7N. La Marcha del Orgullo se impuso y le ganó a Jorge Macri

La Marcha del Orgullo se impuso y le ganó a Jorge Macri garantizando el 7N

Por Micaela Escobar – Libre Diversidad.

La Marcha del Orgullo se hace el 7 de noviembre. La presión de la comunidad LGBT+ hizo retroceder al Gobierno de la Ciudad y dejó una certeza: las calles, nuestras fechas y nuestra organización no se negocian.

El triunfo de sostener la fecha de nuestra movilización reafirma algo que conocemos de sobra: cuando el movimiento LGBT+ se organiza y sale a defender sus derechos, tiene una fuerza enorme para enfrentar a quienes intentan corrernos de las calles. El próximo 7 de noviembre vamos a llenar las calles de Buenos Aires con los colores de la diversidad.

El lore de la fecha

La disputa comenzó cuando el Gobierno de la Ciudad, encabezado por Jorge Macri, intentó suspender la fecha de la 35° Marcha del Orgullo. La propuesta oficial era trasladarla al 21 de noviembre, argumentando dificultades operativas y de seguridad vinculadas con la visita del papa León XIV. El tema en cuestión es: la Marcha ya tiene fecha. La misma había sido anunciada el 17 de diciembre de 2025 y desde entonces comenzó una organización federal que involucra a organizaciones LGBT+, delegaciones de todo el país, artistas, sindicatos, espacios políticos y miles de personas que planificaron su viaje con meses de anticipación. Pasajes, alojamientos, compromisos y actividades fueron organizados alrededor del 7 de noviembre. Mover una marcha de esta magnitud no es cambiar una fecha en un calendario. Es desconocer los meses de organización colectiva y el esfuerzo de decenas de miles para poder llegar.

El argumento utilizado por Ciudad fue la llegada del papa León XIV. Sin embargo, la agenda oficial deja un dato difícil de ignorar: el Papa llegará a la Argentina el domingo 8 de noviembre, mientras que la Marcha está convocada para el sábado 7. Su agenda de actividades en el país se extenderá desde el lunes 9  hasta el miércoles 11. Intentaron instalar que el pedido de modificar la fecha respondía a la organización del operativo por la visita papal. Jorge Macri llegó a afirmar públicamente que existía un acuerdo con la mayoría de las organizaciones para postergar la movilización. Pero las organizaciones de la Comisión Organizadora desmentimos que existiera tal acuerdo y ratificamos la convocatoria para el 7 de noviembre.

Orgullo de la autonomía e independencia política

La organización de la marcha no se trata solamente de una tradición. La propia legislación porteña reconoce la autonomía de las organizaciones para definir cuándo se realiza. La Ley 6.482 establece que la Marcha del Orgullo es definida por las organizaciones no gubernamentales reconocidas por su defensa de los derechos de las personas LGBTIQ+ con actividad en la Ciudad de Buenos Aires. Por eso, la fecha no es una concesión de Jorge Macri ni de ningún otro gobierno.

La Marcha del Orgullo existe porque durante décadas miles de personas LGBT+ construyeron organización, pelearon contra la discriminación, enfrentaron a la policía, a las instituciones religiosas, a los gobiernos y a una sociedad que durante mucho tiempo quiso condenarnos al silencio. La fecha la decide el movimiento.

Porque además hay una dimensión política que no podemos dejar de señalar. El ataque hacia la fecha ocurre en un contexto en el que las personas LGBT+ enfrentamos un crecimiento de los discursos de odio, ataques y violencias. Los lesbicidios, travesticidios y transfemicidios, junto con la ofensiva discursiva contra nuestras identidades y derechos, forman parte de una realidad que no podemos naturalizar. Entonces, pretender correr la Marcha de las calles no es un asunto menor. El Gobierno de Javier Milei ha sostenido discursos y políticas que golpean particularmente a las diversidades, mientras distintas expresiones de odio encuentran mayor legitimidad en el debate público. La consigna de este año lo dice: Cuando el odio avanza, el Orgullo en las calles es resistencia. En ese sentido, salimos a defender nuestra marcha, que está lejos de ser solo glitter, sino que toma posición política frente a los monstruos lgbtodiantes.

¿Por qué ganamos?

Algunas organizaciones manifestaron no descartar el cambio de la fecha para cuidar la movilización y todo el despliegue que se ha vuelto parte del folclore de nuestras marchas. Sin embargo, estábamos quienes estuvimos dispuestes a priorizar la definición de defender la independencia política sobre cualquier tipo de relación institucional. Porque en definitiva, nuestra marcha no es un “evento”, es una protesta, a nuestra manera, con glitter y colores, pero una manifestación de protesta.

No ganamos porque Jorge Macri haya tenido un gesto de buena voluntad. Ganamos porque fue imposible mover la Marcha frente a la respuesta rápida y contundente de nuestro movimiento. Apenas apareció la amenaza de suspender el 7N, la comunidad LGBT+ salió a defender su fecha, su organización y su derecho a ocupar las calles. En pocas horas quedó demostrado que no estamos despolitizades ni desorganizades, como tantas veces intentan hacernos creer: la comunidad LGBT+ defiende lo suyo. Y lo hace sobre la base de una enorme acumulación política construida durante décadas de luchas por los derechos humanos, la diversidad y contra la discriminación; una tradición de lucha que tiene entre sus referentes a Carlos Jáuregui, Claudia Pía Baudracco y a tantas compañeras, compañeros y compañeres que hicieron de la organización y la movilización una herramienta para transformar la realidad.

Esa historia no es una pieza de museo: es una tradición de lucha que sigue viva y se transmite de generación en generación. Por eso, esta pelea también nos deja una enseñanza hacia adelante: como nos enseñó nuestro queridísimo Vasco, tenemos que confiar plenamente en la fuerza de nuestro movimiento, en nuestra capacidad de responder rápidamente cuando atacan nuestros derechos y enfrentar a quienes intentan hacernos retroceder. No esperar que nadie venga a salvarnos ni aceptar que otros decidan por nosotres. La experiencia demuestra que cuando nos organizamos, salimos a las calles y defendemos colectivamente nuestras conquistas, podemos hacer retroceder incluso a quienes tienen el poder institucional.

Y ahora tenemos una tarea: hacer del 7N una movilización enorme. Porque si quisieron mover nuestra Marcha y no pudieron, fue porque encontraron un movimiento dispuesto a defenderla. Toda esa fuerza se tiene que manifestar para defender los derechos alcanzados y conquistar los que aún nos faltan.

Lo repetimos de nuevo porque el orgullo es enorme: 7 de noviembre marchamos.

Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia.

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