Como hace 11 años, este 3J en Córdoba llovió y al igual que en el 2015 a nosotras no nos importó. Desbordamos las calles, fuimos miles, fuimos marea y es que también, como hace 11 años, nos sobraban los motivos.
En aquel 2015 el grito que atravesaba nuestra garganta era Justicia por Paola Acosta, hoy reclamamos Justicia por Agostina Vega. En ambos casos el rol de todo el Estado fue igual de nefasto, en ambos casos demoraron en tomar la denuncia, le echaron la culpa a la víctima, tardaron en investigar al que las familias indicaban como sospechoso. Y en ambos casos también, como contracara de esa justicia y esa policía inútil, el pueblo estuvo de pie, movilizado y organizado. En el caso de Pao fue esa movilización la que permitió encontrar a Martina con vida. En el caso de Agostina tiene que ser la mecha que encienda la llama para cambiar todo de raíz.

Que nadie nunca olvide sus caras
Los medios de comunicación y las redes le dedicaron días enteros a analizar la vida de una criatura de 14 años, desde cómo se vestía, qué publicaba, con quién hablaba, qué escribía, por qué hacía esto o no hacía aquello. Su imagen se multiplicó, se replicó y se pervirtió. Es un mensaje disciplinador: nosotras, hasta después de muertas, tenemos que justificar por qué merecíamos la vida.

Mientras los rostros de los verdaderos responsables se protegen y las complicidades se tapan. Así funciona este sistema capitalista y patriarcal: primero nos desechan y después se cubren entre ellos para que al final la culpa sea nuestra.
Pero estamos hartas y no se los vamos a permitir más: el fiscal Rodriguez, el fiscal Garzón, el ministro Quinteros y el -ahora ex– Concejal Moreno son cómplices necesarios del femicida Barrelier. Sin la participación de cada uno de ellos, Agostina hoy estaría con vida. Por eso te pedimos que no te olvides nunca de sus caras y que sigamos exigiendo juntas que se vayan todos y paguen las consecuencias.

Si no vuelvo rompan todo
No llegamos a la mitad del año y ya lamentamos 100 femicidios. Angustia pensar en la cifra de las muertas que acumulamos entre aquel primer 3J y éste. Evidentemente no estamos ante problemas individuales, esto es estructural y hasta que no transformemos de raíz este sistema espantoso, a la vida la vamos a seguir poniendo nosotras. Por eso romper todo no es solo desahogar la bronca que nos provoca tanta injusticia, es el paso necesario para empezar a poner en pie otra cosa.
Las instituciones así no sirven, porque están diseñadas para garantizar impunidad. La policía, no importa si es la de Córdoba, la bonaerense o la de Misiones. Como vimos tanto con Agostina, como con Noelia y Dulce, hicieron todo mal: tardan en tomar la denuncia, dan mil vueltas, nos dejan expuestas y después cuando nuestros vecinos y familias reclaman, los reprimen.
Con la Justicia pasa lo mismo, Barrelier debería haber estado preso por secuestrar y abusar de una mujer en mayo del año pasado, pero el fiscal Rodríguez lo dejó libre. Y el fiscal Garzón, con su soberbia busca instalar las mentiras que le sirven para protegerse: no hacía ni tres horas que habían encontrado los restos de Agostina (y los médicos legistas aún no tenían el cuerpo) y él ya afirmaba que la data de la muerte era entre las 22:30 y las 2 de la mañana, una franja horaria que los beneficiaba a ellos. Días después hicieron circular los resultados de un supuesto “informe preliminar de la autopsia” donde se afirma lo mismo. Quieren protegerse porque durante las horas elementales de la búsqueda no hicieron nada, ni activaron la Alerta Sofía, ni salieron a buscarla, ni allanaron la casa del sospechoso… estaban supervisando el operativo de seguridad del partido de Belgrano el domingo, festejando el campeonato de Belgrano el lunes y levantando a naranjitas y limpiavidrios de la calle el martes. Pero de buscar a Agostina nada.

Y los gobiernos son igual de responsables, en el caso de Milei es evidente porque es un enemigo declarado de nuestros derechos. Pero hay otros, como es el caso de Llaryora, que hacen una utilización marketinera de la causa feminista pero después son los primeros en atacarla: degradando el Ministerio de la Mujer a secretaría, desfinanciando todas las políticas de género y manteneniendo a las trabajadoras del Polo de la Mujer en la precarización y la pobreza. Hay un ejemplo muy claro de esto: para hacer campaña la provincia creó fueros especializados en violencia de género con el objetivo declarado de “dar una mejor respuesta a las víctimas de violencia de género y proteger la vida de las mujeres”. Nos preguntamos entonces: ¿Por qué la causa de Agostina no está en uno de esos fueros especializados sino en manos del fiscal Garzón? La respuesta es simple: como todas las papas calientes que le queman al gobierno, Garzón es el encargado de agarrarlas, pasó con la causa del Neonatal, pasa con esta y si no transformamos todo seguirá pasando.
Por eso exigimos que se vayan Garzón y Quinteros pero además que haya una profunda transformación en la Justicia. No puede ser que siga siendo el único poder al que no lo elige la gente. La selección por la vía del poder de turno sólo sirve para profundizar su connivencia, sus privilegios y el aislamiento total de las realidades de nuestro pueblo. Tenemos que elegir a jueces y fiscales por voto directo y revocarlos si no cumplen o incurren en negligencias claras o mal desempeño como es tan evidente en el caso de Rodríguez y de Garzón.

También necesitamos políticas públicas específicas con financiamiento real para combatir la violencia de género, pero que estén controladas por las organizaciones feministas que durante estos 11 años hemos demostrado ser las únicas preocupadas por combatir en serio este flagelo.
Y por supuesto, que haya ESI con perspectiva de género en todas las escuelas y en todos los niveles para empezar a desnaturalizar estereotipos totalmente arraigados -y actualmente profundizados por la ultraderecha- y colaborar en la detección y prevención de situaciones de abuso y violencia.
Nos tenemos

Ayer lloramos mucho, también gritamos un montón. Son años de opresión que tenemos atragantados y que encontraron en nuestra marea el mejor lugar para expresarlos. En el medio de ese mar que éramos leí dos carteles que me movilizaron, el primero decía “Abuela vine a gritar lo que a vos te hicieron callar”, el segundo “No sentir rabia es un privilegio”. Si los conecto llego a la conclusión de que es nuestra generación la que tiene la enorme tarea de terminar con esos siglos de opresión machista,capitalista y patriarcal del que todas las mujeres que nos antecedieron fueron víctimas. Y que nuestra rabia, legítima y justificada, es poderosa si se organiza con todas las otras. Por eso, hoy más que nunca, la invitación es a organizarse. Se lo debemos a las que nunca volvieron y a las que van a venir.
Sumate a la asamblea abierta de Juntas y a la Izquierda, este martes a las 18hs en la facultad de comunicación, escribinos al 3516179106.
Luciana Echevarría



