Hace 30 años, el Cutralcazo marcó un antes y un después en la historia de las luchas populares en Argentina. La pueblada que estalló en Cutral Co y Plaza Huincul, al calor de las privatizaciones, la desocupación y el ajuste de los años 90, puso en pie a toda una comunidad que encontró en las asambleas populares y los cortes de ruta una forma de organización y de resistencia. Aquella experiencia inauguró un nuevo ciclo de rebeliones populares en la Argentina y se convirtió en una referencia ineludible para comprender los grandes procesos de lucha que atravesaron el país en los años siguientes.
A 30 años de aquellos acontecimientos, Periodismo de Izquierda conversó con protagonistas de esa experiencia para reconstruir su legado desde distintas miradas. En esta primera entrevista, Juan Morales recuerda aquellos días desde su propia vivencia. En 1996 acababa de recibirse de docente, militaba en ATEN y fue protagonista de la pueblada. En esta conversación repasa la organización desde abajo, el papel de las asambleas y los cortes de ruta, y reflexiona sobre las enseñanzas que el Cutralcazo deja para quienes hoy enfrentan nuevas políticas de ajuste.

A 30 años del Cutralcazo, ¿qué imágenes o momentos vuelven primero a tu memoria cuando recordás aquellos días?
Juan: Vuelve a mi recuerdo la miseria planificada del menemismo. La pobreza extrema que estaba sometida la población y la poca esperanza de salir adelante. Cuando la pueblada ocurrió, creo que fue porque había mucha bronca y solo falto que alguien encendiera una pequeña fogata para que toda explotara. ¿Quién encendió esa fogata? ¿Fue la no creación de la planta Fertineu? ¿La interna del gobierno provincial? ¿Que la empresa Camuzzi cortara el gas en muchos hogares en pleno junio? Creo que fue un poco de todo.
¿Qué papel jugaron las asambleas populares, los cortes de ruta y las formas de democracia directa en el desarrollo de la rebelión?
Juan: Cuando el pueblo se levanta, a principio había algunos referentes políticos, pero en forma casi espontanea aparecieron otros referentes, simples amas de casa o laburantes precarizados que tomaron la posta y la gente comenzó autorganizarse. Las asambleas decidían los pasos a seguir. La gente se dio cuenta del enorme poder que tenía. Si la política los había defraudado aparecía la democracia directa como alternativa de esperanza. Algunos políticos intentaron manipular las asambleas, pero inmediatamente eran acallados por la multitud.
Aquella lucha surgió en una región golpeada por las privatizaciones y la desocupación. ¿Qué enseñanzas dejó sobre la capacidad de organización de los trabajadores y el pueblo frente a una crisis social?
Juan: Que los trabajadores tienen un enorme poder si se organiza. Que ellos podían torcer el destino de pobreza y marginación que estaban siendo sometido. Pero no estábamos los suficientemente concientizados de ese poder y nos faltó formación política y de clase. Creo que fue un torbellino social que sacudió a la política de entrega del menemismo, pero también, a poco tiempo, el sistema, luego de recibir ese impacto, emprendió un contraataque contra esa forma de organización, e inicio una campaña contra el pueblo trabajador para que no se organizara y nuestro ejemplo fuera demonizado e incluso olvidado.
Muchos jóvenes conocen el Cutralcazo como un hecho histórico. ¿Qué aspectos de esa experiencia creés que siguen vigentes para quienes hoy salen a luchar?
Juan: Es que el Cutralcazo fue una experiencia única de autoorganización del pueblo. Lo más peligroso para el sistema, fue que la gente puede tomar decisiones sin tenerlos en cuenta. Que hay un camino alternativo cuando nuestros gobernantes no responden a las demandas del pueblo. Que siempre está latente encender esa fogata de rebelión. Solo hay que esperar que alguien lo encienda.

Si el Cutralcazo fue una demostración de que un pueblo puede irrumpir y cambiar la situación política, ¿qué enseñanzas deja para construir una alternativa de los trabajadores y la izquierda en la actualidad?
Juan: La enseñanza es que el pueblo tiene en su poder su destino si él se lo propone. La autoorganización del pueblo trabajador fue maravillosa. Sin saberlo tal vez, tomaron una decisión que la izquierda siempre propone. Que el pueblo trabajador se organice y se establezca como una opción de poder contra otros poderes tantos económicos como sociales.
En la actualidad, la rebelión de Cutral Co debe verse como el ejemplo a seguir por la izquierda. E insistir y recordar siempre, que Cutral Co mostro el camino a seguir para la clase obrera cuando es sometida a la humillación y a la pobreza. Ese camino está trazado también por la izquierda.
Entrevistó: Jere Zalazar

