Jorge Macri ha descubierto un secreto que nadie conocía: si los hospitales porteños desbordan, no es porque falten profesionales de la salud o recursos ¡Es porque sobran usuarios! Con la firma del Decreto 142/26, el Gobierno de la Ciudad (GCBA) oficializó la “Prioridad Porteña”, una brutalidad administrativa que consiste en atender primero al que tiene el DNI “puro” de CABA. Este programa se aplicaría a todos los niveles: la salud, la educación, y todos los servicios de la Ciudad según menciona el Decreto. Es la institucionalización de la discriminación según el domicilio en el que se viva.
Por Equipo de Salud, MST CABA
La “eficiencia” de las veredas y el ajuste en los números
El cinismo del decreto habla de “optimizar el funcionamiento”. Pero los datos, esos que el marketing intenta tapar con veredas y macetas, cuentan otra historia. El presupuesto de la Ciudad es una crónica de una poda sistemática de lo público.
Educación y Salud, comparativament, retroceden año a año con respecto al presupuesto en Seguridad o Publicidad por ejemplo.
A pesar de que Quirós sube a Instagram “obras”, la realidad de los hospitales es otra. Los salarios no cubren la canasta básica familiar, haciendo crecer el pluriempleo y la crisis de los trabajadores de la Salud. La Enfermería continúa discriminada en otra carrera, ganando menos que el resto de las profesiones y con menos derechos.
Por otro lado, Macri mantiene prioridades claras: en años recientes, el gasto en publicidad oficial llegó a triplicar lo destinado a infraestructura escolar o hospitalaria. Se llegaron a gastar 12 millones de pesos por día en propaganda mientras se subejecutaban becas estudiantiles.
El espejo del ICE: persecución con aroma a ultraderecha
Esta medida no es una “priorización” inocente; es una política persecutoria que nos recuerda a lo peor de la ultra derecha global. El decreto de Macri tiene el mismo ADN que el ICE en Estados Unidos: usar el acceso a derechos básicos como una herramienta de control y segregación. Al igual que los republicanos usan la frontera para culpar al migrante de sus crisis económicas, Macri usa la General Paz para culpar al trabajador del Conurbano y del interior, por el colapso que generó su propio desfinanciamiento.
Segmentar por domicilio destruye la prevención y termina costando más caro al sistema. A contra mano de los convenios internacionales y lo que plantea la OMS, el acceso a la salud es un derecho humano que no admite fronteras internas; la “priorización” por residencia es una medida regresiva que vulnera tratados internacionales con jerarquía constitucional en nuestro país.
El verdadero problema de la salud y la educación en la Ciudad no es la “sobredemanda” externa, sino el modelo extractivo de la política porteña: presupuestos de lujo para los negocios inmobiliarios y las empresas de mantenimiento amigo, y salarios de miseria para sus trabajadores, haciendo que cada vez sea más difícil vivir siendo enfermera o docente.
Desde el MST en el FIT-U, no compramos el discurso de porteños contra el resto del país.
Si en lugar de gastar millones en marketing y negociados, se invirtiera en salarios y más profesionales, se podría sostener una salud y educación pública, gratuita y de calidad.
¡Basta de discriminación! ¡Plata para salud y educación!

