Este artículo fue publicado originalmente en el periódico impreso Alternativa Socialista n°862.
La dictadura militar tuvo un objetivo económico evidente (tal como explicamos en otro artículo). Tuvo empresarios que promovieron el golpe y se beneficiaron del mismo. La mayoría logró una expansión cualitativa de sus negocios en ese período. Con la democracia burguesa que siguió se consolidaron como los “dueños de la Argentina”. Rastreamos en este artículo los nombres emblemáticos de ese staff permanente del lucro, la explotación y el privilegio que parasita el país y ahora es puntal del experimento libertario.
Ni bien asumió el gobierno de la LLA algunos de las principales patronales del país elaboraron un documento de apoyo explícito que titularon “Una oportunidad histórica”. Entre otros conceptos decían: “Valoramos muy especialmente, que el gobierno se disponga a tomar medidas que permitan el más pleno desarrollo del sector privado, sometido por años a injerencias estatales, controles de precios”. Los firmantes de esa primera declaración pública de apoyo empresarial no dejaban dudas de qué lado estaban los dueños de la Argentina:
- Luis Pagani (Arcor)
- Carlos Miguens (Grupo Bemberg)
- Federico Braun (La Anónima)
- Sebastián Bagó (Laboratorios)
- Alfredo Coto (Supermercados)
- Luis Pérez Companc (PeCom)
- Antonio Grimoldi y Héctor Magnetto (Grupo Clarín)
- Marcos Galperín (Mercado Libre)
No venían de perder con el gobierno del Frente de Todos y en realidad, la tasa de rentabilidad de las 500 principales empresas del país estuvieron en los años del gobierno de Alberto – CFK – Massa por encima del promedio regional en Sudamérica, pero la ley del capital los impulsa a ir por más siempre. La ultraderecha gobernando con promesas de contra-reformas estructurales y un peronismo totalmente adaptado y resignado, fue desde siempre el sueño húmedo de las corporaciones dominantes en la Argentina. De hecho, algunas patronales directamente aportaron cuadros a la superestructura inicial del gobierno de Milei, tales como Techint o Corporación América. Lo que queremos finalmente destacar es la continuidad de clase entre el golpe genocida y la actual gestión ultraderechista que normalmente no es lo que más sobresale en los análisis y repasos históricos de la dictadura. De hecho, en la historia oficial inclusive del progresismo, se denuncia bastante poco a las patronales promotoras y beneficiarias del golpe. La razón no es otra que la naturaleza pro-capitalista del peronismo que gobernando siempre pactó y coexistió (más allá de roces circunstanciales y desconfianzas burguesas hacia la base del peronismo) con esa fracción burguesa. Los socialistas tenemos la responsabilidad política y educativa para las nuevas generaciones de activistas de poner sobre la mesa el listado y prontuario de los cómplices económicos del genocidio y su rol protagónico en la etapa que atravesamos hoy.
El Grupo Techint
Aportó funcionarios en el sector energético y en el Ministaerio de Trabajo. Con Milei está lucrando beneficios con sucesivos DNU que eliminan los regímenes de energías renovables y anulan los límites de contratos de provisión. Además capitaliza negocios en el campo de hidrocarburos, gasoductos y otros sectores donde tiene inversiones. Este consorcio patronal fue activo militante del golpe. Por caso, los trabajadores de Siderca, Propulsora y el resto de las fábricas del grupo se contaron entre los más perseguidos por la dictadura: se contabilizan más de 70 desaparecidos. Hay un episodio inclusive, conocido como “la noche de los tubos” (setiembre del 76) que fue una razzia enorme de activistas obreros de las plantas de Techint. Se sabe que la empresa dispuso terrenos lindantes a una de sus fábricas como centro clandestino. Y nada fue gratis: el grupo pasó de tener 30 empresas en 1976 a tener 46 en 1983. Cavallo le estatizó una deuda de 352 millones de dólares. La última estimación de la revista Forbes en 2025 estima la fortuna de Techint en cerca de US$ 5000 millones de dólares.
El Grupo Fiat
Ratazzi sobresale como un mileísta de la primera hora. De hecho, fue impulsor de las primeras reuniones del actual presidente con las corporaciones más importantes. Desde entonces es un propagandista fanático de la gestión libertaria. Este burgués italiano, desembarcó en la FIAT de Córdoba en 1969 para representar a la familia Agnelli, la dueña de un emporio que en Italia despegó apoyando a Mussolini. Precisamente el año en que Ratazzi llegó a la Argentina se produjo el Cordobazo con epicentro en las fábricas del grupo y un par de años después el Viborazo, otro punto de quiebre para el grupo. La relación orgánica con el ejército fue tal desde entonces que incluso en 1975 contrataron como director de la empresa al brigadier Otheguy, un facho sanguinario de la vieja escuela. La empresa entregó por lo menos 30 obreros de la Fiat que pasaron por el centro clandestino de La Perla en Córdoba. Obviamente, la dictadura estatizó deuda privada del grupo por alrededor de 177 millones de dólares.
Grupo Bulgheroni
Para identificarlos digamos como las naves insignia del grupo son Pan American Energy y las estaciones Axion. En lo que va del gobierno de Milei las naftas subieron casi el 500 %. Fueron de las familias con vasos comunicantes más fluidos con la dictadura. De hecho, Bridas, la compañía de la familia, fue una de las principales beneficiarias de la llamada “privatización periférica”, donde muchas áreas de extracción se concedían a privados (Astra, Pérez Companc, Socma). Los lazos eran tan fuertes que varios generales terminaron trabajando en Bridas (Villareal, Schilling y Suárez Mason). Bajo el gobierno genocida los Bulgheroni multiplicaron sus negocios: pasaron de tener 4 empresas en 1976 a tener 43 en 1983. Y por supuesto, también ganaron con la estatización de la deuda privada: Bridas se libró de 238 millones y Papel de Tucumán dejó otros 176 millones de dólares como pasivo al Estado. Hoy se calcula su fortuna en US$ 3300 millones (Forbes).
Los Pagani
El emblema del grupo es la empresa alimenticia Arcor. De arranque fue favorecida por 4 medidas directas del plan Milei:
- Derogación de la Ley de Abastecimiento (que facultaba al Estado para intervenir ante precios abusivos, monopolistas o cartelizados)
- Derogación de la Ley de Góndolas (estipulada proporciones máximas por empresa para ofrecer productos en góndolas, favorecía a las PyMES y la diversidad de oferta de precios al consumidor)
- Liiberación total de precios
- Devaluación (ya que exporta una parte importante de su producción).
La empresa se fundó en 1951, pero logró una expansión cualitativa bajo la dictadura: pasó de tener 5 empresas a tener 20 en 1983, triplicando su facturación. Un dato más: el grupo Pagani gestó y financió en 1977 la Fundación Mediterránea, junto a otras empresas. Usina ideológica neoliberal desde entonces. Su primer director fue Domingo Cavallo, luego funcionario del gobierno genocida. Y efectivamente como presidente del Banco Central estatizó 41 millones de dólares de deuda privada de Arcor. Hoy se calcula su fortuna en el orden de US$ 1750 millones.
Grupo Pérez Companc
Uno de los principios grupos empresarios ganadores del modelo libertariano. Negocios energéticos (Pecom), alimenticios (Molinos), rurales (Molinos Agro) y en otras ramas abultaron rendimientos desde diciembre de 2023. han crecido al calor de “caputazo” y el DNU. Son un grupo corporativo que con dictaduras anteriores a la última ya empezaron a crecer: los contratos petroleros y la privatización periférica de YPF de Onganía continuada después con Videla y Martínez de Hoz significó un salta en expansión capitalista. Lucraron también con el esquema de la tablita y la bicicleta financiera: el Banco Río de la Plata (hoy Banco Santander Río) y decenas de sociedades offshore amplificaron la fortuna exponencial de esta familia. La estatización de deuda privada del grupo estuvo cerca de los 1000 millones de dólares: Banco Río (520 millones), Naviera Pérez Companc (221 millones) y SADE (125 millones). Cuando se produjo el golpe contaban con 10 empresas y al final 6 años después, totalizaban 53. Con el menemismo jugó fuerte en las privatizaciones y expandió todavía más los negocios. Actualmente cuenta una fortuna cercana a los 4000 mil millones de dólares.
Grupo Roggio
Aldo, jefe del grupo, se cuenta entre los más activos militantes del plan Milei. Los Roggio tienen casi 100 años de vida empresaria en el país, pero fue con la dictadura que se consolidaron como corporación. Desde la Cámara Argentina de la Construcción de la que fueron fundadores, sponsorearon verdaderamente a la Junta Militar. La recompensa fue enorme:
- Roggio tuvo la licitación para construir ATC
- También se quedó con la construcción del estadio mundialista Chateau Carreras en Córdoba
- Hicieron negocios con las obras de la Central Térmica y el aeropuerto de Tucumán
- También los Tribunales, el aeropuerto y la Central de Policía de Córdoba
- Y se quedaron con el servicio de recolección de la basura que les concedió el intendente de facto de la ciudad de Buenos Aires, Osvaldo Cacciatore.
Promovieron también la Fundación Mediterránea y hoy cuentan con una fortuna del orden de los US$ 3000 millones.
Grupo Braun
El cabeza de este grupo se cuenta entre los principales aportantes de las sucesivas campañas electorales de la LLA desde 2023. El grupo comparte Eurnekián la dirección de la Cámara Argentina de Comercio. El prontuario de esta familia, los Braun-Menéndez, es bien ilustrativo de cómo hicieron sus fortunas los grandes capitalistas del país: desde el genocidio y robo de tierras conocido como “Campaña del Desierto” a los fusilamientos de la Patagonia Rebelde con más de 1800 obreros rurales asesinados, pasando por la dictadura de Videla y cía., el menemismo y ahora Milei. Durante la última dictadura, los Braun fueron además apasionados promotores: en 1975 el veterano Armando Braun conducía la Cámara Argentina de Comercio, la Asociación de Bancos (ADEBA) y fundó la APEGE (Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias), todas corporaciones que realizaron el lockout de febrero de 1976 y luego apoyaron el golpe. La familia contaba entonces con la cadena de supermercados La Anónima, los Astilleros Astarsa, los bancos General de Negocios y Argentino de Comercio y parte de Austral Líneas Aéreas. La “estatización” de Austral fue uno de los negociados más corruptos de la dictadura que blanqueó un pasivo enorme y la represión de los obreros de Astarsa (Tigre) dejó 16 desaparecidos. Como no podía ser menos, los Braun se beneficiaron con la estatización de parte de su deuda privada en 1982: más de 100 millones de dólares.
Habría muchos más personajes de la alta burguesía para enumerar: Funes de Rioja, los Constantini, Grimoldi, los Blaquier, Duhau, Cristofani, Miguens y más, muchos más. Pero más que una lista de biografías burguesas, nos interesaba mostrar cómo los impulsores del genocidio planificado de hace 50 años hoy vuelven a la carga bajo la ultraderecha gobernante con el propósito de lograr un nuevo salto en sus enormes fortunas corporativas a costo de más explotación legalizada, impunidad fiscal y represión de la protesta social.
Esta parte de la memoria histórica también es clave para luchar por una justicia y verdad que incluya a la clase social beneficiaria de la dictadura.

