistencia más básica:

  • Para sostener a una familia: Un repartidor debió completar 461 pedidos promedio en un mes tan solo para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) de un hogar de cuatro integrantes.
  • Alquiler inalcanzable: Pagar un alquiler promedio exigió de 271 viajes, mientras que un simple monoambiente en CABA demandó 184 entregas.
  • Alimentación y crianza: Para que un trabajador pueda cubrir apenas su Canasta Básica Alimentaria individual necesitó 67 pedidos, pero si tiene que sostener la crianza de un niño promedio, la exigencia subió a 190 entregas.
  • Costos operativos a cargo del trabajador: La estafa de la “independencia” hace que gastos básicos como llenar un tanque de nafta cuesten 2 pedidos, y pagar la cuota más baja del monotributo requiera otros 15.

Con un pago promedio por pedido fijado en unos míseros $2.554 (según el promedio entre Rappi y Pedidos Ya medido en el reporte), el esfuerzo transaccional es inhumano. Esta precariedad es exactamente el tipo de lógicas que el discurso libertario de Javier Milei encubre y que la reciente reforma laboral viene a legalizar, sentando las bases para profundizar estas prácticas de explotación masiva bajo el disfraz de la modernización.

LA TRAMPA DE LA AUTOEXPLOTACIÓN

¿Cuántos viajes en aplicación se necesitan para sobrevivir?

461 Pedidos al mes para sostener un hogar tipo
$2.554 Pago promedio por cada pedido
271 Pedidos para pagar un alquiler en CABA

El costo de vida medido en viajes

Sin derechos y a la intemperie

El contexto en el que se mueven estos trabajadores agrava aún más el panorama. Las aplicaciones operan bajo un fraude laboral sistemático: catalogan al laburante bajo la figura de “trabajador independiente” o “socio“. ¿Qué significa esto en la realidad? Que empresas multinacionales se eximen de pagar vacaciones, aguinaldo, aportes jubilatorios, indemnizaciones por despido o cobertura por accidentes laborales (ART).

El trabajador pone el cuerpo, el vehículo, el celular, el combustible y el riesgo (cabe destacar que quienes viajan en moto representan el 46% de las víctimas fatales en siniestros viales), mientras las plataformas se llevan comisiones usurarias que superan el 30% por venta. En una Argentina donde la desocupación roza el 8% y la informalidad supera el 44%, miles de personas son empujadas a estas plataformas como única alternativa de supervivencia, quedando totalmente desprotegidas.

El colmo de la precarización: endeudados con el propio patrón

Por si la falta de derechos no fuera suficiente, el sector atraviesa una crisis de morosidad que roza lo perverso. Al no llegar a fin de mes y quedar excluidos del sistema bancario tradicional, los repartidores terminan tomando créditos con intereses otorgados por las mismísimas aplicaciones para las que trabajan.

El nivel de endeudamiento es infernal: los trabajadores acumulan deudas que rondan los $900.000 promedio por cabeza. ¿Para qué usan esa plata? Para arreglar la moto o la bicicleta que necesitan para seguir generándole ganancias a la plataforma.

Esta telaraña financiera introduce una nueva forma de sometimiento bautizada como “colateral digital“:

  • El algoritmo evalúa la antigüedad, la tasa de aceptación de pedidos y la calificación del cliente para otorgar el crédito.
  • El repartidor se ve forzado a trabajar en horas pico y no rechazar viajes para mantener su calificación crediticia.
  • La cuota se debita automáticamente de los ingresos que genera en la app, conformando un sistema de coacción donde no trabajar (o enfermarse) significa no poder pagar la deuda y ser castigado por el algoritmo con menos viajes.

Este mecanismo elevó la tasa de mora de los repartidores al 11,7%, quintuplicando los valores de años anteriores. Una locura de estos tiempos: el trabajador se endeuda con su empleador para financiar los medios de producción, pedaleando más de 12 horas al día solo para pagar los intereses.

Un modelo de saqueo avalado por el Estado

Las cifras y los testimonios no dejan lugar a dudas. Estamos frente a un esquema diseñado para revolucionar los márgenes de ganancias de un puñado de corporaciones transnacionales a costa de la absoluta precarización de la vida humana. Las plataformas se aprovechan de la desesperación social para imponer condiciones de trabajo dignas del siglo XIX, pero mediadas por una pantalla de celular.

Sin embargo, estas corporaciones no actúan en el aire. Tienen el respaldo absoluto del gobierno de Javier Milei. Con su constante apología al esfuerzo individual y su discurso que romantiza la autoexplotación llamándola “emprendedurismo“, el gobierno libertario es cómplice y garante de esta estafa (aunque son práctivas que se vienen perfeccionando con todos los gobiernos). Sus políticas económicas que pulverizan el salario y sus reformas laborales que destruyen derechos adquiridos son las herramientas que permiten que el capital financiero y las plataformas sigan llenándose los bolsillos mientras la juventud trabajadora se endeuda para poder pedalear.


[i] https://www.fundacionencuentro.com/projects/app%3A-coeficiente-de-alcance-del-pedido-promedio

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