Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias. Gran participación y enormes desafíos 

Una participación masiva, nuevos desafíos y la elección de CABA, llevando el Encuentro 2027 al corazón del centro político. Un triunfo de quienes veníamos exigiendo despertar la marea verde contra Milei, los gobernadores, los cómplices y su plan, siendo cientos de miles en la Plaza de Mayo. Ahora con este desafío en nuestras manos es necesario construir un Encuentro que colabore y profundice la lucha contra el gobierno pero también contra todos los enemigos del movimiento feminista y disidente.

Un Encuentro masivo

El 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias en Córdoba dejó un saldo político importante: fue el Encuentro más grande desde la pandemia, con una participación masiva y activa que volvió a demostrar que, pese al ajuste, los discursos de odio y los ataques del gobierno de Javier Milei, el movimiento feminista y disidente sigue de pie.

La enorme concurrencia, el debate en los talleres y la necesidad de encontrarnos para compartir experiencias y organizar respuestas expresan una realidad que contrasta con quienes pretenden instalar que nuestras luchas quedaron atrás.

El acto de apertura mostró una orientación sobre el mensaje político que este Encuentro le daba no solo a Milei, sino a gobernadores,  legisladores, la Corte y todos los cómplices. Crítico a las Centrales, exigiendo el paro general de la CGT, criticando su pasividad. Se solidarizó con todas las luchas y mostró la combatividad de quienes no están dispuestas a dar ni un paso atrás.

La movilización del domingo, enorme, masiva, colorida y con denuncias en el tenor del documento se encontró con el corte de luz que Llaryora planificó en las primeras cuadras del centro mientras llegaba la cabecera. Pero eso no detuvo una movilización que pasó por los lugares claves del poder político, judicial y religioso de Córdoba.

Miles de mujeres y disidencias fuimos parte de un Encuentro histórico durante tres días en las calles de Córdoba. Un Encuentro mucho más político y de búsqueda de estrategias efectivas contra la ultraderecha, el ajuste y la precarización de nuestras vidas.

Foto: Daniella Fernández

Los talleres,  el corazón del Encuentro

La vitalidad del Encuentro también se vio en la cantidad de talleres que debieron desdoblarse para poder albergar a todas las participantes. Lejos de ser una formalidad, esa participación expresa la necesidad de debatir colectivamente cómo enfrentar la pérdida de derechos, la precarización laboral, la violencia de género, el desmantelamiento de las políticas públicas y el avance de las derechas.

Entre los aspectos más significativos de esta edición se destacó la masividad de los talleres sobre territorios y soberanía, junto con los debates sindicales. No es casual: las discusiones que atraviesan al Encuentro están profundamente ligadas a la situación nacional. El saqueo de los bienes comunes, el extractivismo, los conflictos ambientales, la defensa de los territorios y la soberanía se combinan con la pérdida de puestos de trabajo, los salarios insuficientes, la precarización y el ataque a los derechos laborales.

Para las mujeres y disidencias trabajadoras, la crisis no es una abstracción. Se expresa en la sobrecarga de las tareas de cuidado, en la dificultad para llegar a fin de mes, en el deterioro de la salud y la educación públicas y en la violencia económica que limita nuestra autonomía. Por eso, la articulación entre feminismo, organización sindical y luchas territoriales es indispensable para enfrentar el ajuste.

El Encuentro volvió a mostrar que existe una enorme energía social dispuesta a discutir y organizarse. El desafío es que esa fuerza no quede encerrada en los talleres ni se diluya una vez terminado el fin de semana. Necesitamos construir continuidad, impulsar acciones concretas y fortalecer una salida independiente del gobierno, de los gobernadores que aplican el ajuste en sus provincias y de las conducciones políticas y sindicales que ponen límites a la movilización.

Foto: Daniella Fernández

CABA 2027: un triunfo político que abre nuevos desafíos

La discusión por la próxima sede atravesó el Encuentro y dejó expuestas diferencias políticas y metodológicas profundas. La elección de Córdoba ya había generado una crisis y fuertes debates sobre cómo se define la sede, qué participación real tienen las distintas corrientes y organizaciones y cómo se toman las decisiones en un espacio que se reivindica plurinacional, democrático y horizontal.

Desde Juntas y a la Izquierda defendimos una propuesta clara: que el próximo Encuentro se realice en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No se trata de una disputa de localías ni de una cuestión administrativa. CABA es un escenario central de la lucha política nacional, donde se concentran instituciones del poder, organismos del Estado y sectores patronales, y donde también se desarrollaron grandes movilizaciones en defensa de los derechos de las mujeres y las disidencias.

Allí tuvieron lugar jornadas históricas como los Ni Una Menos, las movilizaciones por el aborto legal, seguro y gratuito, las marchas del Orgullo y las grandes acciones contra las políticas de ajuste y represión. En la Ciudad también se expresan las luchas del movimiento estudiantil, las trabajadoras de la salud y la educación, las organizaciones sociales y quienes enfrentan la violencia institucional. Llevar el Encuentro a CABA permitiría potenciar esa tradición de lucha, amplificar nuestros reclamos y dar una respuesta política y colectiva a la ofensiva de Milei y sus cómplices.

Por otro lado, pensando el Encuentro número 40°, cuya fundación se hizo en Buenos Aires en 1986, era oportuno volver al centro del poder después de tantos años. Este debate lo llevamos consecuentemente desde Juntas y a la Izquierda desde hace años. Encontrándonos con negativas, maniobras y desinterés por parte de otras organizaciones.  Pero lo creíamos esencial por eso lo hicimos nuestra campaña.

La campaña que impulsamos no fue solamente una consigna. Llevamos la propuesta a reuniones,  talleres, a  los debates, construimos adhesiones y promovimos argumentos para que sea CABA. Esa insistencia y una realidad que requiere que  enfrentemos, permitió el acuerdo de muchos sectores en este sentido y encaminó  la presentación de CABA como próxima sede en este cierre en Córdoba.

El planteo de CABA expresa una orientación: necesitamos Encuentros que sirvan para organizar la resistencia, fortalecer las luchas y construir una alternativa política frente a quienes atacan nuestros derechos. Por eso, consideramos que el debate por la sede también debe abrir una discusión de fondo sobre el funcionamiento del Encuentro y sus mecanismos de decisión.

Foto: Daniella Fernández
Foto: Daniella Fernández

Dejamos aquí la argumentación leída por las compañeras Cele Fierro, Andrea D’atri , Vanidad Biasi, y Mónica Schlotthauer en el acto de cierre:

1. Hace muchos años que acompañamos el reclamo de miles de compañeres de todos los territorios que piden un nuevo Encuentro en CABA. En 2027 cuando sea el 40 Encuentro, queremos que la potencia de nuestros movimientos se exprese en el centro politico del pais. En 1986, hace 40 años, CABA fue sede del primer Encuentro Nacional de Mujeres. También fue escenario de la masiva movilización de Ni Una Menos en 2015 y de las históricas luchas por el aborto legal, seguro y gratuito, conquistado en 2020 tras años de organización y pañuelazos frente al Congreso. Ninguno de estos derechos fue un regalo: fueron conquistas de la movilización colectiva. También escenario de duras luchas de trabajadoras y de la rebelión del 2001.

2. Tenemos que derrotar al gobierno de Milei y sus cómplices, los gobernadores, diputados y senadores que le dan los votos para sus nefastas leyes, es con la lucha y la movilización, superando la fragmentación y pasividad que imponen las conducciones sindicales. Y es ahora! Queremos que la C.O. del proximo Encuentro se sume DESDE AHORA MISMO a las miles de mujeres y colectivos de la diversidad que desde este mismo 15 de octubre estaremos en las calles exigiendo un paro general a las centrales sindicales en la perspectiva de una huelga general, con nosotras y nosotres al frente, para derrotar a la Corte y todo el DNU 70/23.

3. ⁠Hoy, Buenos Aires concentra importantes luchas: las jubiladas que resisten cada miércoles, las movilizaciones por la discapacidad, la universidad pública y la salud, con el Hospital Garrahan a la cabeza, la de las piqueteras en los barrios más castigados que enfrentan el hambre  y los operativos fascistas de Jorge Macri como “Tormenta Negra”. Caba también es escenario de persecuciones, procesamientos y detenciones contra quienes luchan. Repudiamos la represión y la criminalización de las y los trabajadores del Garrahan, Ademys, GPS, FATE, el Hospital Italiano y tantos otros sectores que defienden sus derechos.

4. Hoy confluimos distintas organizaciones en la propuesta de CABA como proxima sede. Pero sabemos perfectamente que podríamos haber refrendado esta propuesta con la decisión democratica de decenas de miles de compañeras que colmaron los talleres y hoy no pueden estar acá. Por eso, queremos que en el 40 encuentro no seamos un pequeño sector de organizaciones sino TODAS y TODES las que podamos elegir democraticamente cual es la sede del año siguiente y todas las resoluciones. Si el Encuentro es de TODAS. DECIDAMOS TODAS

Transformar los Encuentros para fortalecer nuestras luchas

Hace años que señalamos los límites de un método que, en momentos decisivos, termina reemplazando la deliberación democrática por disputas entre sectores y por el llamado “aplausómetro”. El aplauso puede expresar entusiasmo, pero no garantiza que todas las voces sean escuchadas ni que las decisiones reflejen el debate colectivo.

Defender el Encuentro implica defender su carácter plural y democrático. Para eso necesitamos discutir mecanismos transparentes de decisión, garantizar la participaciónreal en la toma de decisiones, fortalecer las conclusiones de los talleres y construir resoluciones que permitan dar continuidad a las luchas. No queremos menos Encuentro: queremos que sea más participativo, más democrático y más útil para organizar a miles de mujeres y disidencias.

La masividad de Córdoba confirma que hay una base social para avanzar en ese camino. Pero también nos plantea una responsabilidad: convertir la experiencia compartida en organización concreta, en coordinación de las luchas y en una agenda de movilización frente al ajuste y los discursos de odio.

Por eso también dimos debate en este sentido, en transformar los espacios dentro de los Encuentros, democratizarlos, y democratizar su funcionamiento.  Por eso nuestra propuesta es que sea en los talleres, que son el corazón de los Encuentros, donde se discuta  y decida la próxima sede como así también se organicen las acciones y el plan de lucha necesario contra nuestros enemigos. Estos debates no son caprichosos, son claves y hacen al problema de fondo, como enfrentamos mejor a Milei y sus cómplices,  y como lo derrotamos.  Ese debate también está unido a la estrategia de herramienta política y la necesidad que el movimiento feminista y disidente sea protagonista y no vaya atrás de cantos de sirena progresistas , sino que abone a una estrategia para que gobiernen las y los trabajadores.

Por eso la sede, o el funcionamiento, no son debates abstractos,  porque democratizar los espacios del Encuentro garantiza que estos debates circulen y se puedan acordar los mejores caminos para lograr avanzar mas en debates estratégicos.  Sin la hegemonía de un aparato burocratizado.

Foto: Daniella Fernández

El desafío para las compañeras y compañeres de CABA

Conquistar que el Encuentro 2027 se realice en CABA es un primer paso, no un punto de llegada. Para las compañeras y compañeres de la Ciudad se abre el desafío de construir desde ahora una campaña amplia, que convoque a organizaciones feministas y disidentes, sindicatos, centros de estudiantes, organizaciones territoriales, asambleas y colectivos independientes.

Tenemos que preparar un Encuentro que no sea solamente multitudinario, sino también una herramienta para fortalecer la organización desde abajo. Eso implica impulsar reuniones y debates preparatorios, promover la participación de quienes hoy están más golpeadas por la crisis, recuperar las experiencias de lucha y construir una agenda común que permita enfrentar al gobierno nacional y a todos los responsables del ajuste.

Desde Juntas y a la Izquierda vamos a seguir apostando a un feminismo combativo, anticapitalista e independiente de los gobiernos y de las conducciones que subordinan nuestros reclamos a sus propios intereses. Un feminismo que no se conforme con resistir, sino que se proponga transformar de raíz las condiciones que reproducen la desigualdad, la explotación y la violencia.

Córdoba mostró que la bronca existe, que las ganas de encontrarnos siguen intactas y que hay miles dispuestas a luchar. Ahora tenemos que transformar esa fuerza en organización y darle continuidad en las calles, los lugares de trabajo, las escuelas, las universidades y los barrios.

Que es una oportunidad para debatir, organizarnos y construir una respuesta colectiva frente a Milei, los gobernadores y todos sus cómplices. Porque nuestros derechos no se negocian y porque el feminismo que necesitamos se construye luchando.

La oportunidad de la izquierda

La Marcha de la Bronca también abrió debates dentro de la izquierda y, en particular, en el Frente de Izquierda y de Trabajadores-Unidad (FITU), sobre cómo intervenir frente al ajuste de Milei, los gobernadores y sus cómplices, y cómo poner en pie una respuesta a la altura de los ataques. Muchos de esos debates se trasladaron al Encuentro. Desde Juntas y a la Izquierda y el MST sostenemos que no alcanza con denunciar ni con convocar acciones aisladas: necesitamos impulsar la más amplia movilización, construir unidad desde abajo y dar continuidad a la bronca en un plan de lucha que enfrente consecuentemente al gobierno. En ese debate, las diferencias con otras fuerzas del FITU, como el PO e Izquierda Socialista, expresan distintas valoraciones sobre la orientación, las consignas y las iniciativas necesarias para desarrollar la movilización. Para nosotras y nosotres, la Marcha de la Bronca fue una oportunidad para conectar los reclamos de distintos sectores y alentar una respuesta colectiva, sin subordinarla a las conducciones sindicales burocráticas ni a las variantes políticas patronales.

El desafío es que esa experiencia no quede como un hecho aislado, sino que se convierta en organización, coordinación de las luchas y una perspectiva política independiente. En ese camino, el movimiento feminista y disidente tiene un papel fundamental: no puede quedar detrás de los proyectos del peronismo ni de los falsos progresismos que ya demostraron sus límites, pero tampoco con fórmulas y formatos habituales, sino ser convocante de una coordinación mayor y superadora para la calle y para desarrollar a fondo la posibilidad de ser protagonista de una alternativa de izquierda, anticapitalista y socialista, que luche por un gobierno de las y los trabajadores. Y es en este sentido que debemos dos tareas, las primera seguir desarrollando la experiencia de la Marcha de la bronca en organización convirtiendo este 25N en una nueva movilización masiva del movimiento feminista y disidente y ser parte activa de los debates dentro de la comisión organizadora del Encuentro 2027 para lograr que sean posibles la construcción de espacios de debate y de organización democráticos.  Pero a la vez es necesario dar todos los debates necesarios para construir el  movimiento político de izquierda que permita incorporar a decenas de miles de activistas, luchadores sociales, por los derechos humanos, ambientales, culturales y podamos gobernar los nunca gobernamos.  ¡Esa tarea también es del feminismo anticapitalista que quiere dar vuelta todo!

Así lo reflejamos en nuestro acto del día sábado donde contamos con las intervenciones de Norma Lezana, Luciana Echeverría y Cele Fierro entre otras, resaltando la gran oportunidad que tenemos por delante, animándonos a  soñar con un mundo posible y distinto para los de abajo. Los estudiantes se levantan en Francia, los trabajadores en España y se extiende a otros lugares como Bélgica. Los oprimidos luchan y resisten. En nuestro país además hay una simpatía enorme por Myriam Bregman y la izquierda. Ante este escenario los desafíos son inmensos pero entusiasmantes. Luchar y organizarnos  es vital para lograr derrotar la ultraderecha y sus variantes y  poder gobernar junto a los trabajadores.

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