Los días 9 y 10 de Mayo en Caba, se realizó la Plenaria Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito. Decenas de compañeras nos encontramos a debatir sobre los balances del año 2025 y ha pensar estrategias hacia lo que resta del año 2026.
El debate tuvo lugar con las diferentes Regionales, Mesas y Redes que articulan al interior de la Campaña desde hace 21 años. Mucho debate del último período y la necesidad de pensar acciones, y seguir organizándonos para poner de pie la ola verde.
El negacionismo es un delito, el aborto es ley
Se analizó el contexto nacional, que encuentra a la ultraderecha reaccionaria a la ofensiva contra nuestro triple lema. Ejercen censura y persecución en la aplicación a la Educación Sexual Integral (ESI Ley 26.150). Como también el vaciamiento de los programas nacionales y provinciales que garantizaban hasta el año 2023 la implementación de la ESI.
El ajuste se encrudece en los sectores de la salud, con un Estado ausente, sin comprar anticonceptivos, ni preservativos para la prevención de embarazos no intencionales y las infecciones de transmisión sexual (ITS).
De acuerdo a los informes de las regionales, se pudo identificar que la nación ha dejado de realizar compras de insumos de MAC e IVE/ILE, y son las provincias las que han tenido que garantizar la compra de misoprostol y mifepristona, en muchas provincias solo mosiprostol, lo cual no permite tener un aborto feminista y cuidado, sin dolor. Esta situación en los métodos ambulatorios afecta a la efectiva implementación de nuestra ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (27.610). Pero a la vez de la ausencia en recursos, insumos , programas y campañas, el gobierno nacional difunde un fuerte discurso negacionista contra mujeres y disidencias.
Paralelamente en muchos estados provinciales, se puede observar que existen alianzas con sectores fundamentalistas religiosos, para impedir el acceso al derecho a decidir, poniendo foco y en contratarte, solo difundiendo información y aplicación de la ley de los mil días (27.611).
Esta ley, es utilizada por sectores conservadores, no como un sostenimiento y cuidado de embarazos vulnerables, sino que utilizan los protocolos en
consejerías que dilatan y modifican intencionalmente la decisión de las mujeres y personas con capacidad de gestar, inculpando y vulnerando los derechos sexuales y (no) reproductivos. Esta es una maniobra estratégica que viene de la mano de las iglesias evangélicas y católicas financiadas por el Estado.
Las diferentes intervenciones nos dejan ver con claridad como los gobiernos nacionales y provinciales ajustan y sobrecargan a les trabajadores de la salud que deben garantizar nuestro derecho, con salarios de hambre. En este sentido también observamos que crecen los objetores de conciencia en el ámbito público mientras las clínicas privadas se enriquecen con los mismos profesionales.
A pesar de los desafíos que presentó este año, la articulación saliente no sostuvo las actividades propuestas en la plenaria 2025, para organizar el poder que necesitamos para enfrentar el entramado que oficia como barrera en nuestros derechos. La síntesis material de esa situación es la cantidad de compañeres en la plenaria. Que resultan pocas frente a este nivel de ataque.
Como dato no menor, se puede caraterizar a nivel federal, que la fuerza de un sector del movimiento feminista se expresa espóradicamente con reservas para volver a ser protagonista de la lucha. Sin embargo hay sectores que marcan presencia en movilizaciones y acciones por un país justo y libre de la violencia del capitalismo patriarcal, y se expresó en las marchas antifascistas frente a los dichos en davos, al triple lesbicidio, volvió a las calles este 8M, con una masividad incuestionable.
Es necesario volver a articular con todo el compromiso de la unidad, es una responsabilidad que se debe trabajar para volver a tomar la iniciativa en las calles, porque hay que entender que la coyuntura requiere la transversalidad de las luchas.
Para incidir hay que revolucionar
A pesar de todas leyes que nos amparan, la vulneración de derechos es sistemática, por lo que nuestra organización para actuar en esta realidad se vuelve fundamental. Las tres causas que nos permitieron en 2018 popularizar la lucha por el aborto, y erradicar la despenalización social del aborto, están hoy mas vigentes que nunca. Cuándo el Estado nos niega nuestros derechos a decidir sin educación, información ni recursos, violenta nuestra autonomía, nuestros derechos humanos, la democracia y la justicia social, que son pilares en la construcción de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito.
Cuando nos niega la interrupción voluntaria y se recurren a métodos inseguros o de violencia obstétrica que dañan la salud integral, provocan mayores gastos a la salud pública, que ya hoy se encuentra desmantelada y sin presupuesto necesario.
Cuándo las más jóvenes, las más pobres y las personas con capacidad de gestar, se encuentran con un sistema que violenta los derechos nacionales e intervencionales, estás mujeres precarizadas, son las más vulneradas. Es por esto que recuperar nuestros derechos es urgente para garantizar la justicia social.
En nuestros debates sobre las estrategias para garantizar nuestros derechos atravesamos una situación que se da en todos los movimientos y amerita pensar, es necesario coordinar las acciones de los sectores mas diversos y construir un poder colectivo, que pueda enfrentar la violencia del Estado, las Iglesias y los reaccionarios.
Es imperioso volver a los territorios, a los comedores y merenderos, a las escuelas y universidades, apelar a las redes sociales para recuperar la masividad en las calles. En el 2018 con la media sanción, y en el 2020 con la aprobación de la ley, aprendimos que nuestros derechos se conquistan y se defienden así. Los años de gobierno de Milei nos ponen un desafío que sólo puede sortearse con democratización de las acciones y la lucha colectiva.
El vaciamiento de nuestras leyes es la ofensiva, no se puede esperar a que quieran derogarlas, el momento es ahora. Incidir en las instituciones donde ellos gobiernan sin el amparo de nuestra movilización es un útopia que sólo nos embarca en la decepción. Es necesario organizarse. Buscar la manera de motivar en cada lugar, territorialmente y coordinar nacionalmente. Buscar quienes supieron ser ola verde. Y tratar de organizarlas con mayor participación y métodos democráticos junto a la movilización unitaria y en unidad con otros sectores que están en lucha, es el único camino para ganar.
Valeria Santiago del Estero -Jeanette CABA

