Lo que hoy el gobierno se está viendo forzado a proponer es el resultado de la movilización masiva y el apoyo social que logramos en las calles, en las aulas y en cada lugar donde llevamos nuestra lucha. Sin la movilización, sin la lucha inclaudicable que venimos sosteniendo, sin las medidas de paros contundentes de una semana que logramos imponer a las conducciones, no hubiera ofrecido nada y ahora se ve forzado a proponer esto que está muy por encima de lo que hubiera querido en un primer momento, como lo venía demostrando, pero tampoco es la aplicación plena de la ley. No surge de su voluntad, sino de la movilización sostenida de la comunidad universitaria. Por lo tanto, no es ni un regalo, ni una concesión, ni una maniobra, sino que es el intento por cerrar el conflicto, ofreciendo lo que no quería, pero como resultado de nuestra acción. Así, en nuestra opinión, lo primero es decidir desde las bases, con asambleas en todas las universidades para debatir con toda la información y votar qué queremos desde la docencia, sin encuestas apuradas que lo único que generan es desazón y desconfianza en las bases que vienen poniendo el cuerpo y sosteniendo el plan de lucha. Más que nunca necesitamos agruparnos, encontrarnos y debatir qué consideramos mejor, porque no se puede aceptar ninguna propuesta a cambio de renunciar a la aplicación entera de la ley, o de firmar la paz social, ni nada que se le parezca. Es más, creemos necesario que en cada lugar discutamos y propongamos seriamente una acción directa convocando al movimiento estudiantil frente a la corte para presionar masivamente que se expida sobre la aplicación inmediata, que deje de especular y patear la resolución. Esta podría ser la forma de evitar que el gobierno se ampare en cualquier oferta para dar de baja la acción judicial, así como también presionaría al CIN y nuestras conducciones dando un mensaje claro: bajo ningún punto de vista estamos dispuestos a renunciar a la ley que conquistamos.
Es muy importante asumir este escenario para fortalecer la pelea por la continuidad de la lucha por la aplicación plena de la ley de financiamiento universitario. Por eso, es que consideramos fundamental debatir democráticamente en asambleas y espacios colectivos cómo continuar la lucha, reconociendo los avances conquistados sin renunciar al objetivo central: la aplicación plena de la Ley de Financiamiento Universitario y una solución de fondo para el sistema universitario. Es por esto que tenemos que discutir cómo, sin conceder ningún compromiso de pacificación ni cierre del conflicto, preparamos nuevas acciones para el cumplimiento efectivo de la ley, que es nuestro reclamo central. La propuesta es insuficiente y requiere previsibilidad, pero también es legítimo reconocer cualquier escenario que mejore las condiciones materiales de la docencia y de las universidades. Negarlo implicaría desconocer el esfuerzo colectivo que permitió forzar esta respuesta. Ninguna posición de aceptación puede hacerse a cambio de bajar el plan de lucha que las bases de ambas federaciones ya han votado. Ningún rechazo puede realizarse desconociendo el impacto material y moral que tiene haber forzado al gobierno a esta situación. Por el contrario, tenemos que tomar en nuestras manos este escenario para impulsar con todo nuestro plan de lucha y lograr la aplicación plena de la ley.
Alternativa Universitaria

