Brasil: Rebelión contra la extrema derecha. ¡La movilización se levanta por el Bolsonaro Nunca Más!

Este artículo fue extraído del sitio web de la Liga Internacional Socialista

Apenas unas horas después de conocerse el resultado de la primera vuelta, la movilización popular comenzó a emerger con una fuerza gigantesca. La juventud ha estado a la vanguardia de este proceso. En Niterói, una convocatoria del movimiento estudiantil a una asamblea desbordó todas las expectativas y se transformó en una movilización masiva en las calles. Ese mismo día, en Santos, Recife y otras ciudades, se produjeron movilizaciones similares. Lo que inicialmente parecía ser una reunión o plenaria más terminó convirtiéndose en manifestaciones masivas, que revelaron una enorme disposición a la lucha.

En Río de Janeiro hubo dos días consecutivos de grandes movilizaciones. En Curitiba, la protesta alcanzó una dimensión histórica y se ubicó entre las mayores manifestaciones de los últimos años. En São Paulo hubo actos en la USP y en el centro de la ciudad, mientras crece la convocatoria a una gran movilización en la Avenida Paulista para este domingo 11 de octubre.

Belém, Porto Alegre, Natal, Salvador… En distintos estados y ciudades, la movilización surge espontáneamente, con una energía impresionante. La juventud y la clase trabajadora demuestran que no están dispuestas a aceptar pasivamente la amenaza de perder derechos y conquistas frente a la extrema derecha y su proyecto reaccionario. Existe un rechazo al regreso del bolsonarismo al poder y una voluntad de intervenir directamente en el rumbo del país.

Revolución Socialista en las movilizaciones

La militancia de Revolução Socialista participa activamente de este proceso, contribuyendo a organizar las movilizaciones y llevando nuestra política a las calles. Es urgente derrotar a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta. Por eso, llamamos a votar por Lula 13 como parte de esta batalla contra la extrema derecha. Pero esta victoria no está garantizada, y la responsabilidad de derrotar al bolsonarismo no puede reducirse a la disputa electoral.

El gobierno de Lula necesita radicalizarse, no solo en el discurso, sino también mediante medidas concretas que respondan a las demandas de las mayorías trabajadoras y populares. Esto exige romper con la alianza de clases que subordina los intereses de quienes viven de su trabajo a los de los capitalistas. Si llegamos a esta situación, es principalmente porque el gobierno frustró las expectativas de las masas, que esperaban mejoras concretas en sus condiciones de vida. Esa frustración alimenta el descrédito político y abre espacio para el crecimiento de la extrema derecha.

Las urnas, las calles y el futuro que necesitamos construir

Esta rebelión popular tiene, por lo tanto, una importancia que va más allá de la disputa electoral. Estamos ante una verdadera rebelión que surge desde las bases y puede ser decisiva para dar vuelta el resultado en la segunda vuelta. Pero su potencial no debe agotarse en las urnas: esta energía tiene que impulsar una nueva etapa de organización y lucha, capaz de poner en pie una alternativa política de izquierda, anticapitalista y revolucionaria, que no caiga en los cantos de sirena de la conciliación de clases y el reformismo.

No podemos permitir que toda esta fuerza se reduzca a un llamado a votar y después volver a casa, dejando todo como está. Necesitamos poner en primer plano un programa que responda a las necesidades de la clase trabajadora y de los sectores populares, opuesto a los intereses de los capitalistas.

La extrema derecha debe ser derrotada en las urnas y en las calles. Para lograrlo, es necesario fortalecer la movilización, ampliar la unidad en la acción y transformar la indignación en fuerza organizada. El Bolsonaro Nunca Más no puede ser solo una consigna electoral: debe expresar tanto la voluntad de impedir que el bolsonarismo vuelva al poder como la lucha por superar las condiciones políticas y sociales que permitieron su crecimiento.

Que esta rebelión avance y se transforme en una fuerza capaz de derrotar a la extrema derecha y abrir el camino a una alternativa socialista e independiente. Es hora de poner los intereses de la clase trabajadora y de los sectores empobrecidos por encima de los intereses de los capitalistas y enviar al bolsonarismo al basurero de la historia, de donde nunca debió haber salido.

Por Verónica O’Kelly

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